La revista Observatorio del Conflicto Urbano, que se edita en la ciudad de Medellín, Colombia, pretende diferenciar el conflicto armado en el medio rural del que tiene lugar en los principales centros urbanos del país.
La publicación, que se distribuye gratuitamente en universidades y organizaciones no gubernamentales, es "fruto de la acción social a favor de la convivencia pacífica", que lleva a cabo en Medellín un grupo de investigadores y activistas sociales, dijo su director, Jesús Torres.
Con un tiraje de mil ejemplares, es editada por el Movimiento Interregional Colombiano (MIR), ex guerrilleros urbanos que en 1998 firmaron la paz, y la no gubernamental Corporación para la Paz y el Desarrollo Social (Corpades), con el apoyo del Ministerio del Interior, la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y la Personería de Medellín (organismo municipal).
Su orientación se establece con claridad en el editorial de su primer número, aparecido en noviembre pasado, en el que señalan que cuando dejaron las armas el 28 de julio de 1998 prometieron dirigir todos sus esfuerzos "hacia la construcción de una sociedad más justa y equilibrada".
Alexander Reina, director del Centro de Investigaciones Urbanas de Corpades, dijo a IPS que la revista está orientada "a reflexionar integralmente sobre el conflicto urbano", con una interpretación que "sobrepase la lectura criminológica y narcotizada" que se le ha dado a Medellín.
La ciudad, capital del noroccidental departamento de Antioquia, fue la sede del narcotraficante el Cártel de Medellín, que a comienzos de la década del 90 armó a decenas de jóvenes pandilleros que desataron una escalada de violencia.
La Defensoría del Pueblo indicó que de la etapa del "narcoterrorismo" Medellín pasó a ser en la segunda mitad de los 90 la mayor receptora de población desplazada a causa del conflicto armado y de los actores del mismo, que prolongan la guerra con múltiples causas en las ciudades.
En 1999 ocurrieron cerca de 400 masacres (asesinato de más de cuatro personas) llevadas a cabo por paramilitares de derecha o guerrilleros, con 1.865 muertos, según la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento.
De estas masacres, 109 ocurrieron en Antioquia, 31 en Valle del Cauca (oeste), y cerca de 60 en Bolívar y Cesar (norte).
En el editorial del último número, la revista describe a Medellín como "una ciudad atravesada por fenómenos complejos de violencia a todos los niveles, donde participan los grupos armados de todas las raigambres".
Para el manejo del conflicto propone "una política pública (…) que se salga de la lógica de la represión-judicialización", que enfrente la violencia con estrategias de desarrollo y haga a las "ciudades más competitivas en el nuevo escenario de la globalización".
El Observatorio del Conflicto Urbano procura diferenciar entre el conflicto armado rural y el que tiene lugar en las principales ciudades colombianas, que concentran el 70 por ciento de los 42 millones de habitantes y donde "los actores y las causas de la confrontación son múltiples", dijo Reina.
En los dos números publicados, describe y analiza los temas urbanos y sociales con un tratamiento que combina el enfoque académico con el periodístico.
Se trata de una publicación democrática y pluralista, lo que se refleja en la composición del Consejo Editorial, en el que participan representantes de organizaciones sociales y de la Iglesia Católica, e investigadores de Corpades y se proyecta su ampliación a empresarios y del Estado, dijo Reina.
Los directivos de la revista se proponen a mediano plazo aumentar el tiraje y consolidar una pauta publicitaria, para lograr una frecuencia mensual que permita mayor actualidad en el tratamiento de los temas. (FIN/IPS/yf/ag/hd cr/00


