ASIA CENTRAL-IRAN: Nueva red ferroviaria altera mapa geopolítico

La inauguración hoy de una vía férrea que une la frontera de Irán y Turkmenistán marcó el comienzo de una nueva era para el gobierno iraní y las cinco repúblicas de mayoría musulmana de Asia central, alterando el mapa geopolítico y la relación de fuerzas con Estados Unidos, la UE y Japón.

La ruta, que ya se ganó la denominación de "nuevo camino de la seda", aunque popularmente se la conoce como "la vía de la independencia", conecta los puertos iraníes del golfo Pérsico Abadan y Bandar Jomeini al sistema ferroviario de la ex Unión Soviética, el cual une Asia central con la Federación Rusa.

Este lunes en la ceremonia de inauguración, en Mashad, Irán, el presidente iraní, Ali Akbar Rafsanjani, celebró el término del proyecto como "un punto de inflexión en la historia del desarrolo de las región".

Rafsanjani y el presidente de Turkmenistán, Saparmurad Niyazov, descubrieron una placa conmemorativa de la habilitación de la nueva ruta, ante la presencia de los presidentes de Turquía, Pakistán, Afganistán, Azerbaijan, y las otras cuatro repúblicas centrales, y Armenia y Georgia.

Un tren de transporte decorado llamativamente partió de Mashad, una ciudad sagrada chiíta en la frontera de Irán hacia Sarajs, en Turkmenistán, antes de que los 12 presidentes y ministros de otros 28 países volaran a Sarajs para otras ceremonias.

La nueva conexión vial da a las repúblicas de Asia central la posibilidad de comerciar a través de los puertos iraníes, que en aguas cálidas, están abiertos durante todo el año, a diferencia de los puertos rusos del mar Báltico.

Pero las consecuencias de la nueva red ferroviaria entre Irán y Turkmenistán van más allá de la región. Para ventaja de Teherán, afectarán directamente su relación con los 15 países de la Unión Europea (UE) y con Estados Unidos.

Durante el último año Washington a la UE, Japón y Canadá, a seguir su política de mantener el embargo a las relaciones comerciales con Irán debido a sus supuestos planes de adquirir armas nucleares y por respaldar el "terrorismo internacional".

Sin excepciones, los aliados de Estados Unidos han desoído estos consejos sobre Irán y subrayado la necesidad de un "diálogo crítico" con Teherán para influir en su comportamiento político y diplomático.

Las razones de esta decisión son económicas y geopolíticas. Con sus 60 millones de habitantes, Irán ofrece un gran mercado, y tiene enormes reservas de petróleo, de 93.000 millones de barriles, nueve por ciento del total mundial, y 20,7 billones de metros cúbicos de gas natural, -15 por ciento del total mundial.

Irán es quizás el país en la posición más estratégica del mundo. Además de compartir fronteras con Pakistán, Afganistán, Turkmenistán, Azerbaiján, Armenia, Turquía e Iraq, comparte el mar Caspio con Kazajstán y Rusia, y el golfo Pérsico con los seis países árabes de Kuwait, Arabia Saudita, Bahrain, Qatar, Emiratos Arabes Unidos y Omán.

A todo esto se suma ahora la unión ferroviaria con Asia central, que permitirá a Irán consolidar su posición en la región, la cual dio un paso adelante en febrero de 1992, cuando se expandió la Organización de Cooperacion Económica (ECO).

La incorporación a la ECO, hasta entonces integrada por Pakistán, Irán y Turquía, de Azerbaiján, y las repúblicas de Asia central, y el estatuto de observador otorgado a Kazajstán, conviritió a la organización en "una gran familia de 300 millones" para la cual el Banco Central iraní financió emprendimientos conjuntos.

Además, la nueva vía férrea estimulará a la UE y Japón para que continúen resistiendo las presiones de Estados Unidos para aislar a Irán.

Los beneficios de la unión ferroviaria entre las ciudades turkeminstanas de Sarajs y Tejand y la iraní de Mashad, serán enormes para Irán, que cuenta con 1.600 kilómetros de costa sobre el golfo Pérsico, y para las cinco repúblicas asiáticas, Kasajstán, Krijistán, Tajikistán, Turkmenistánn y Uzbekistán..

Como todas las repúblicas del centro de Asia carecen de salida al mar, hasta ahora dependían de la voluntad política de sus vecinos para mantener el comercio exterior.

La dependencia de las cinco repúblicas de la Federación Rusa para permitir el transporte de productos a otros países se hizo evidente en 1991, con la caída del bloque soviético, y las repúblicas se desesperaron por eliminar el control económico de Moscú.

Fue entonces que las repúblicas comprendieron la importancia del hecho que, en Tejand, Turkmenistán, la red férrea soviética que los conecta entre sí y a todas con Rusia, estaba a sólo 150 kilómetros de la ciudad iraní de Mahsad, punto terminal de un sistema férreo que incluye los puertos iraníes del Golfo.

Seis meses después de la independencia de Turkmenistán, en junio de 1992, comenzaron los trabajos para extender, en Irán, la vía desde Mashad a la localidad fronteriza de Sarajs, y en Turkmenistán, el tramo entre Tejand y Sarajs. (FIN/IPS/tra-en/dh/rj/lp/ip/96)

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