HONG KONG: Prensa china acentuó su ofensiva antibritánica

La prensa china está poniendo en marcha una gran ofensiva propagandística destinada a exaltar políticamente el pasaje de poder de la colonia británica de Hong Kong al gobierno de Beijing, previsto para el 30 de junio de 1997.

En particular, China está apuntando a Japón, Estados Unidos, Hong Kong y Taiwan, y por esa razón ha incrementado su presupuesto de propaganda para permitirle más visitas de buena voluntad e iniciativas de relaciones públicas.

Altos funcionarios chinos que tienen que ver con la cuestión de Hong Kong, todavía están realizando viajes al exterior para exponer sus puntos de vista y conceder entrevistas sin precedentes a una prensa extranjera seleccionada.

En el pasado, China siempre insistió que su reunificación con Hong Kong era un asunto interno que no debía ser "internacionalizado" por los británicos.

Por ese motivo, los dirigentes de Beijing han desaprobado las visitas efectuadas por el actual gobernador de Hong Kong, Chris Patten, a Estados Unidos, Australia, Japón y otros países para ilustrar la posición británica sobre la transición.

Muchos analistas dijeron que esto se debió a una posición defensiva asumida por China ante las constantes críticas occidentales sobre el problema de derechos humanos y maltrato a disidentes.

Sin embargo, con menos de un año de tiempo a la asunción de la soberanía sobre Hong Kong, una China más confiada está preparada para salir a la descubierta y expresar su propio mensaje sobre el traspaso de poder.

En las últimas semanas, el principal funcionario chino encargado de la cuestión de Hong Kong, Lu Ping, una personalidad distinguida y educada en colegios británicos de Shanghai antes de la victoria comunista en el continente (1948), concedió entrevistas sin precedentes a televisoras inglesas y de EE.UU.

El embajador chino de facto en Hong Kong, Zhou Man, quien normalmente se muestra muy reticente incluso con los medios chinos, tambien dió insólitos reportajes a corresponsales extranjeros para explicar la posición de Beijing sobre la devolución de la colonia.

Durante este verano, Lu visitó Estados Unidos y Japón, en parte para contrarrestar las visitas del gobernador Patten y del líder del partido prodemocrático, Martin Lee.

El propósito de Lu fue mostrar a los japoneses y otros gobiernos que él es una figura más autorizada para tratar asuntos de Hong Kong que el tambaleante gobernador Patten, y el punto de vista chino sobre el traspaso debería tener más peso del británico.

En parte, la iniciativa se debió a la necesidad china de contrarrestar su imagen negativa de nación agresiva, deseosa de poner las manos en la prosperidad de Hong Kong para poder financiar su propio desarrollo.

Fuentes chinas denunciaron que un gran número de países habían estado difundiendo mensajes negativos acerca de las intenciones de Beijing respecto a Hong Kong.

Esto ha preocupado particularmente a Beijing, que considera la recuperacion de su soberanía en Hong Kong como una cabeza de puente para una eventual reunificación con Taiwan.

"China necesita mostrar al mundo que puede manejar bien la cuestión de Hong Kong si desea concretar su sueño de reunificación con Taiwan", señaló un diplomático occidental basado en Beijing.

En Estados Unidos, los esfuerzos chinos para mejorar la imagen tambien se vieron acicateados por el creciente interés de Washington hacia la colonia.

En efecto, una iniciativa pidiendo que la Casa Blanca supervise la transición de Hong Kong e informe al Congreso, fue incorporada a leyes de ayuda exterior aprobadas recientemente por la Cámara de Representantes y el Senado.

En comentarios a diarios de Hong Kong, despues de su visita a Beijing en julio, el consejero estadounidense de seguridad, Anthony Lake, dijo que la colonia era una "constante" preocupación para Washington. "Estamos observando (la transición) muy atentamente".

Winston Lord, secretario de Estado para Asia Oriental, dijo que "de una manera amigable, diremos (a China) esto es asunto vuestro pero nosotros tambien estamos interesados. Deseamos en vuestro propio interés que se cumpla con la autonomía prevista en el acuerdo de 1984 (con Gran Bretaña), en razón de nuestros vastos intereses…"

Sin embargo, no es solo Washington que demanda garantías.

Con el propósito de ver personalmente "las etapas finales de la transición", el ministro japonés de Asuntos Exteriores, Yukihiko Ikeda, dejó en claro que los inversores nipones podrían marcharse si su autonomía económica se vé amenazada por Beijing despues del traspaso de poder.

Sus declaraciones coincidieron con los comentarios que el secretario británico de Exteriores, Malcolm Rifkind, hizo al primer ministro nipón, Ryutaron Hashimoto, que la falta de comprensión china respecto a la economía de mercado podría entorpecer una fácil transición en Hong Kong.

China se ha mostrado furiosa por los "sucios manejos" británicos para perjudicar la imagen de Beijing en el exterior, pero la campaña para contrarrestar lo que considera un escuálido ataque recien está en sus comienzos.

La mayoría de los analistas de Hong Kong coincidieron que Beijing necesitará de todas sus dotes diplomáticas. Incluso el viejo amigo de China, Lee Kuan Yew, el más autorizado estadista de Singapur, previno el miércoles en un discurso que cualquier error en el manejo del traspasdo de Hong Kong resultará muy costoso.

"Si China no maneja bien los problemas de Taiwan y Hong Kong, los costos políticos y económicos serán muy altos", advirtió Lee, apuntando que los críticos de Beijing aprovecharán cualquier traspié para "internacionalizar" el tema.

En una actitud que causó sorpresa en Hong Kong, Lee instó a Beijing de dar "un período de ajuste ( a las normas chinas) a disidentes y críticos, porque si los ojos del mundo están puestos en Hong Kong no podrá tratar el tema de los derechos humanos como un asunto interno". (FIN/IPS/tra-en/ys/cpg/js/ego/ip).

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