Se extiende la violencia de las pandillas en Haití

La Fuerza internacional para la represión de pandillas en Haití se ha equipado con vehículos blindados, que aún así son atacados, como ocurrió con militares salvadoreños que están desaparecidos. La violencia desatada por las bandas criminales cobra centenares de vidas cada mes en el país caribeño, y las elecciones generales previstas para finales de este año debieron suspenderse indefinidamente. Imagen: GSF

PUERTO PRÍNCIPE – Cuatro militares de El Salvador, integrantes de la internacional Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF en inglés) en Haití, están desaparecidos después de que su vehículo fue atacado con disparos y explosivos por un grupo irregular el domingo 18 al noreste de esta capital.

La acción subrayó la expansión de la violencia criminal por el interior de este país caribeño de 27 700 kilómetros cuadrados y 12 millones de habitantes, tal como se debatió este lunes 19 en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Entre julio y principios de octubre, 1123 personas murieron y 440 resultaron heridas en actos de violencia relacionados con pandillas, según el último informe al respecto presentado al Consejo por la Secretaría General de la ONU.

En el trimestre inmediatamente anterior (abril-junio), al menos 1408 personas murieron, 656 resultaron heridas y 796 fueron violadas, víctimas de la violencia desatada por pandillas criminales en lo que va de década.

La Fuerza Armada salvadoreña confirmó que cuatro aerotécnicos militares fueron atacados cuando regresaban a su campamento en un vehículo blindado en la llanura de Cul-de-Sac, al noreste de esta capital.

“Durante el ataque, los grupos criminales emplearon armas de fuego y artefactos explosivos, lo que desencadenó intensos enfrentamientos armados”, detalló la Fuerza Armada en un comunicado.

Los refuerzos enviados, incluidos helicópteros atacados con disparos, se vieron obstaculizados por la intensidad de los enfrentamientos y las condiciones de seguridad. Los aerotécnicos continuaban desaparecidos este lunes, y proseguían las operaciones de unidades de la GSF en la zona.

En el examen de la situación en Haití en el Consejo de Seguridad los embajadores intervinientes subrayaron que la violencia de las bandas sigue amenazando la autoridad del Estado, la seguridad de la población y el desarrollo de un proceso político creíble.

Varias delegaciones consideraron esencial el despliegue completo de la Fuerza para suprimir las bandas, la GSF, al tiempo que insistieron en el fortalecimiento sostenible de las instituciones haitianas, la justicia, los servicios públicos y los programas de desarme, desmovilización y reintegración.

“Lo más preocupante es la capacidad de las bandas para adaptar sus tácticas a medida que se intensifican las operaciones de seguridad”, declaró Carlos Ruiz Massieu, jefe del Buró Integrado de la ONU en Haití (Binuh).

Destacó que los grupos armados recurren cada vez más a la toma de rehenes, la intimidación y las represalias contra la población civil para mantener su territorio y desafiar la autoridad estatal.

El ataque perpetrado el 23 y 24 de agosto en Kenscoff, una localidad montañosa al sureste de la capital, Puerto Príncipe, ilustra esta estrategia. Al menos 47 personas murieron, 22 resultaron heridas y 52 fueron tomadas como rehenes, 13 de las cuales fueron liberadas posteriormente gracias a iniciativas locales apoyadas por la ONU.

En los departamentos de Oeste y Artibonite, 241 personas fueron asesinadas por supuestamente resistirse a bandas criminales.

Otros ataques, registrados principalmente en Saint-Michel-de-l’Atalaye (norte), Marigot y Léogâne (sur), evidencian la propagación de la violencia a las zonas rurales. Los grupos armados también atacan tierras de cultivo, viviendas e infraestructuras públicas.

La violencia sexual sigue estando muy extendida. Según el informe, presentado por Ruiz Massieu, 689 mujeres y niñas fueron presuntamente violadas por pandillas en julio y agosto, de las cuales 87 % fueron víctimas de violación en grupo.

Las operaciones de las fuerzas de seguridad también contribuyen al creciente número de muertos. Representan 52 % de los haitianos muertos o heridos desde principios de julio, es decir, 808 personas, incluidas 148 que no estaban vinculadas a pandillas.

Ante esta violencia, la GSF se despliega lentamente: al 12 de octubre contaba con 1563 efectivos uniformados, una cifra muy inferior a los 5550 autorizados por el Consejo de Seguridad.

La persistente inseguridad pone en peligro el retorno a la democracia. Las elecciones presidenciales y legislativas, inicialmente previstas para el 13 de diciembre, se pospusieron indefinidamente. Haití no celebra elecciones desde 2016.

No obstante, los preparativos avanzan y, según Ruiz Massieu, se inscribieron para participar más de 35 grupos políticos y 3500 candidatos. Sin embargo, al 5 de octubre solo figuraban en las listas 759 257 votantes potenciales, de un electorado estimado de 6,5 millones de personas.

“Fijar nuevas fechas para las elecciones sin una evaluación realista de su viabilidad solo erosionará la confianza pública y la credibilidad de las instituciones haitianas”, advirtió el diplomático.

A la incertidumbre política se suma la crisis humanitaria. Casi 1,5 millones de personas huyeron de sus hogares debido a la violencia, entre ellas más de 740 000 niños, y se estima que unos cinco millones de personas requieren ayuda humanitaria.

Se prevé que la economía se contraiga por séptimo año consecutivo, mientras que el plan de asistencia humanitaria de la ONU para 2026 apenas cuenta con la mitad de la financiación necesaria.

A-E/HM

 

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