Si el éxito del plan de paz no oficial palestino-israelí lanzado esta semana en Ginebra dependiera del respaldo internacional, podría aplicarse hoy mismo.
Murallas electrificadas o no, barreras informáticas y operaciones militares y policiales no lograrán frenar las oleadas migratorias desde los países empobrecidos hacia los ricos, industrializados o menos pobres.
Traigo regalos, pero sobre todo nostalgia, dijo Víctor al arribar al aeropuerto de la capital mexicana, procedente de Estados Unidos, país del que saldrán este mes, como él, un millón de mexicanos, en un flujo coyuntural que pone de cabeza