Los grupos opositores al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, pretenden derrotar al gobierno en las elecciones de mayo, pero antes deberán superar escollos como la dispersión de sus fuerzas, la elevada abstención y la alta popularidad del mandatario.
"Lo deseable es que hubiera un solo candidato de oposición", admitió este martes el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, uno de los dos postulados para competir contra Chávez por la primera presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, consagrada por la Constitución aprobada en diciembre.
El otro candidato es Claudio Fermín, quien al igual que Ledezma proviene de las filas del socialdemócrata partido Acción Democrática.
Cada uno de ellos cree tener derecho a ser el abanderado opositor para una lucha que requiere unir fuerzas para enfrentar al mayor fenómeno político venezolano de los últimos años.
Las encuestas revelan que la popularidad de Chávez se mantiene en torno a 70 por ciento, mientras que otro estudio sobre intención de voto difundido este martes por la prensa local indica que 62 por ciento votaría por el presidente para mantenerlo en su puesto.
Los venezolanos a los cuales aluden estas mediciones acudirán a las urnas el 28 de mayo con el fin de elegir presidente, parlamentarios, gobernadores, alcaldes y legisladores regionales, en el marco de una renovación institucional para poner en marcha las disposiciones de la nueva Constitución.
"Mi debate no es con Fermín, mi debate es con Chávez", aseguró Ledezma en una conversación con la prensa extranjera.
Pero todo parece indicar que deberá negociar con el otro candidato para hacer frente al arrastre presidencial, demostrado con contundentes triunfos en cuatro procesos electorales realizados en los últimos 15 meses.
Ledezma anunció su candidatura poco después que la mayor parte de los dirigentes opositores a Chávez habían declarado que no se postularían. Fermín, quien inicialmente también descartó competir con el mandatario, cambió de opinión posteriormente.
La división es vista como un signo adicional de la debilidad de la oposición en Venezuela.
La llegada de Chávez al poder tras su triunfo en los comicios de diciembre de 1998 desplazó por primera vez en 40 años a los partidos tradicionales -Acción Democrática y el socialcristiano Copei-, y al mismo tiempo dejó desarticulado cualquier intento opositor.
La aprobación de la Constitución impulsada por el oficialismo requirió de dos referendos y una elección de constituyentes que fueron ganados ampliamente por el "chavismo". La carta fundamental fue aprobada con 71 por ciento de los votos el 15 de diciembre, pese a los llamados de la oposición a votar "No".
Fermín ha dicho que no cejará en su postulación presidencial, mientras Ledezma considera que llegó primero a esta carrera y debería ser seleccionado, pues una encuesta sobre intención de voto lo colocó segundo después de Chávez con 8,4 por ciento, frente al 7,2 por ciento del otro aspirante opositor.
Analistas locales han planteado que los dos candidatos en realidad compiten por liderar la oposición con miras al futuro, pues el triunfo de Chávez parece seguro en este momento.
Ledezma, sin embargo, aseguró a los corresponsales extranjeros que es optimista.
"No participamos por concursar en un certamen donde podemos llegar como finalistas", aseguró el alcalde de Caracas, quien mantiene un discurso de fuerte crítica a Chávez, a quien ha calificado como "neoanarquista" y "neopopulista", pues considera que "no tiene rumbo, no tiene brújula".
Pero más allá de los debates políticos, Ledezma planteó que su prioridad en la campaña será "vencer el signo de la abstención". Y aseguró que hacia allá apunta su tarea, pues en esa dirección puede estar "el contrapeso de la balanza" política venezolana en este momento.
La democracia venezolana, iniciada en 1958 tras el derrocamiento del dictador Marcos Pérez Jiménez, carga en estos últimos años con el lastre de una alta abstención que ya es casi una tradición.
En el referendo para aprobar la Constitución, considerado como una de las consultas más trascendentes del país, votaron 45 por ciento de los convocados.
La oposición ha esgrimido esa abstención superior a 50 por ciento como una muestra de que no todo el país está con Chávez. (FIN/IPS/lc/ag/ip/00


