IBEROAMERICA: Cumbre del 2000 se dedicaría a la infancia

Altos funcionarios de 21 países de América Latina, España y Portugal propusieron en la capital de Cuba dedicar al tema de la infancia y la adolescencia la X Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en Panamá en el 2000.

La iniciativa, promovida por Panamá y apoyada por Cuba, tiene como propósito "definir y aprobar la nueva agenda para la infancia" en el siglo XXI y buscar un espacio en los mecanismos de cooperación.

"Panamá le otorga una prioridad especial a los temas sociales y a la necesidad de incorporar a los sectores más vulnerables en las agendas políticas", dijo a la prensa una representante de ese país.

El acuerdo aparece en la declaración final de la Conferencia Iberoamericana de Altos Responsables de la Infancia y la Adolescencia, que concluyó en La Habana la noche del martes con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

El foro sectorial acordó, además, solicitar a los jefes de Estado y de gobierno la integración del tema de la infancia y la adolescencia en la Secretaría Permanente para las cumbres iberoamericanas.

En el encuentro, que sesionó el lunes y martes a puertas cerradas, participaron 11 ministros y altos funcionarios, expertos de Unicef y los escritores Angeles Mastreta, Enrique Adoum y Thiago de Mello, en representación de la Comisión de Notables de la agencia de la ONU.

La declaración será presentada a los mandatarios de América Latina, España y Portugal que se reunirán en La Habana en la IX Cumbre Iberoamericana los días 15 y 16, con la ausencia de Argentina, Chile, Costa Rica, El Salvador y Nicaragua.

Sobre la posibilidad de que el tema de la infancia y la adolescencia sea finalmente aprobado como central de la Cumbre de Panamá, el director regional de Unicef, Per Engebak, llamó la atención sobre la urgencia de integrar las políticas económicas y sociales.

"La riqueza de un país es esa base de seres humanos". Los países deben comprender que hay que "invertir hoy para crear esa riqueza mañana", dijo a la prensa Engebak, quien reconoció que no se cumplirán todas las metas trazadas para el año 2000 por la Cumbre Mundial de la Infancia, realizada en 1990.

Vilma Espim, presidenta de la Comisión de atención a la juventud, la niñez y la igualdad de la mujer del parlamento cubano, advirtió que "las promesas pueden ser elocuentes y ambiciosas las metas, pero los niños y adolescentes no pueden vivir y desarrollarse con promesas".

Informes presentados en la conferencia sectorial definieron a América Latina y el Caribe como la región más inequitativa del planeta, con 42 millones de adultos analfabetos, 55 millones de personas sin acceso a servicios de salud y 12 millones de niños que no asisten a la escuela.

Según Unicef, cerca de 30 millones de personas menores de 15 años deambulan por las calles, 34.000 mujeres mueren cada año por insuficiente atención en el embarazo, el parto y por abortos inseguros, seis millones de niños sufren agresiones y 85.000 mueren anualmente víctimas de la violencia en el hogar.

La Declaración de La Habana afirma que "el crecimiento macroeconómico alcanzado en la región no ha beneficiado a todos los sectores de la población".

"Las enormes desigualdades existentes y la creciente pobreza hacen que los niños, niñas, adolescentes y mujeres continúen siendo los sectores más afectados, especialmente aquellos que viven en las zonas rurales y urbanomarginales que han sido excluidos del progreso alcanzado", sostiene.

Como una prioridad de primer orden, el documento recomienda a los gobiernos iberoamericanos "poner en marcha acciones enérgicas para acelerar" el cumplimiento de las metas de la Cumbre Mundial de la Infancia, incluido el acceso al agua potable y al saneamiento.

Los altos funcionarios reunidos en La Habana acordaron formular, junto a los diferentes actores de la sociedad civil, la nueva agenda para la infancia, evaluar el gasto público y procurar los fondos necesarios para su implementación.

Exhortaron a los responsables de cooperación iberoamericana a poner en marcha proyectos sobre el derecho al nombre y a la nacionalidad, la educación temprana, la mortalidad materna, el apoyo integral a la familia y el cumplimiento de la Convención de los Derechos del Niño.

Además, instaron a los países donantes y a los organimos internacionales a aumentar la ayuda al desarrollo.

En relación con la deuda externa, los directivos llamaron tanto a los países acreedores como a los deudores a "considerar la adopción de fórmulas que disminuyan el peso de la deuda" y favorezcan "la adopción de acciones en beneficio de la población afectada por la pobreza".

Asimismo, propusieron acelerar las actividades para reducir la mortalidad materna e infantil, y en menores de cinco años y el embarazo en la adolescencia, ampliar al máximo posible la lactancia materna exclusiva hasta los cuatro meses de vida y garantizar campañas masivas de inmunización.

Entre las acciones recomendadas se incluyen el aumento de la presencia de la vitamina A en las dietas, impulsar la yodación universal de la sal y garantizar el registro gratuito al nacer de todos los niños y niñas, y el acceso de todos a la educación.

Sobre la explotación sexual comercial y el tráfico de niñas, niños y adolescentes, la declaración sugiere "diseñar políticas y realizar acciones inmediatas dirigidas a la prevención y erradicación de la explotación sexual comercial, incluidas la pornografía y el tráfico de niñas, niños y adolescentes".

Asimismo, se pretende "comprometer al más alto nivel" para movilizar una respuesta intersectorial y multidisciplinaria contra la epidemia del sida. (FIN/IPS/da/ag/dv/99

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