LA HABANA – En el puerto de Matanzas, a 100 kilómetros al este de la capital de Cuba, el buque con bandera rusa Anatoly Kolodkin atracó la mañana del martes 31 y todavía descarga sus 100 000 toneladas de petróleo, que representan un respiro a la asfixia energética provocada por el bloqueo de combustibles impuesto por Estados Unidos desde fines de enero.
“Los procesos para remolcar el buque demoran cerca de seis horas y comienzan luego las diferentes etapas logísticas, entre ellas las de descargue que tardará aproximadamente otras 96 horas”, explicó ese mismo martes 31 en televisión nacional el director adjunto de la estatal Unión Cuba-Petróleo (Cupet) Irenaldo Pérez Cardoso.
Las características de la bahía matancera favorecen la operación de los buques, así como la capacidad de almacenamiento de la Base de Supertanqueros, cuya reconstrucción se encuentra en fase final luego de que una explosión acabara destruyendo cuatro depósitos de crudo en agosto de 2022.
Según Pérez Cardoso, el crudo entregado por Rusia “es de buena calidad y se ajusta a las características sistema de refinación cubano”, pues su variedad Urals, de densidad media y alto contenido de azufre, lo vuelven muy compatible con las refinerías cubanas, no optimizadas para procesar crudos livianos y “dulces” (bajos en azufre).
Una vez refinado, el petróleo, “generará cierto nivel de productos terminados como gas licuado de petróleo, gasolina, diésel y fueloil, destinados a satisfacer necesidades básicas”, agregó.
Los primeros de esos productos comenzarían a distribuirse en la segunda quincena de abril: gas licuado para instituciones de servicios vitales como hospitales, diésel para la generación distribuida de electricidad, fueloil para algunas termoeléctricas, y niveles de gasolina que “aliviarán momentáneamente la tensión que atraviesa el país”, dijo.
Pero el alivio de las 100 000 toneladas, unos 740 000 barriles (de 159 litros), será efímero si no llegan más tanqueros y la Casa Blanca estadounidense mantiene informaciones contradictorias si suavizar el bloqueo petrolero será permanente, aunque si ha precisado que no proyecta modificar su estrategía de axfisiar la vida en la isla.
Las autoridades de esta nación insular caribeña prevén que la carga del Anatoli Kolodkin posibilite sostener en total el funcionamiento del Sistema Eléctrico Nacional y otras actividades de la economía durante unos 10 días.
“No parece que la cantidad de petróleo que se trajo alcance para mucho, pero que llegue algo es mejor que nada”: Marlon Álvarez.
Cuba solo cubre, con su extracción interna de crudo, un 40 % de los 100 000 barriles diarios de petróleo que necesita.
El resto depende de la importación de un crudo que procedía en mayor medida de Venezuela hasta que tropas estadounidenses secuestraron el 3 de enero al entonces presidente venezolano Nicolás Maduro e interceptaron todos los envíos a la isla.
Luego, a finales de enero, Estados Unidos amenazó con imponer aranceles adicionales a los países que le suministraran crudo directa o indirectamente a Cuba, lo que cortó además el suministro proveniente de México.
La escasez de combustible ha empeorado la crisis energética de la isla y los cortes eléctricos, cada vez más prolongados. En marzo, en el plazo de una semana, ocurrieron dos apagones totales que dejaron a oscuras a los 9,7 millones habitantes cubanos.
“Hace falta que el petróleo de ese barco ruso llegue a la gente también. Llevo semanas sin poder abastecerme de gasolina, comprándola aquí y allá”, dijo a IPS Marlon Álvarez, un taxista habanero de 33 años que conduce una moto de combustión.
A inicios de febrero, como respuesta al bloqueo petrolero de Estados Unidos, el gobierno implementó varias medidas de ahorro como racionalizar la venta de gasolina a 20 litros por vehículo, a un precio de poco más de un dólar el litro.
Pero las listas de espera para comprarla, que funcionan mediante una plataforma virtual cubana, duran meses. Entonces los conductores compran el combustible en el mercado negro, a un precio equivalente entre siete y 10 dólares.
“No parece que la cantidad de petróleo que se trajo alcance para mucho, pero que llegue algo es mejor que nada”, agregó Álvarez.

Alivio no supone cambio de política
El arribo del crudo a Cuba tuvo lugar después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, manifestara que no le preocupaba que la isla recibiera el crudo del tanquero ruso.
“Que alguien se lleve un cargamento no nos preocupa porque ellos (el pueblo cubano) lo necesitan. Tienen que sobrevivir”, expresó el mandatario republicano durante el encuentro habitual con la prensa a bordo del Air Force One, cuando regresaba a Washington desde Miami, el domingo 29.
En respuesta a una pregunta sobre si había autorizado el paso del petrolero ruso con destino a la isla, el mandatario sostuvo que no tiene inconveniente en que algún país envíe petróleo a Cuba en este momento, sea Rusia o cualquier otro, “porque la gente necesita calefacción, refrigeración y todas las demás cosas que se necesitan”.
Durante sus declaraciones del domingo, Trump insistió en que el envío no tendrá efecto alguno. “Cuba está acabada. No importa si consiguen o no un barco de petróleo”, sentenció.
Apenas unos días antes, el viernes 27, había advertido que, después de la caída de Venezuela y la guerra contra Irán, “Cuba será la siguiente”.
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum informó el lunes 30 que su gobierno mantiene gestiones con las autoridades cubanas para restablecer el suministro de crudo. La última entrega de diésel ocurrió en enero, días antes de la amenaza de aranceles lanzada por Trump.
“Siempre hemos sostenido que México tiene pleno derecho a enviar combustible, ya sea con fines humanitarios o comerciales, pero no queremos perjudicar a México”, puntualizó la mandataria.
Ese mismo día, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló que la llegada del petrolero ruso a Cuba “no representa un cambio en la política” de Estados Unidos hacia Cuba.
Ante una consulta el lunes 30 sobre si la administración permitiría el ingreso de más buques petroleros a la isla, Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, respondió que “en este momento, esas decisiones se están tomando caso por caso”.
Por su parte, Dmitri S. Peskov, portavoz del presidente ruso Vladimir Putin, declaró ante a los medios el miso lunes 30 que el envío del buque petrolero “se planteó con antelación durante los contactos con nuestros socios estadounidenses”, y aseguró que su país continuará enviando ayuda a Cuba.
“Rusia considera un deber no mantenerse al margen y ofrecer la asistencia necesaria a nuestros amigos cubanos”, agregó Peskov.
Las autoridades de Estados Unidos autorizaron por un período de un mes el tránsito de petróleo que hubiera zarpado de sus puertos antes del 12 de marzo, aunque mantuvieron vigente la prohibición de suministro para Cuba, Irán y Corea del Norte.
Desde La Habana, el Ministerio de Relaciones Exteriores expresó su gratitud al pueblo y al gobierno de Rusia por el respaldo solidario.
“Esta ayuda tan valiosa arriba en medio del cerco energético impuesto por Estados Unidos, que busca asfixiar a la población cubana”, publicó la cancillería en su cuenta de la red social X.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, fue recibido por el presidente ruso Vladimir Putin a mediados de febrero, y este martes 31 de marzo, Rusia y Cuba firmaron un memorando de entendimiento para el control de medicamentos y equipos médicos.

Cantidades mínimas
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, afirmó en una declaración el 13 de marzo que, como consecuencia del bloqueo petrolero de Estados Unidos, no han llegado cargamento alguno de petróleo al país en los últimos tres meses, un cerco que rompió el Anatoli Kolodkin con su llegada a la isla.
Durante un encuentro con periodistas el 20 de marzo entre varios ministros cubanos, periodistas e integrantes del solidario Convoy Nuestra América, el viceministro primero de Energía y Minas (Minen), Argelio Abad, confirmó a IPS la información de que el gobierno cubano está autorizando al sector privado importar combustible.
“Es un proceso que está marcha. Hay importaciones de combustible de algunos empresarios privados, y fundamentalmente ese combustible lo traen al país para su uso en sus negocios y, una parte, para ser comercializado. Pero hay que decir que las cantidades que hasta ahora se importan son mínimas”, afirmó.
Ante esta crisis, el gobierno cubano anunció el 6 de febrero no solo medidas de racionamiento de combustible, sino también la descentralización al importar combustible. Antes solo se importaba desde la administración central del Estado, pero ahora cualquier empresa, en teoría, puede hacerlo.
De acuerdo a Abad, “no son volúmenes que hoy permitan darle una vitalidad a la generación eléctrica o a la economía, pero sí ha sido una oportunidad bienvenida para el país, bien acogida por nuestros empresarios, porque es una forma de sortear los obstáculos del bloqueo”.
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La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos publicó el 25 de febrero, por su parte, una nueva guía, indicando a las empresas estadounidenses que consideraría favorablemente las solicitudes de licencias para la reventa de petróleo de origen venezolano para su uso en Cuba.
El anuncio amplía otra guía emitida por el Departamento de Comercio ese mismo día, que autoriza las exportaciones de petróleo a Cuba para “actividades económicas del sector privado y aquellas vendidas directamente a particulares para uso personal o familiar”, sin necesidad de autorización gubernamental.
Ambas instituciones insistieron en que las empresas no pueden vender el petróleo al gobierno cubano ni al ejército.
El gobierno cubano también publicó el 19 de febrero, para sortear la crisis energética, una resolución que amplía los beneficios fiscales asociados al uso y la importación de componentes o equipos relacionados con el aprovechamiento de las fuentes renovables de energía.
El 26 de marzo, en la Gaceta Oficial se publicó una resolución del Minen que actualiza un mecanismo implementado en 2021, vinculado a la contratación de energía solar fotovoltaica: ahora será en dólares.
Este sistema permite “financiar de manera indirecta la generación de energía renovable” mediante la contratación de “una determinada potencia instalada en parques solares” por parte de empresas estatales, negocios privados y también personas naturales, dijo Ramsés Montes, director de política y estrategia energética del Minen.
ED: EG


