La cultura es la gran olvidada de los partidos de México en campaña para las elecciones parlamentarias, municipales y en los estados del 6 de julio, advirtieron artistas, intelectuales y políticos.
El Estado sólo debe dar marcos propicios a la actividad cultural en todos sus ámbitos, sin tratar de influir de modo directo en sus contenidos o resultados, señaló la poeta Iliana Godoy Patiño
"Pero ese apoyo del poder público es precisamente lo que está faltando en los últimos años, y lo que se ha confirmado como indispensable", dijo la autora de "Invicta carne".
Godoy Patiño observó que, desde la revolución de la segunda década de este siglo, el sistema gobernante en México dio apoyo generoso a las actividades científicas y creativas, hasta que hace 15 años comenzó un viraje de 180 grados.
"Primero gradualmente, y después de un modo más acelerado, se fue debilitando el apoyo público a las tareas y los emprendientos culturales, que siempre y en todos los países, y en especial los pobres, serán rubros no necesariamente lucrativos", agregó.
A juicio del físico-químico Carlos Federico Bunge, de la Universidad Nacional Autónoma de México, "someter la cultura a los caprichos del mercado es un absurdo que algunos neoliberales a ultranza no llegan a superar".
Bunge se preguntó qué rentabilidad se habrá podido reconocer en su tiempo al astrónomo Hiparco de Rodas, que 2.000 años antes de Cristo reveló la forma esférica de la Tierra, o a Galileo Galilei o William Shakespeare, por citar sólo algunos ejemplos.
"Al cabo de tanto desarrollo científico y tecnológico, en medio de una tercera revolución de similar magnitud a la que dio nacimiento a la industria moderna a fines del siglo XVIII, nuestras preguntas son hoy grandes interrogantes culturales", dijo.
"Frente a encrucijadas como la del equilibrio del medio ambiente y el tema demográfico, o el de la pobreza y la desigualdad, no sólo los políticos se quedaron muy rezagados sino que los más vastos y ambiciosos sistemas ideológicos resultan obsoletos", señaló Bunge.
Si bien en la campaña por la gobernación de la capital hubo coincidencia general en la necesidad de crear un instituto de cultura que sirva a los 11 millones de habitantes de la ciudad, la iniciativa no fue considerada prioritaria.
"Al político no le interesa la cultura, y el sistema no fue capaz de comprender el papel de la creación estética y del saber en la vida social", admitió Florentino Castro, presidente de la comisión de Cultura de la Cámara de Diputados.
Castro, del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI, en el poder desde su origen en 1929) coincidió con la oposición en que el tema ha sido desplazado por otras urgencias mayores.
Jorge Berry, del centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), advrtió que "la cultura no tiene que ser rentable, sino accesible a todos los ciudadanos".
"Las expresiones culturales se han convertido en objeto de consumo de elites, ya que una parte creciente de la población no tiene acceso a ellas debido a su alto costo", dijo Berry.
Los principales candidatos a gobernar la capital mexicana coinciden en la necesidad de formular una política cultural para la ciudad, una de las más pobladas del mundo, que evite su pérdida de identidad y su disolución en los problemas típicos de las grandes urbes.
Alfredo del Mazo, candidato del PRI a la gobernación de la capital, criticó la mezcla de actividades cívicas, recreativas y culturales, que es rechazada por "80 por ciento de los intelectuales y académicos del país, que se concentran en la ciudad de México".
"No hubo hasta ahora una política cultural en la ciudad de México, donde todo se va en corrupción, derroche y burocratismo", afirmó Cuauhtémoc Cárdenas, del PRD, a quien las encuestas presentan como favorito en la capital.
"Con dineros públicos y bajo la mesa se ha apoyado a revistas culturales que nadie lee, casi clandestinas por sus bajos tirajes y nula distribución, a cambio del sometimiento de sus creadores", denunció Cárdenas.
El candidato del PRD puso el acento en que "la ciudad de México es muchas ciudades que coexisten en un espacio geográfico donde se producen y consumen innumerables propuestas artísticas y culturales".
"Para el PRI, la intervención en cultura es manipulación, circo y control, mientras para el derechista Partido Acción Nacional (PAN), es distancia, desinterés, censura y oscurantismo", según Cárdenas.
"Crearemos un canal de televisión, produciremos 52 películas al año, desarrollaremos una red de librerías de alto descuento, casas-taller para artesanos, tiendas cooperativas y un centro de experimentación donde coexistan la salsa y el rock", prometió. (FIN/IPS/emv/ff/cr ip/97


