GLAND, Suiza – Una drástica disminución, de 73 por ciento, se produjo en el tamaño promedio de las poblaciones de vida silvestre en todo el mundo el último medio siglo, pero la naturaleza puede recuperarse de ese enorme declive, indica un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) divulgado este jueves 8.
Rebecca Shaw, científica jefa de WWF, dijo que “si bien 52 años de datos muestran que las poblaciones de vida silvestre monitoreadas han disminuido en promedio 73 %, también demuestran que la naturaleza puede recuperarse cuando actuamos”.
“La mitad de las poblaciones que monitoreamos se mantienen estables o en aumento, y especies que estaban en caída libre hace una generación luchan por recuperarse. Esto hace que la recuperación sea más que una esperanza”, expresó Shaw.
Agregó que “la ciencia ahora demuestra que la misma dinámica de retroalimentación que impulsa el colapso puede impulsar la recuperación, si creamos las condiciones”.
El Índice Planeta Vivo (IPV), elaborado por la Sociedad Zoológica de Londres -base del Informe Planeta Vivo de WWF- 35 803 tendencias poblacionales de 5790 especies de vertebrados desde 1970 hasta 2022.
El informe señala que el mayor descenso se produce en los ecosistemas de agua dulce (-85 %), seguido de los terrestres (-69%) y de los marinos (-59 %).
La pérdida y degradación del hábitat son las amenazas más frecuentes que afectan a las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas, seguidas de la sobreexplotación, el cambio climático, la contaminación, las especies invasoras y las enfermedades.
Estas amenazas, a su vez, se derivan de fallas sistémicas más amplias en los sistemas alimentario, energético y financiero, pero el informe da cuenta de “la capacidad de la naturaleza para recuperarse cuando actuamos con urgencia y a gran escala”.
Las mayores caídas en las poblaciones de vida silvestre monitoreadas se registraron en América Latina y el Caribe (95 %), África (80 %) y Asia-Pacífico (49 %).
El conjunto de datos que sustenta el Índice Planeta Vivo (IPV) global incluye 35 803 tendencias poblacionales y 5790 especies.
Si bien la tendencia global general es negativa, la mitad (50 %) de las poblaciones incluidas en el IPV se mantienen estables (7 %) o aumentan (43 %). Sin embargo, la magnitud de las tendencias decrecientes supera la de las crecientes (73 %).
“Los tigres, las tortugas verdes, los elefantes del sur de África y el atún rojo del Atlántico y del Pacífico se están recuperando gracias al compromiso inquebrantable de los conservacionistas y las comunidades locales para proteger las especies que tanto significan para nosotros”, señala el reporte.
Por ello afirma que “la pérdida de biodiversidad es una amenaza constante, al igual que nuestra capacidad para revertirla. Nuestro trabajo consiste en transformar la forma en que cultivamos nuestros alimentos, cómo generamos energía para nuestras vidas y dónde realizamos nuestras inversiones más inteligentes”.
Si bien la tendencia general es negativa debido a la magnitud de los descensos, la mitad de las poblaciones incluidas en el estudio se mantienen estables o en aumento.
Sin embargo, los descensos registrados y otros indicadores de biodiversidad no pueden revertirse únicamente mediante esfuerzos de conservación.
Los puntos de inflexión ambientales suelen analizarse en el contexto de riesgos como el colapso de los arrecifes de coral, la destrucción de los pinares norteamericanos o la pérdida de la selva amazónica, pero esas mismas dinámicas también pueden impulsar cambios positivos rápidos.
El informe incluye una investigación de la británica Universidad de Exeter que revela que un punto de inflexión positivo puede ocurrir “cuando trabajamos para ayudar a un sistema a superar un umbral hacia un estado más saludable, y el cambio se retroalimenta, volviéndose más rápido, más económico y más difícil de revertir”.
El sector energético ya ha superado un punto de inflexión positivo: la energía solar es ahora la fuente más barata de electricidad nueva en la mayoría de los países, aunque la transición aún no avanza con la suficiente rapidez y el progreso varía notablemente según el país y el sector.
La alimentación y la agricultura muestran los primeros indicios de acercarse a un punto de inflexión, con personas y organizaciones de todo el mundo impulsando la producción respetuosa con el medio ambiente, el comercio y el consumo sostenibles, dietas más saludables y una menor pérdida y desperdicio de alimentos.
El sistema financiero aún se encuentra en las primeras etapas de la construcción de un punto de inflexión positivo, y el sector necesita trabajar con rapidez para dejar de financiar actividades perjudiciales.
También se le requiere valorar la naturaleza y el clima como riesgos materiales, crear certeza regulatoria, y cerrar una brecha anual de financiación de la biodiversidad de 942 000 millones de dólares.
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