DESARROLLO: Renace el impuesto Tobin al declinar la ayuda oficial

El llamado "impuesto Tobin" debería ser tenido en cuenta como fuente alternativa de financiación de proyectos mundiales de desarrollo, opinaron hoy expertos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en una conferencia técnica realizada en esta capital.

La idea del impuesto Tobin debe su nombre a James Tobin, premio Nobel de Economía 1981, quien ya en 1972 propuso un impuesto a las transacciones internacionales de moneda.

Los proyectos a considerar deberían referirse a programas de protección ambiental, mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales y combate a la pobreza en el mundo, según dijo la experta del PNUD, Inge Kaul, teniendo en cuenta que la Ayuda Oficial al Desarrollo (ODA) está en declinación.

La propuesta de Tobin no fue recibida en su día con mucho entusiasmo, porque contrariaba el espíritu optimista de aquellos tiempos, confiado en la estabilidad de los intercambios. Ahora, cuando las naciones industrializadas reducen sus asignaciones presupuestales a la ODA, la idea cobra nueva fuerza.

Sería inadecuado e inapropiado financiar esos "bienes públicos mundiales" con los fondos actualmente asignados a la ODA, dijo Kaul este miércoles en la conferencia de dos días de duración organizada por la Fundación Friedrich Ebert (FES).

Esta conferencia fue convocada para reunir ideas acerca de la puesta en práctica y consecuencias del programa aprobado en la Cumbre Social celebrada en Copenhague, en marzo de 1995.

Al encuentro técnico asistieron funcionarios, académicos y representantes de organizaciones no gubernamentales de Alemania y otros países europeos, reunidos para discutir la posibilidad de establecer impuestos mundiales del tipo propuesto por Tobin.

Entre los participantes se encuentran el profesor Hans-Helmut Kotz, del departamento de Economía e Información del Banco Central de Giros alemán (Deutsche Girozentrale, separado del Bundesbank) y el profesor Kunibert Raffer, de la Universidad de Viena.

El recuerdo de la propuesta Tobin reaparece en cada oportunidad en que ocurren crisis monetarias, tal como sucedió después de la crisis del mecanismo de tipos de cambio (ERM) en Europa, en 1992 y 1993, y la caída del peso mexicano a fines de 1994.

Según los cálculos presentados en el Informe sobre Desarrollo Humano-1994 del PNUD, una tasa de 0,05 por ciento sobre las transacciones internacionales de moneda podría producir recursos equivalentes a 150.000 millones de dólares al año, acumulándose unos 900.000 millones hacia el año 2000.

Kaul, que es directora de la Oficina de Estudios del Desarrollo del PNUD en Nueva York, propuso que sean los gobiernos los encargados de recaudar y controlar el producido del impuesto Tobin.

Los estados podrían retener una porción sustancial de los fondos para aplicaciones internas, tales como el abatimiento de los déficits presupuestarios, la satisfacción de las necesidades crecientes del gasto público o la reducción de impuestos nacionales.

Raffer y Kotz coincidieron en que los mayores recaudadores de este impuesto serían Gran Bretaña, Estados Unidos, Japón, Singapur y Hong Kong, junto con varios de los grandes países industrializados de Europa.

Si tal impuesto fuera aplicado por los países industrializados, éstos recibirían 86 por ciento del total de su recaudación mundial, y las naciones en desarrollo el restante 14 por ciento.

Kaul expresó que el impuesto Tobin podría mejorar el funcionamiento de los mercados financieros al reducir los flujos especulativos de corto plazo y el consiguiente riesgo de una excesiva volatilidad.

Por el contrario, Raffer y Kotz manifestaron dudas de que este impuesto mundial pueda producir un efecto estabilizador en los mercados financieros.

Los tres expositores estuvieron de acuerdo en que es necesario discutir más detalladamente los variados mecanismos de aplicación del impuesto, para lo cual Kaul sugirió la creación de una comisión internacional independiente.

La idea pareció seducir a varios representantes de organizaciones no gubernamentales, como la alemana Economía Mundial, Ecología y Desarrollo, que anunció su disposición a promover una reunión intergubernamental para discutir el asunto.

El libro "The Tobin Tax – Coping with Financial Volatility" (El Impuesto Tobin – Un Freno a la Volatilidad Financiera), coeditado por Inge Kaul, Isabelle Grunberg y el ex asesor del PNUD, Mahbub ul Haq -y prologado por el propio James Tobin-, será publicado el 15 de julio por Oxford University Press. (FIN/IPS/tra-en/raj/fn/arl/dv-if/96)

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