Los 180 gobiernos reunidos en la cumbre urbana Hábitat II reivindican a la ciudad como espacio para el progreso, por contraste con la concentración de miseria que sume en el atraso a muchas de ellas en el mundo.
Una declaración en ese sentido de los jefes de delegaciones, promovida por Turquía como país anfitrión pero cuya adopción definitiva todavía no era segura este miércoles, se uniría al plan de acción que adoptará la conferencia el viernes.
El texto contiene principios generales y entrabaron su adopción distintas versiones de grupos de países acerca de la transferencia de recursos y de tecnología para propósitos de desarrollo urbano.
El Norte industrializado es refractario a compromisos para erogación de nuevos y mayores recursos, requeridos por las naciones del Sur especialmente para Africa y otros países de menor desarrollo en Asia y América Latina, como Haití.
Pero el proyecto de declaración revaloriza la importancia de la ciudad como un conjunto productivo, en medio de debates sobre el derecho a la vivienda y en contra de desalojos forzosos que cargaron mucho sobre un solo lado la cita de Estambul.
Los indicadores de miseria -1.200 millones de personas en esa situación y más de 100 millones sin vivienda-, así como la disparidad Norte-Sur en ingresos, empleo y calidad de vida, dejaron por momentos la sensación de que los males de la humanidad asociados a la urbanización no harán sino empeorar.
El proyecto de declaración recuerda que "al final del siglo la mitad de la población del mundo vivirá en áreas urbanas, y en dos décadas más dos tercios de la población será urbana".
El panorama urbano del planeta "es un cuadro de crisis, causado por desarrollo económico y social inadecuado: deterioro del medio ambiente, asentamientos inadecuados, pobreza creciente, desempleo, carencia de servicios básicos, inseguridad, violencia y contaminación", añade.
Pero, por contraste, los gobiernos del mundo coinciden en que "ciudades y pueblos generan oportunidades de empleo creciente, más altos niveles de ingreso, progreso social, integración cultural y espacio para facilitar las comunicaciones".
"Todo asentamiento humano debe ser planificado y desarrollado de modo que tome plenamente en cuenta los principios del desarrollo sostenible, las necesidades de la gente y consideraciones de igualdad y equidad", según el texto.
Por ello, los gobiernos reconocen la interdependencia de las políticas de asentamientos humanos con las macroeconómicas, las ambientales y las de desarrollo e integración social.
En el tema de los recursos, las versiones contrastaban entre el énfasis del Sur sobre la responsabilidad internacional y la versión presentada por la Unión Europea acerca de la necesidad de fortalecer las bases de recursos para el hábitat en cada país.
Finalmente, el texto menciona la importancia de proteger el patrimonio histórico, cultural y social de las ciudades, y de promover la conservación, rehabilitación y mantenimiento de edificios, espacios y asentamientos de valor histórico, arquitectónico, cultural y social. (FIN/IPS/hm/ag/pr/96)


