La Iglesia de la Unificación, del sudcoreano Sun Myung Moon, respondió a las críticas recibidas de los católicos en América Central con un llamado al "respeto y la tolerancia" de su actividad.
Las denuncias lanzadas por la Iglesia Católica de América Central contra la Iglesia de la Unificación, conocida como "secta Moon", responden a "una campaña bien organizada", aseguraron en Panamá tres organizaciones vinculadas a ese grupo religioso.
Las organizaciones aclararon en un comunicado que las voluntarias japonesas de la Iglesia de la Unificación que actúan en América Latina promueven "la fidelidad matrimonial" y no intentan reclutar adeptos.
Sin embargo, varios panameños entrevistados por un canal de televisión local afirmaron haber sido invitados a ingresar al grupio religioso de Moon. Incluso algunas parejas casadas por el rito católico recibieron nuevos certificados de matrimonio de la Iglesia de la Unificación.
"En lugar de reconocimiento por tan valiosa labor", las voluntarias japonesas reciben de "premio" una "bien orquestada campaña en su contra", e "incluso algunos jerarcas de la Iglesia Católica piden su expulsión" de América Central, según el comunicado.
"En el clima de respeto y tolerancia mutua que deben imperar en la sociedad, las instituciones, cualquiera sea su naturaleza, deben ser llamadas por su nombre verdadero. La mal llamada Secta Moon no existe", se agregó.
El comunicado lleva la firma de la Federación de Mujeres para la Paz Mundial, la Asociación del Espíritu Santo para la Unificación del Cristianismo Mundial y la Federación de Familias para la Paz Mundial.
El español Jesús González, director de asuntos públicos en América Latina del movimiento conformado en torno de la Iglesia de la Unificación, afirmó que los beneficios económicos de las empresas de esa organización se destinan en apoyo de sus actividades religiosas y no para la riqueza personal de Moon.
González admitió que el movimiento cuenta con inversiones en el sector de comunicaciones, pesca, fabricación de medicamentos, hoteles y en otras actividades lucrativas en varios países del mundo.
Durante un seminario realizado en Panamá a finales de 1996, conferencistas del Movimiento de la Unificación cuestionaron a la Iglesia Católica y señalaron que Jesucristo nació de una relación adúltera y no por obra y gracia del Espiritu Santo, como lo establecen los evangelios.
Debido a ello, y a que Jesucristo no procreó, Moon es considerado por sus seguidores el nuevo mesías, una calidad que le habría sido confirmada al recibir "la revelación" de Dios en 1936, en su Corea natal.
Además de sus ataques a la Iglesia Católica, la Iglesia de la Unificación abanderó en la década de los 80 en América Latina un movimiento anticomunista, a través de la asociación Causa Internacional y de otros grupos.
En América Central, la organización de Moon financió a la ultraderechista Alianza para el Progreso de Honduras (APROH), presidida por el fallecido general Gustavo Alvarez, que cumplió funciones de gobierno paralelo hasta 1982, cuando el militar fue reemplazado en el mando de las Fuerzas Armadas.
En sus dos años de existencia, la APROH propició en Honduras actividades militares contra el gobierno sandinista de Nicaragua y respaldó grupos paramilitares hondureños a los que ahora se acusa de la desaparición de más 180 opositores.
"La secta Moon representa un peligro, porque está creando mucha ambigüedad, indiferencia y confusión" entre los creyentes, declaró este martes el obispo católico de la provincia panameña de Colón, José María Ariz.
Ariz afirmó que el movimiento de Moon busca "enriquecerse" en Panamá y en otros países de América Central, aunque puntualizó que la Iglesia Católica podría tolerarla si hiciera rectificaciones.
Pero, a su juicio, los dirigentes de la Iglesia de la Unificación "no van a cambiar su forma de pensar en algo tan fundamental para los católicos como es la figura de Cristo".
"No es la secta Moon la que va a venir a decirnos a nosotros si Jesucristo cumplió o no su misión o qué debemos hacer", dijo el obispo de Colón. (FIN/IPS/sh/ff/cr/97