Los niveles récord de dióxido de carbono nos afectarán por siglos

Vista del Complejo Donaldsonville, de SF Industries en Luisiana, Estados Unidos, fabricante de amoníaco y productos nitrogenados, y generador de grandes volúmenes de dióxido de carbono y metano. Estos y otros gases de efecto invernadero incrementaron su presencia en la atmósfera en años recientes e influirán sobre el clima planetario durante siglos, de acuerdo con el más reciente boletín de la Organización Meteorológica Mundial. Imagen: Julie Dermansky / Desmog

GINEBRA – Los niveles de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera alcanzaron máximos históricos en 2025, consolidando el calentamiento planetario que puede afectar a la humanidad durante siglos, según informó este martes 27 la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Las concentraciones de CO2 alcanzaron el año pasado un récord de 426,8 partes por millón, 153 % del nivel de la era preindustrial (1850-1900), y los niveles de metano y óxido nitroso también marcaron máximos históricos.

Ko Barrett, vicesecretaria general de la OMM, afirmó que “cada parte por millón adicional importa, porque atrapa calor adicional”, y de esa manera “estamos sobrecargando el océano y la atmósfera”.

“Eso significa que las olas de calor, los ciclones tropicales y las tormentas de lluvia se están intensificando más rápido de lo que nuestras referencias históricas nos habían preparado”, declaró Barrett a periodistas en esta ciudad suiza.

Expuso que, al atrapar en la atmósfera una cantidad de calor sin precedentes, los gases de efecto invernadero proporcionan energía para fenómenos meteorológicos más extremos, con riesgos asociados para las economías y las sociedades.

“Los últimos 11 años han sido los más cálidos registrados, y esta tendencia va a continuar. El CO2 tiene una vida muy larga y, por tanto, afectará al clima global no solo durante años, sino durante décadas e incluso siglos”, dijo Barrett.

Cuando el Boletín de Gases de Efecto Invernadero de la OMM se publicó por primera vez en 2004, el nivel medio anual de CO2 medido por su Sistema Mundial de Observación de la Atmósfera era de 377,5 ppm, frente a casi 427 ppm hoy.

Las tasas de crecimiento del CO2 se han triplicado desde la década de 1960, acelerándose desde un aumento medio anual de 0,8 ppm por año hasta 2,4 ppm por año en la década de 2011 a 2020.

Un «excepcional repunte” (3,5 ppm), en 2023-2024 coincidió con un fuerte El Niño, el cual “redujo la eficiencia de la biosfera mediante más sequías, vegetación más seca y más incendios forestales», declaró la responsable científica sénior de la OMM, Oksana Tarasova.

El Niño es un fenómeno meteorológico caracterizado por vientos más cálidos sobre el océano Pacífico ecuatorial, con el resultado de que en varias regiones del planeta se alteran los ciclos usuales de lluvias y sequías.

Tarasova dijo que “el aumento anual de 2,8 ppm de 2024-2025 representó un incremento más modesto”, pero, no obstante, “fue una adición sustancial de carbono a la atmósfera procedente de la quema de combustibles fósiles”.

“Podemos esperar ver un nuevo aumento de las concentraciones en 2026 debido a la quema de combustibles fósiles y al desarrollo de un poderoso El Niño, que afectará a los sumideros de carbono terrestres como lo hizo en 2023-2024”, agregó.

El Índice Anual de Gases de Efecto Invernadero de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos muestra que, de 1990 a 2025, el efecto de calentamiento sobre nuestro clima causado por los gases de efecto invernadero aumentó 56 %.

El CO2 representó alrededor de 81 % de ese aumento, conocido como “forzamiento radiativo”.

La concentración media mundial de metano en 2025 fue de 1948 partes por mil millones (ppb), lo que representa 267 % del nivel de 1750.

El óxido nitroso (N2O) es el tercer gas de efecto invernadero de larga duración más importante y proviene tanto de fuentes naturales como de actividades humanas como la quema de biomasa, el uso de fertilizantes y diversos procesos industriales.

La concentración media mundial de N2O alcanzó los 339,1 ppb en 2025, 126 % más que en 1750.

La OMM señaló que, a medida que los países transforman sus sistemas energéticos hacia la descarbonización, debe prestarse especial atención a dos gases potentes, pero menos abundantes, estrechamente relacionados con la producción y distribución de electricidad: el hidrógeno molecular (H2) y el hexafluoruro de azufre (SF6).

Ampliamente utilizado como supresor de chispas en la distribución eléctrica, el uso de SF6 ha aumentado de forma constante en las últimas tres décadas en línea con el aumento de la electrificación global.

“Debido a que el SF6 tiene una vida útil atmosférica de hasta 3200 años, su potencial de calentamiento global es más de 24 000 veces mayor que el del CO2, y en 2025 su concentración aumentó 249 % con respecto a los niveles de 1995”, dijo Barrett.

La concentración de hidrógeno aumentó 5,3 % entre 2010 y 2024. Ese gas se utiliza como medio de almacenamiento o fuente de energía para sectores difíciles de descarbonizar, como la siderurgia, el transporte y el almacenamiento de energía de larga duración, así como para fuentes renovables.

Su fuga a la atmósfera desde instalaciones de producción, gasoductos, tanques de almacenamiento y pilas de combustible preocupa a la OMM porque “aunque el hidrógeno no es un gas de efecto invernadero, influye en la química atmosférica» y tiene un fuerte efecto indirecto sobre el calentamiento.

“Tanto las fugas de H2 como la persistencia del SF6 representan amenazas potenciales que podrían socavar los beneficios climáticos de la transición energética”, advirtió finalmente la OMM.

A-E/HM

 

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