CARIBE: La apuesta comercial es hacia América Latina

La Asociación de Estados del Caribe (ACS), que reúne a 25 países isleños y latinoamericanos, está decidida a cambiar el rostro de la región, a pesar de la aparente quietud institucional de los últimos meses.

El secretario general del bloque, Simón Molina-Duarte, dijo que durante este período proliferaron acuerdos bilaterales y multilaterales que contribuyen a consolidar el agrupamiento.

"Somos optimistas. Creemos que tenemos una coordinación que hará posible en un futuro cercano la consolidación de un nuevo espacio económico en la cuenca del Caribe", dijo Molina-Duarte.

Los diferentes niveles de cooperación existentes entre los países del bloque, todos ellos con costas en el mar Caribe, suministrarán "oportunidades ventajosas" al conjunto en el camino hacia la viabilidad económica, dijo el canciller de Trinidad y Tobago, Ralph Maraj.

El Sistema Económico Latinoamericano (SELA) con sede en Caracas observa en sus últimas publicaciones que la región afirma y perfecciona sus acuerdos de integración y que la convergencia fortalecerá la voz colectiva ante otros grupos de países.

"Con las prácticas proteccionistas adoptadas por los países industrializados, la formación de grupos de países cada vez mayores tiene cada vez mayor sentido como compensación comercial y mecanismo de representación común en áreas comerciales delicadas", según el SELA.

La Comisión de las Indias Orientales, que tuvo a su cargo el diseño de un proceso de integración de las islas del Caribe, propuso una acción coordinada con países de la cuenca en América Latina a través del establecimiento de la ACS debido a la proliferación de esquemas proteccionistas.

El bloque se constituyó al fin en 1995, luego de la firma de un acuerdo en Colombia en 1994. La ACS, que reúne 200 millones de habitantes, confía en que se consolidará como cuarto bloque comercial del mundo.

"La ACS puede funcionar como catalizador de la integración caribeña sin los problemas que los bloques regionales sufren, en general, en sus propios procesos de integración", dijo Molina- Duarte.

Los países del agrupamiento consolidaron desde su creación acuerdos bilaterales y multilaterales entre ellos, un factor inexistente en la práctica antes de 1994.

Molina-Duarte cree que los gigantescos mercados de America Latina que integran la ACS pueden sacar ventajas en la Comunidad del Caribe (Caricom), que reúne a 14 países.

México, con 90 millones de habitantes, Colombia, con 34 millones, y Venezuela, con 24 millones, constituyen un mercado más de adecuado para los bienes y servicios de la Caricom, según el principal funcionario de la ACS.

"Estos países son suficientes para absorver los excedentes y, si somos capaces de alcanzar nuevos acuerdos comerciales, las restricciones impuestas por algunos estados de la Caricom serán pronto, con seguridad, algo del pasado", afirmó.

El Plan de Acción de la ACS, aprobado en una cumbre celebrada en Puerto España en 1995 y modificado en los Consejos Ministeriales celebrados luego en Guatemala y La Habana, es un reflejo del espíritu de reciprocidad en la asociación, según el SELA.

En ese documento se establecen medidas relacionadas con el desarrollo del comercio y las relaciones económicas, la protección y preservación del ambiente y los recursos naturales, la cooperación en ciencia, tecnología, salud, educación y cultura y acciones en materia turística y de transporte.

El principal objetivo será ahora, según Molina-Duarte, la "definición de un programa de trabajo de la ACS" y el "establecimiento de prioridades".

La Caricom y otros países de la ACS confían en que saldrán beneficiados de los varios acuerdos ahora aprobados o en proceso de negociación.

Los países de la asociación fortalecen sus lazos y procuran participación activa en bloques comerciales como el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Comunidad Andina, ambos sudamericanos.

Los mercados de la ACS también adquieren importancia. El SELA registró buenas ventas del Mercosur y la Comunidad Andina hacia el área. El comercio intrarregional entre bloques aumentó 150 por ciento entre 1990 y 1995.

Pero el bloque tiene varios problemas por delante, uno de ellos el comercio de banano con Europa.

Los países caribeños angloparlantes expresaron su disgusto ante la decisión de algunos países de América Latina (algunos de ellos integrantes de la ACS) de unirse a Estados Unidos en desafío del protocolo que regula la venta de banano al mercado europeo.

El asunto está a consideración de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Cuba integra el bloque, lo cual genera problemas adicionales con Estados Unidos. Los líderes caribeños manifestaron unidos su oposición a la política de Washington respecto de La Habana en la última cumbre de jefes de gobierno el mes pasado ante el propio presidente Bill Clinton en Bridgetown.

Molina-Duarte opinó que la solución de este problema es apenas una cuestión de tiempo.

"En 1998, este problema ya tendrá 40 años y la dinámica de la historia demuestra que no hay nada que tarde tanto tiempo en solucionarse", dijo. (FIN/IPS/tra-en/wg/cb/mj/if/97

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