El presidente de Paraguay, Juan Carlos Wasmosy, ratificó hoy en un mensaje radiotelevisado al país la intención golpista del ex jefe del ejército Lino Oviedo y acusó de sedicioso al militar rebelde.
Wasmosy respondió así a los cargos de corrupción que le formulara Oviedo ante la Comisión Bicameral de Investigación del Congreso paraguayo, que abrió una investigación a raíz del intento de asonada.
Como consecuencia de la ratificación de Wasmosy, el ex jefe militar podría ser arrestado y dado de baja por los graves cargos de insurrección e intento de quebrar la institucionalidad democrática.
El Fiscal General del Estado, presente en la sala donde Wasmosy leyó su mensaje, anunció luego que solicitará al juez de la causa abierta a raíz del intento golpista, el procesamiento de Oviedo y su detención en una sede militar.
La pena máxima prevista por las leyes paraguayas en los casos de intento de sedición es de cinco años.
En su mensaje, Wasmosy dijo que las acusaciones de Oviedo son un "cúmulo de falsedades, infundios y pretendidas coartadas, en un audaz y torpe intento por sacudirse la responsabilidad ineludible de haber asumido en abril pasado, una actitud que atentó contra el orden institucional de la República".
El mandatario añadió que Oviedo, con su actitud, "traicionó el espírutu de la gesta de febrero de 1989", cuando fue derrocado el dictador Alfredo Stroessner.
Aseguró que la decisión de pasar a retiro al polémico ex comandante del Ejército se debió a "la cada vez más desembozada actuación del general Oviedo en política, en forma directa, encubierta o pública, o mediatizada por vocero".
También "a su descarada intervención en el proceso previo a las elecciones internas del (gobernante) Partido Colorado, su intento de influir en la conformación de la nueva administración de la Justicia y a su intromisión en cuestiones parlamentarias en directo perjuicio de los intereses nacionales".
El presidente paraguayo hizo en su mensaje un detallado relato del grave incidente protagonizado por Oviedo justificando las medidas disuasivas que se intentaron, como su posible renuncia a la Presidencia o el nombramiento del general insurrecto como ministro de Defensa.
Esto se debió al interés de "evitar una situación traumática a la ciudanía y a las instituciones de la República, con medidas que pudieran conducir a un absurdo derramamiento de sangre", afirmó.
Wasmosy reafirmó finalmente la actitud golpista del ex jefe del Ejército.
Durante "mi gobierno, el general Oviedo fue convirtiéndose en una amenaza progresiva y manifiesta al proceso de consolidación de nuestras instituciones democráticas, por su abierta intervención en política, embarcado en un ambicioso proyecto personal cuya meta era la conducción política del país", dijo.
El mandatario paraguayo concluyó su mensaje afirmando que "el general Oviedo debe responder y cargar con su responsabilidad de militar sedicioso, que ha deshonrado la causa de sus camaradas que, en febrero de 1989, coadyuvaron a instaurar la democracia en el Paraguay". (FIN/IPS/ct/ag/ip/96)


