El último censo de población de Sudáfrica reveló que el país tiene cuatro millones menos de personas de lo pensado, mientras el Fondo de las Naciones Unidas para la Población (FNUAP) saludó el resultado como una mejora de la capacidad de Pretoria para contar a su gente.
El censo, realizado el año pasado por el gobierno del presidente Nelson Mandela, contó sólo 37,9 millones de Sudafricanos, mientras la cifra proyectada era 43,3 millones, calculada sobre la base de números de 1991, del censo de la era del apartheid.
A pesar del gran problema de compilar datos fieles durante el régimen segregacionista, el nuevo gobierno hizo un gran esfuerzo por enviar funcionarios a todas las viviendas y barrios para el último censo, dijo Hay Parsons, representante residente de FNUAP en Sudáfrica.
"Los datos en Sudáfrica son horribles. Nadie confía en los números que utiliza Pretoria para describirse a sí misma", explicó Parsons.
Pero el resultado del esfuerzo nacional para recabar el censo fue que "por primera vez, Sudáfrica tiene un censo que es probablemente el mejor para describir las áreas negras".
Irónicamente, agregó el experto del FNUAP, el nuevo censo podría ser más defectuoso que el anterior en el conteo de la población blanca.
Así como los encuestadores blancos no se atrevían a aventurarse en áreas negras, el censo del año pasado podría haber enfrentado el problema de contar a residentes blancos y ricos nerviosos ante la posibilidad de recibir a encuestadores negros en sus hogares.
No obstante, los resultados del censo, que aún son analizados para ser divulgados en detalle, son mucho más precisos, y quizá revelen un 7,5 por ciento de personas sin contar.
Pero si se mantiene la cifra de 38 millones de africanos, agregó Parsons, la cifra menor también es testimonio del éxito de Pretoria para implementar programas de planificación familiar.
"La fertilidad en Sudáfrica es menor que en cualquier otro país de Africa Subsahariana, a pesar de que los programas de planificación familiar fueron coercitivos en el pasado", dijo el experto.
Algunos grupos sudafricanos como el Proyecto de Salud de la Mujer se niegan a utilizar las palabras "planificación familiar" para describir sus programas, porque las palabras reviven imágenes negativas de campañas del gobierno segregacionista del Partido Nacional, orientadas únicamente a limitar el crecimiento de la población negra.
En Sudáfrica hay ahora un gran rechazo hacia los programas de planificación familiar, aunque no hacia el concepto de tener una familia más pequeña, dijo Parsonas.
La nueva Constitución sudafricana aprobada el año pasado contiene una de las más avanzadas políticas de protección de los derechos reproductivos.
Nafis Sadik, directora ejecutiva del PNUAP, dijo recientemente que la nueva Constitución "garantiza explícitamente los derechos reproductivos de la gente a tomar decisiones y controlar el cuerpo, y a la atención de la salud.
No obstante, Sudáfrica enfrenta problemas significativos para ejecutar programas de control demográfico, en gran parte originados en la era del apartheid.
Las políticas de exclusión racial rígidas causaron "una ruptura total del tejido social", evidente ahora en los altos índices de violencia contra mujeres y niños, un aumento de la delincuencia, y un índice de desempleo mayor de 40 por ciento.
Se necesita una amplia serie de proyectos interconectados para hacer frente al tipo de desarticulación en la Sudáfrica del postapartheid, a la que Parsons define como "una situación de posguerra, sin la guerra". (FIN/IPS/tra-en/fah/lp/pr-dv/97