Expertos reunidos hasta hoy en la capital de Trinidad y Tobago concluyeron que la prostitución en el Caribe está sufriendo cambios radicales que implican nuevos desafíos para quienes defienden los derechos de las trabajadoras sexuales.
Ingrid nació en Barbados hace 25 años. Viajó hace tres meses a Trinidad para trabajar de prostituta porque pretende mantener su reputación intacta en su país natal.
"Solía mantenerme lejos de la multitud de Nelson Street", la calle donde se concentra el comercio sexual en Barbados, dijo. "Pero el negocio está mal aquí, en Trinidad. ¿Cómo está en San Vicente? Me dijeron que allí está mejor", inquirió.
Una de las razones por las que "el negocio está mal" en Trinidad y Tobago es el sida. Las enfermedades asociadas con el síndrome constituyen la tercera causa de muerte hombres entre 15 y 24 años en la isla.
"El negocio está mal a menos que vengan extranjeros", agregó Ingrid. El burdel donde vive alberga a otras dos prostitutas. Pero en los días de auge petrolero de los años 70, no había nunca menos de una docena en el principal establecimiento de Trinidad, un local atestado y sucio.
Cathy Shepherd, de la Asociación Caribeña de Investigación y Acción Feminista (CAFRA), dijo que muchas mujeres de la región creen no tener alternativa laboral fuera de las organizaciones de proxenetismo.
"La prostitución en el Caribe se asocia con frecuencia a mujeres de bajos ingresos que ingresan de forma voluntaria o forzada" a esa actividad, explicó Shepherd.
"La falta de información sobre la prostitución y su impacto impiden ayudar a las trabajadoras sexuales e impedir la explotación sexual de mujeres, niñas y niños", agregó.
La CAFRA realizó un taller de trabajo, que concluyó el jueves, en el que diversos investigadores analizaron el vínculo entre comercio sexual y turismo en Antillas Holandesas, Barbados, Belize, Guyana, Jamaica, República Dominicana, Suriname y la ciudad de Cartagena de Indias, Colombia.
Pero en la instancia se prestó poca atención al comportamiento de los hombres caribeños y su actitud hacia el comercio sexual.
El sida tuvo un gran impacto en esta actividad tradicional. En Trinidad y Tobago, la prostitución cambió su naturaleza y hoy funciona media docena de firmas denominadas "servicios de acompañamiento" y "agencias de modelaje".
Mientras tanto, las prostitutas callejeras desaparecen poco a poco. Los clientes de bajos ingresos concurren ahora a locales que, aunque clandestinos, son publicitados de forma abierta como "espectáculos de modelaje".
Dieciocho hombres y mujeres fueron acusados por la policía de participar en uno de esos espectáculos la semana pasada. Entre los detenidos figuraban tres turistas hombres.
"El rostro de la industria sexual está cambiando. Las chicas desfilan para tí y tú eliges una de la pasarela. En los viejos tiempos, tenías que ir a un bar", dijo un promotor de "espectáculos de modelaje".
El primer "servicio de acompañantes" comenzó a funcionar en Barbados a comienzos de año. Los propietarios son Birthe Livingstone, de nacionalidad sueca, y su esposo, Richard, de Barbados.
Tras el pago de una tarifa de 500 dólares, los clientes disfrutan una cita, una cena, un baile y "todo lo que quieras", explicó Birthe Livingstone.
En Guyana y Suriname, siguen predominando las viejas modalidades. Nadie se atreve a estimar cifras cercanas a la exactitud. Los expertos deducen que el comercio sexual mueve millones de dólares cada año en esos dos países.
Grupos femeninos de todo el Caribe manifiestan su preocupación porque las prostitutas son, cada vez más, víctimas de violencia. "Los gobiernos no toman la iniciativa para proteger a las trabajadoras sexuales de la región", dijo Shepherd.
Existen, no obstante, organizaciones en República Dominicana y Suriname en defensa de los derechos laborales de las prostitutas y que también reclaman protección estatal para ellas.
Los investigadores de la región procuran encontrar modos de auscultar las necesidades de las trabajadoras sexuales. La nueva naturaleza de la prostitución les generará varios dolores de cabeza de naturaleza técnica y, también, moral, pronostican los observadores. (FIN/IPS/tra-en/wg/cb/mj/pr/97