SUDAN: Religiosos ponen en duda aplicabilidad de la ley islámica

Los religiosas de Sudán comienzan a preguntarse hasta qué punto es sabio condenar a muerte o a la amputación de miembros a los ladrones dada la creciente pobreza de este país africano donde rige la shariah (ley islámica).

Las pobres condiciones de vida de muchas personas las obligan a recurrir al robo a mano armada y otros delitos para sobrevivir, según profesores de religión para quienes la shariah se impone de forma demasiado rígida.

"Alá dice que una persona es culpable si comete un delito y tiene suficiente comida", dijo Mohammed Al Tayeb, profesor de Corán que da clases en la escuela secundaria Hay Yousif, en el este de Jartum.

"La shariah que conocemos estudia el entorno social de los musulmanes que cometen delitos antes de la imposición de la sentencia. La ley islámica no puede castigar a los musulmanes pobres que delinquen para sobrevivir", agregó Al Tayeb.

El diario independiente Al Akhbar Al Ayaum informó que muchas cortes de Sudán imponen sentencias de muerte o amputación a quienes son hallados culpables de robo a mano armada con la intención de frenar la alta criminalidad.

Esta tendencia es destacable en la zona occidental del país, en especial en las localidades de Kordofan y Darfur.

Mohammed Abdel Karim Bajeit, quien tiene dos esposas y nueve hijos, fue condenado a la amputación de sus manos la semana próxima por robo a mano armada. El informe de Al Akhbar Al Ayaum sostuvo que Bajeit no tendrá, al parecer, oportunidad de apelar la sentencia antes de que se ejecute.

El único tribunal de alzada de los fallos dictados en zonas rurales de Sudán se encuentra en Jartum, donde el pedido de reconsideración tardaría un mes o dos en llegar debido a dificultades de transporte.

Al Tayeb sostuvo que es imposible que Sudán aplique a pleno la shariah porque la mayoría de las comunidades son pobres. La penosa situación económica de las familias lleva en muchas ocasiones al robo, afirmó el profesor.

En 1983, el gobierno del entonces presidente Gaafar Muhammad Nimeri, un coronel del ejército, adoptó algunos aspectos de la shariah e impuso los castigos islámicos a los delincuentes.

Nimeri fue derrocado en 1985. En esos dos años, 400 personas sufrieron amputación de miembros y otros 16 recibieron sentencia de muerte por robo.

Cuando Sadiq Al Mahdi se convirtió en primer ministro tras elecciones democráticas en 1986, congeló la aplicación de la shariah hasta que el país, cuya población no es en su totalidad musulmana, encontrara un modo adecuado para implementarla.

Al Mahdi sostuvo entonces que el código musulmán no podría ser aplicado en un país pobre como Sudán y abogó por la adopción de leyes seculares.

El actual presidente, general Omar Hassan Al Bashir, derrocó a Al Mahdi en junio de 1989, aliado con el Frente Islámico Nacional. La junta militar, acusada en reiteradas oportunidades de violaciones a los derechos humanos, reintrodujo la shariah en 1991.

La Alianza Democrática Nacional a la que pertenece Al Mahdi, partido que tiene su bastión en el norte del país, emprendió el camino de la lucha armada contra el gobierno militar de Al Bashir.

El código islámico es uno de los principales puntos de conflicto entre los habitantes del norte, la mayoría musulmanes, y los del sur, donde predominan el cristianismo y las religiones tradicionales africanas.

En el sur vive un tercio de los 24 millones de habitantes de Sudán y allí se desarrolla hace 14 años una sangrienta guerra secesionista. (FIN/IPS/tra-en/nb/pm/hd cr/97

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe