Se desacelera el crecimiento mundial, confirma la Unctad

Una vista del puerto de Busan, en Corea del Sur. Asia aporta este año 59 por ciento del moderado crecimiento económico mundial, animado principalmente por el comercio, debido al incremento en los precios derivado de la crisis energética, a su vez marcada por el conflicto en el Medio Oriente. Imagen: BPA

GINEBRA – El crecimiento esperado de la economía mundial al cierre de 2026 es de 2,6 por ciento, frente al 2,9 por ciento del año pasado, aun cuando se espera que el comercio de bienes y servicios se expanda alrededor de cuatro por ciento, indicó este viernes 9 el informe emblemático de ONU Comercio y Desarrrollo (Unctad).

Esa entidad de las Naciones Unidas prevé que las economías en desarrollo crezcan cuatro por ciento este año, frente al 4,7 % registrado en 2025.

El comercio mundial alcanzó un récord de 35 billones (millones de millones) de dólares en 2025, y en 2026 el aumento del valor del comercio está impulsado en gran medida por las subidas de precios provocadas por la crisis energética.

El “Informe sobre Comercio y Desarrollo 2026: la geoeconomía del desarrollo”, presentado por la Unctad en esta ciudad suiza, muestra que el mapa del comercio mundial está cambiando.

El comercio entre China y Estados Unidos cayó más de 20 % desde 2024, mientras que Asia oriental amplió el comercio tanto con China como con América del Norte.

Los controles a las exportaciones, la supervisión de las inversiones y las condiciones de las cadenas de suministro dificultan el acceso de nuevos participantes a sectores estratégicos.

Una razón es que los gobiernos utilizan cada vez más políticas industriales, comerciales, financieras y tecnológicas para perseguir objetivos económicos y de seguridad nacional.

El acceso a los mercados y la capacidad de avanzar hacia actividades de mayor valor dependen ahora más que nunca de la tecnología, las finanzas y la geopolítica.

Se estima que Asia aportará 59 % del crecimiento económico mundial en 2026, con una tasa de incremento de 7,3 % en la India, de 4,5 % en China y de 5,2% en Indonesia. Otros países de la región con un alto rendimiento son Kirguistán (8,8 %), Mongolia (7,0 %), Tayikistán (6,6 %), Uzbekistán (7,9 %) y Vietnam (7,8 %).

Un pequeño grupo de economías asiáticas en desarrollo sigue reduciendo la brecha de ingreso con los países avanzados, mientras que la convergencia se ha estancado en la mayor parte del mundo en desarrollo desde mediados de la década de 2010.

La trayectoria industrial que impulsó gran parte del ascenso de Asia es cada vez más difícil de seguir para otros países.

Asia oriental ocupa un lugar central en el auge de los semiconductores y los equipos informáticos de última generación. Los productos basados en inteligencia artificial (IA) son ahora el principal motor del comercio de mercancías.

El crecimiento del comercio relacionado con la IA no genera automáticamente avances generales en materia de desarrollo, y persisten las marcadas diferencias entre los países del Norte desarrollado y el Sur en desarrollo.

Las economías desarrolladas captan alrededor de 70 % del valor de los proyectos anunciados de inversión totalmente nueva en sectores estratégicos de alto valor, incluidos los semiconductores, las tecnologías para la transición energética y la infraestructura de IA, según datos correspondientes al período 2020–2025.

Las economías en desarrollo lideran únicamente en minerales críticos y materiales estratégicos, con 60 % de la nueva inversión extranjera directa en esa categoría. El informe concluye que África extrae la mayor parte del cobalto mundial, pero retiene menos de uno por ciento del valor en las cadenas de suministro verdes.

En el estudio de caso del informe sobre un servidor avanzado de IA, las ganancias después de impuestos representan 68 % del valor añadido rastreado, mientras que los trabajadores reciben menos de 15 %.

Crisis energética e inestabilidad financiera

El aumento de los costos energéticos ha afectado especialmente a las economías en desarrollo dependientes de las importaciones y a los hogares más pobres.

El conflicto en Medio Oriente impulsó el precio del crudo Brent -marcador europeo- de 70 a más de 110 dólares por barril (59 litros) en las semanas posteriores a su estallido.

Ese aumento agrava el incremento de los costos de endeudamiento y la volatilidad de los flujos de capital, que se han duplicado desde el inicio del conflicto.

El auge de la IA también conlleva riesgos para la estabilidad financiera, ya que los mercados quedan más expuestos a un pequeño número de empresas.

Se prevé que la asistencia oficial para el desarrollo, una fuente clave de financiación para los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo, disminuya casi siete por ciento en 2026, su tercer descenso anual consecutivo.

Como prioridades de política para los países en desarrollo, la Unctad plantea priorizar sectores clave, diversificar los perfiles comerciales, y avanzar en la transición energética.

Pedro Manuel Moreno, secretario general interino de la Unctad, dijo que “las economías emergentes del Sur Global se están convirtiendo en puntos de referencia regionales, ampliando la integración comercial hacia nuevas iniciativas financieras”.

“Esto funciona mejor junto con un sistema multilateral de comercio que mantenga la no discriminación y el trato especial y diferenciado en su núcleo”, añadió.

La crisis energética refuerza el argumento a favor de diversificar el suministro de energía. Desde 2024, las energías renovables han sido más baratas que la alternativa basada en combustibles fósiles de nueva instalación más económica, en más del 90 % de los casos según concluye el informe.

Las fuentes renovables nacionales, cuando sea factible, pueden reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados.

Y a medida que la producción se vuelve más especializada bajo las presiones geoeconómicas, la integración se produce cada vez más sector por sector.

Esto permite a muchas potencias medias del Sur Global desarrollar fortalezas en sectores específicos, mientras mantienen vínculos económicos y financieros con múltiples socios.

El informe recomienda coordinar las políticas industriales, financieras y tecnológicas, incluida la vinculación de la inversión extranjera con proveedores locales y el aumento del valor añadido nacional.

Finalmente, señala que los acuerdos regionales podrían ampliar los mercados, reducir los costos comerciales y apoyar la cooperación regulatoria.

Como ejemplo, la Zona de Libre Comercio Continental Africana vincula la integración de los mercados con la diversificación y las cadenas regionales de valor. Paralelamente, el Sistema Panafricano de Pagos y Liquidación busca conectar 42 monedas africanas para facilitar las transacciones y reducir las barreras de pago.

A-E/HM

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