SANTIAGO – La economía de la región crecerá apenas dos por ciento en 2026, aunque repuntará hasta 2,5 por ciento el año próximo, indicó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en un comunicado emitido este jueves 22.
La nueva cifra ajusta los estimados de agosto por el mismo organismo de las Naciones Unidas, que preveía un crecimiento de 2,2 %, ya entonces marcando una desaceleración con respecto a la expansión de 2,4 % registrada en 2025.
Destaca la Cepal el “contexto internacional de elevada incertidumbre”, marcado por “las tensiones geopolíticas, las disrupciones en las rutas logísticas y la menor previsibilidad de la política comercial”, las cuales “están reconfigurando el entorno en que operan las economías de la región”.
“Ante este escenario, los choques externos afectan las condiciones de la demanda externa y elevan los costos de producción e importación, en particular por el aumento de los precios de la energía y los alimentos”, asienta el reporte divulgado en esta capital chilena.
Expone que las consecuencias son heterogéneas: mientras algunos exportadores de materias primas pueden beneficiarse de mayores precios, las economías importadoras enfrentan presiones sobre sus costos y sobre el poder adquisitivo de los hogares.
Las cifras más extremas, entre crecimiento y recesión, corresponden a Guyana y Cuba. El país sudamericano, convertido esta década en un importante productor petrolero, crecerá 22 % (19,3 % en 2025) y mantendrá un alto crecimiento (17 %) el año próximo.
La economía de Cuba, bajo el impacto de una crisis de energía y sanciones de Estados Unidos, caerá -10,3 % este año (-3,8 % en 2025) y seguirá en recesión (-5,1 %) en 2027, según las previsiones de la Cepal.
En América del Sur, su economía más grande, Brasil, crecerá 2,1 % este año (2,3 en 2025) y 2,0 en % en 2027; Argentina se desacelera a 1,9 % (4,5 % el año pasado) y avanza a 3,0 en 2027, y Chile crece apenas 0,2 % (2,5 % en 2025), con leve recuperación, hasta 2,0 %, el año venidero.
Colombia crece 2,4 % (2,6 % en 2025) y el año próximo 2,3 %; Perú, tres por ciento este año (3,4 % en 2025) y 3,3 % en 2027; y Venezuela, que registró 8,9 % en 2025, crecería 6,5 % tanto en 2026 como el año próximo.
Ecuador crece 2,6 % (3,7 % en 2025), y 2,4 % en 2027; Paraguay, 4,5 % (6,6 % en 2025) y 4,0 % el año próximo; Uruguay crece uno por ciento este año (1,8 % en 2025) y dos por ciento en 2027, y Bolivia crece 0,2 % en 2026 y 0,6 % en 2027, apenas saliendo de su recesión de -1,6 % en 2025.
México crecerá 1,6 % en 2026 y 2,2 % en 2027, mejorando el muy modesto desempeño (0,5 %) de 2025.
En la subregión de América Central las mejores cifras son para Panamá (4,5 % este año y en 2027) y la República Dominicana (4,4 % en 2026 y el año próximo). El Salvador crece 4,5 % en 2026 y 4,1 % en 2027.
En la subregión Caribe se registran cifras modestas positivas. El mejor desempeño corresponde a Suriname, con crecimiento de 3,6 % este año y 4,1 % el venidero.
La Cepal registra que, en el mercado laboral, el empleo continúa creciendo, aunque a un ritmo menor. Esa pérdida de dinamismo limita la expansión de los ingresos y del consumo de los hogares, y dificulta avanzar en la reducción de las brechas laborales y de la informalidad.
La menor creación de empleo constituye así un canal adicional de transmisión de la desaceleración de la demanda interna.
Por su parte, la inflación muestra una leve tendencia al alza, en un contexto de mayores precios de la energía y los alimentos. Estas presiones repercuten en los costos de producción y transporte, y afectan especialmente a los hogares que destinan una mayor proporción de sus ingresos a bienes esenciales.
A ello se suma la expectativa de un encarecimiento del financiamiento internacional ante las mayores presiones inflacionarias mundiales.
Eso llevó a incrementos en la tasa de interés en Estados Unidos, con un aumento de 25 puntos base en septiembre, que fue el primero en tres años, así como por parte del Banco Central Europeo, que en junio y septiembre aplicó alzas de 25 puntos base cada una.
Esas alzas encarecen el costo de financiamiento de los gobiernos, empresas y consumidores, con efectos sobre el servicio de la deuda y la inversión.
Las presiones inflacionarias y mayores tasas de interés globales podrían reducir el margen para flexibilizar la política monetaria en las economías de la región.
Para 2027 se prevé un mayor crecimiento, en un entorno marcado por la persistencia de riesgos en el contexto internacional y por los posibles impactos del meteorológico fenómeno de El Niño, que altera los ciclos de lluvias y sequías.
La proyección queda, sin embargo, condicionada por la evolución de la demanda mundial, de los precios de las materias primas y de las condiciones financieras internacionales, así como de la capacidad de las economías de la región para sostener el consumo y la inversión, advierte la Cepal.
Por todo ello, el organismo propone impulsar “agendas que articulen de manera coherente” políticas laborales, fiscales, financieras y de desarrollo productivo orientadas a fortalecer las capacidades productivas y la promoción de empleos formales y de calidad.
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