SANTIAGO – Chile, Brasil y Uruguay son los países de América Latina y el Caribe que mejor desarrollan sus capacidades en inteligencia artificial (IA), y en toda la región se comprueba que la conectividad es indispensable pero ya no es suficiente, de acuerdo con un estudio e índice divulgados este martes 20 por la Cepal.
José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), expuso al presentar el estudio que “el desafío no consiste simplemente en participar en la revolución de la IA, sino en aumentar su capacidad para crear, capturar y distribuir el valor que ella genera”.
“El mensaje es claro: el acceso a las herramientas no basta: para convertir la adopción de la IA en productividad es preciso contar con datos, talento humano, capacidades de gestión y políticas que faciliten la integración de la tecnología en los procesos productivos y organizacionales”, agregó Salazar-Xirinachs.
La cuarta edición del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (Ilia 2026) muestra que no existe una trayectoria única para desarrollar capacidades avanzadas de IA, pues así lo reflejan las diferentes estructuras económicas de los tres países que figuran como líderes en la tabla regional.
El Ilia consideró 126 indicadores en 20 países de la región con un tope teórico de 100 puntos en la tabla que consideró factores habilitantes (conectividad, asequibilidad y talento especializado); investigación, desarrollo y adopción, y gobernanza de la IA.
El promedio regional se sitúa en torno a los 45 puntos. Chile encabeza la tabla con puntaje de 71,4, seguido de Brasil con 68,4 y Uruguay con 67.
En una zona media se encuentran 10 países: Colombia (56,8), Costa Rica (56), Argentina (55,6), Perú (52,7), México (52), Ecuador (51,8), República Dominicana (45,1), Panamá (39,3), El Salvador (37,9) y Trinidad y Tobago (35,5).
Más atrás están Paraguay (32,6), Jamaica (32,4), Cuba (30,9), Guatemala (29), Bolivia (26,4), Honduras (26,2) y Venezuela (23,2).
“El ILIA no es una competencia, es una evaluación de la que todos podemos aprender”, advirtió Ximena Lincolao, ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile, y destacó la importancia de la IA como “herramienta valiosa parea que su uso se traduzca en mejores servicios a las personas”.
Para la Cepal las diferencias entre países “refuerzan la importancia de definir prioridades de política pública acordes con sus capacidades y condiciones productivas, y con los principales desafíos de desarrollo que enfrentan”.
La propuesta de esa entidad de las Naciones Unidas es que los avances en la adopción y uso de la IA se vinculen con las inversiones en infraestructura, formación e investigación, con la innovación y con la generación de valor.
Según el Ilia, 85 % de los países analizados cuenta con una estrategia nacional de IA vigente o en elaboración, y 75 % dispone de una institución formalmente encargada de liderar esa agenda. Sin embargo, solo Brasil y Colombia cuentan con presupuestos explícitamente asignados en sus instrumentos nacionales.
Las diferencias también se observan en la infraestructura de cómputo. Brasil concentra el 87,7% de las unidades de procesamiento gráfico (GPU, unidades que permiten ejecutar miles de cálculos en paralelo) y 92 % de la capacidad de procesamiento regional consideradas en el estudio.
En investigación y formación, 65 % de los países dispone de centros de investigación especializados, más de la mitad ha incorporado la IA en el currículo escolar, y los 20 países analizados cuentan con programas de posgrado.
Pese a esos avances, la disponibilidad de habilidades especializadas en el mercado laboral sigue siendo reducida.
En el ámbito empresarial, las diferencias según el tamaño de las compañías son especialmente visibles. Las estimaciones del informe sitúan la adopción de IA en 27,6 % de las grandes empresas, frente a 12,8 % de las medianas y 6,8 % de las pequeñas.
El desarrollo de la IA “también evidencia ámbitos en los que la escala nacional puede resultar insuficiente”, apunta el estudio.
El cómputo, la investigación, el talento avanzado y la participación en estándares internacionales son algunos de los campos en los que la cooperación entre países puede permitir aprovechar recursos, compartir capacidades y generar sinergias, concluye el informe de la Cepal.
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