INDIA: Pacífica jornada electoral en la convulsionada Cachemira

Una alta participación de votantes y la ausencia de incidentes políticos caracterizaron este fin de semana la primera vuelta de las elecciones en Cachemira, convocadas para restaurar el gobierno local en esa región musulmana del norte de India en virtual guerra civil.

Veintiséis de los 87 escaños de la asamblea del estado fueron adjudicados en la primera ronda, celebrada entre rigurosas medidas de seguridad ante el riesgo de ataques de los insurgentes islámicos.

"La lucha separatista de siete años ha producido escasos resultados. Tal vez las elecciones contribuyan a la paz", dijo Bashir Ahmed, un votante cachemiro.

La Conferencia Nacional, un partido local, es favorito a triunfar en las elecciones, y su principal adversario es el Partido del Congreso, de ámbito nacional.

También participan en las elecciones, que continuarán hasta el día 30, el centrista Partido Janata Dal y la Liga Awami, conformada por separatistas que abandonaron las armas. Pero se cree que esos dos grupos no lograrán más de una o dos bancas en la legislatura del estado, llamado oficialmente Jammu y Cachemira

El antecedente inmediato de los comicios en curso se tuvo en mayo, cuando los habitantes de Jammu y Cachemira fueron convocados a elegir seis representantes al parlamento nacional. Varios partidos denunciaron entonces presiones de las fuerzas de seguridad, aunque las autoridades rechazaron la acusación.

El gobierno de India intentó dos veces en 1994 organizar elecciones en Jammu y Cachemira, un estado que intervino cinco años antes, pero los partidos locales negaron entonces su participación, por temor a represalias de los insurgentes.

Las últimas elecciones en el estado fueron ganadas por la Conferencia Nacional en alianza con el Partido del Congreso, entre denuncias de fraude que estimularon la actividad del movimiento armado separatista.

Funcionarios de seguridad manifestaron confianza en que la votación para designar a los restantes 61 miembros de la legislatura del estado pueda efectuarse sin problemas.

La rendición de separatistas al ejército indio aumentó de 115 casos en 1994 a 624 el último año, y el aumento del control militar de la frontera con Pakistán detuvo el flujo de armas y de combatientes extranjeros a Jammu y Cachemira.

India acusa a los servicios de inteligencia de Pakistán, un país que hace 49 años ocupó un tercio de Cachemira y reclama la autoderminaciónd el resto, de promover la guerra separatista en el estado, que se ha cobrado 16.000 vidas en siete años.

Pero Pakistán replica que sólo proporciona "apoyo moral y diplomático" a los separatistas y que la rebelión armada es asunto local.

La auténtica batalla para el nuevo gobierno del único estado indio de mayoría musulmana comenzará después de su instalación, en octubre.

En la compleja historia política de Jammu y Cachemira, aún queda por determinar si los violentos y diversos elementos del estado pueden cooperar para traer la paz a uno de los puntos más candentes del planeta.

La tarea es enorme. El nuevo gobierno no sólo tendrá que neutralizar a entre 1.500 y 2.000 militantes que aún operan en Cachemira y mejorar la economía, arruinada tras siete años de guerra civil, sino, sobre todo, recuperar la autonomía que la región tuvo una vez.

Para sobrevivir, el nuevo jefe de gobierno del estado tendrá que persuadir al gobierno federal para resucitar el Acuerdo de Nueva Delhi de 1952, en el cual Jammu y Cachemira administraba sus propios asuntos a excepción de la defensa, las relaciones exteriores y las comunicaciones.

Según el tratado, el jefe electo del estado era su primer ministro, y el estado tenía su propia bandera y sistema judicial.

Pero, en el correr de los años, los gobiernos locales corruptos y la interferencia federal aniquilaron la autonomía, alimentando el resentimiento y el separatismo armado de 1989.

Los separatistas, respaldados por Pakistán, demandan un plebiscito supervisado para la autodeterminación de Cachemira, prometido por India hace 47 años.

Mientras, muchos militantes de Cachemira opuestos a la "hegemonía india" reconocen que la lucha armada ha fracasado, y ahora pretenden que el nuevo gobierno electo del estado establezca una comisión que actúe como intermediario entre ellos y el estado y el gobierno federal para negociar amigablemente.

Las elecciones para la asamblea del estado fueron un "paso adelante", pero no el ejercicio final que resolverá la situación, afirman muchos militantes.

La mayoría de los políticos de Cachemira admite en privado que las elecciones para la asamblea llevarán únicamente al establecimiento de un gobierno local, pero no pondrán fin a la disputa territorial.

"No hay forma de escapar al hecho de que Cachemira aún es disputada", sostuvo un candidato de Srinagar. No obstante, dijo esperar que las elecciones locales sean el primer paso en la resolución de los enfrentamientos de 49 años. (FIN/IPS/tra-en/rb/an/ff-lp/ip/96

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