Cuba y Estados Unidos volvieron a enfrentarse, esta vez a causa de las tortugas, durante la conferencia de las partes de la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) que se celebra en esta capital desde el 9 hasta el 20 de junio.
Cuba propuso que las tortugas Hawksbill se transfieran del Apéndice I de CITES, que prohibe el comercio de una lista de especies, al Apéndice II, restringiendo la exportación anual de los caparazones de los animales a 500 unidades, los cuales serían vendidos únicamente a Japón.
El comercio regulado se permite en caso de especies que figuran en la lista del Apéndice II.
Cuba pretende vender sus caparazones Hawksbill almacenados en un único embarque a Japón. Pero la Casa Blanca reaccionó de inmediato contra la propuesta cubana, diciendo que será rechazada. La medida fue criticda por Serrana Méndez, presidenta de la delegación cubana en la conferencia.
"No estamos seguros de que el problema sea únicamente la tortuga Hawksbill, o si es político. Los argumentos son inconsistentes y no contienen un elemento de criterio científico, por lo cual querríamos evaluar la posibilidad de que la posición estadounidense contenga un elemento político", dijo la delegada a IPS.
Washington intenta "evitar que Cuba venda los caparazones, lo cual sería una fuente de ingresos, en especial en este momento en que Estados Unidos impone un bloqueo sobre nosotros", aseguró Méndez.
Los delegados de Estados Unidos mantienen el silencio sobre el tema.
Según Jared Blumenfeld, asesor legal internacional del Fondo Internacional por el Bienestar de los Animales (IFAW), el mutismo de Estados Unidos "es deliberado" y busca evitar "la percepción de que estarían dando un golpe a Cuba cuando en realidad no lo están haciendo".
IFAW aconsejó a los delegados rechazar la propuesta cubana, alegando que "existe una población cubana de tortugas Hawcksbill", sino una que habita en aguas caribeñas.
Los cubanos se sienten víctimas de una táctica que el Norte industrializado utiliza contra el Sur en desarrollo.
El Norte mira los problemas de conservación del Sur desde su punto de vista, y no tiene en cuenta que los países del Sur "necesitan estos recursos para sostenerse", dijo Méndez, y agregó que los países del Sur "no deberían permitir al Norte que dicte lo que debe hacerse en términos de desarrollo".
De acuerdo a Méndez, Estados Unidos sostiene que la propuesta de su país es "prematura y requiere mayor investigación". No obstante, alegó, "la basan en su propia investigación, pero no tienen en cuenta la investigación cubana".
"Queremos ser capaces de vender los caparazones de tortugas, que son un producto que se aprovecha tradicionalmente desde el siglo XVI. Estados Unidos no leyó nuestra propuesta en profundidad, porque los argumentos que presenta no tienen peso", afirmó.
Morris Kerwin, presidente de la delegación de San Vicente y Granadinas, también advierte una división Norte-Sur en la conferencia de CITES.
Es el caso del elefante africano en los países del sur de Africa. Se acordó científicamente que hay un exceso, "pero cuando se trata de tomar la decisión en base a la información científica, el Norte toma un rumbo y el Sur otro", dijo Kerwin a IPS.
El respaldo de San Vicente y Granadinas a la propuesta cubana no sorprende a Blumenfeld, quien alega que la propuesta sentaría un buen precedente para otras naciones caribeñas, las cuales "también tienen poblaciones de tortugas Hawksbill que quieren vender a Japón".
El grupo conservacionista TRAFFIC también rechazó la propuesta cubana, argumentando que las tortugas Hawksbill están clasificadas como críticamente amenazadas por la Unión Conservacionista Mundial (IUCN), mientras que la población caribeña está sobreexplotada y no da señales de aumentar.
Aunque la propuesta está basada en la premisa de que hay una población cubana de tortugas Hawksbill, también reconoce que los animales que llegan a aguas cubanas podrían ser parte de una población caribeña mayor, señaló un documento de TRAFFIC.
La propuesta cubana no encara las cuestiones de la gestión regional de este tipo de tortugas, agregó TRAFFIC.
No obstante, los actuales niveles de pesca de Cuba representan 10 por ciento de los obtenidos antes de 1990, y el país "tiene amplios controles de pesca y comerciales".
"Lo mismo no puede decirse de otros países en el Caribe, donde se vende el caparazón de Hawksbill, y hay evidencias de comercio ilegal", sostuvo TRAFFIC.
En Japón se exige un registro de vendedores de caparazones, pero el comercio permanece "sin supervisión", y el país continúa siendo "un destino de comercio ilegal de caparazones", señaló la organización. (FIN/IPS/tra-en/lm/kb/lp/en/97


