Estados Unidos anunció hoy la entrega de 6,2 millones de dólares en fondos y alimentos a Corea del Norte, y considera que la asistencia que brindará Corea del Sur es un paso clave en el posible alivio de tensiones en la frontera de mayor concentración de armas del mundo.
Se espera que Japón se comprometa a la brevedad con una cantidad similar a la de Estados Unidos, mientras este martes Corea del Norte informó que donará tres millones de dólares. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha hecho un pedido especial de 43 millones de dólares de ayuda para Pyongyang.
Aunque los tres países insisten en que la ayuda será entregada como gesto puramente humanitario, autoridades estadounidenses afirman que podría representar la apertura que aguardan desde que Washington y Seúl propusieron en abril conversaciones de paz cuatripartitas con Pyongyang y Beijing.
"Esperemos que (la medida) lleve al Norte a pensar positivamente sobre las conversaciones cuatripartitas", dijo una autoridad del Departamento de Estado.
La necesidad de alimentos es urgente, según informaciones desde Corea del Norte. Trabajadores humanitarios citados esta semana por el Washington Post describieron la crisis como una "hambruna camuflada", en la cual familias fuera de Pyongyang se ven obligadas a recolectar hierbas y raíces.
Este miércoles el vocero del Departamento de Estado de Estados Unidos, Nicholas Burns, dijo que el gobierno estimó "un potencial de desnutrición y hambre de gran escala si la ayuda no se aproximara".
Estados Unidos estimuló a Corea del Sur y Japón a que respondiera con ayuda desde los primeros rumores de la crisis y tras la primer solicitud de la ONU, en noviembre, y, sin resultados positivos, anunció en febrero una contribución "simbólica" de dos millones de dólares.
El gobierno de Bill Clinton inició un proceso de mejora de las relaciones con Pyongyang a partir de un acuerdo bilateral de 1994, bajo el cual Corea del Norte acordó congelar y desmantelar su programa de energía nuclear, el cual, según Washington, era utilizado para fabricar armas nucleares.
Corea del Norte ha cumplido escrupulosamente con el acuerdo, según autoridades de Estados Unidos que han comenzado a plantear otros temas con Pyongyang, en especial las exportaciones de misiles y la recuperación de restos de soldados estadounidenses de la guerra de Corea.
Mientras las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte avanzaron, los lazos entre las dos Coreas permanecieron congelados durante un año.
El resultado fue la imagen de que Washington y Seúl actuaban desincronizadamente, una percepción que irritó a los congresistas republicanos y preocupó a los asesores políticos de Clinton, cuya atención se volcó hace meses a la campaña por la reelección del presidente estadounidense.
El seguro enemigo de Clinton en las elecciones de noviembre, el senador Robert Dole, lo ha acusado de "mimar" a Pyongyang e ignorar a Seúl, y ha exigido que Washington congele su relación con Corea del Norte hasta que Pyongyang se siente a la mesa de negociaciones con Corea del Sur.
Pero por ahora "la pelota está en el terreno de Corea del Norte", como dijo Burns este miércoles en relación a las conversaciones cuatripartitas, y funcionarios estadounidenses admiten no saber cual será el próximo paso de Pyongyang.
Enviados del Norte y el Sur se reunieron secretamente en Beijing el mes pasado, pero según fuentes de la Casa Blanca no hay indicios de que las conversaciones hayan tenido buenos resultados. (FIN/IPS/tra-en/jl/lp/ip/96)


