GINEBRA – La inversión extranjera directa mundial aumentó seis por ciento en 2025, hasta 1,6 billones (millones de millones) de dólares, poniendo fin a dos años de declive, pero la recuperación sigue siendo concentrada, frágil y desigual, indicó un informe de ONU Comercio y Desarrollo (Unctad) divulgado este martes 7.
“La cuestión no es solo cuánto capital se mueve, sino adónde va, qué ayuda a construir y si amplía la capacidad productiva, creando empleo, fortaleciendo las capacidades y apoyando la transferencia de tecnología”, expone el informe de la entidad de las Naciones Unidas dedicada al comercio y al desarrollo.
Las entradas en las economías desarrolladas aumentaron 11 %, mientras que las economías en desarrollo solo registraron un crecimiento de dos por ciento, alcanzando 901 000 millones de dólares.
Las cifras apuntan a una recuperación que no se traduce uniformemente en oportunidades de desarrollo, destaca el documento “La inversión internacional en una era turbulenta”.
Las 20 principales economías receptoras del mundo atrajeron más de 80 % de la inversión extranjera directa (IED) mundial en 2025, lo que subraya una tendencia que atraviesa todo el informe: la inversión está cada vez más concentrada entre países, sectores y proyectos.
La recuperación también debe interpretarse con cautela: las cifras agregadas de IED no siempre se traducen en nuevas fábricas, infraestructuras, empleos o transferencia de tecnología.
Los países en desarrollo recibieron más de la mitad de la IED mundial en 2025, pero el crecimiento fue modesto y desigual entre regiones.
Asia en desarrollo siguió siendo la principal región receptora, y atrajo 644 000 millones de dólares. En América Latina y el Caribe, las entradas aumentaron 14 % hasta 188 000 millones de dólares, y África recibió unos 70 000 millones de dólares.
Los países menos adelantados vieron aumentar sus entradas 21 %, hasta 43 000 millones de dólares. Sin embargo, aún representaban solo 2,7 % de la IED mundial, con flujos concentrados en un pequeño número de economías principalmente ricas en determinados recursos.
Esta concentración es particularmente visible en industrias vinculadas a la tecnología, la energía y la política industrial.
Los sectores estratégicos, como la infraestructura de inteligencia artificial (IA), los semiconductores, los minerales críticos y las tecnologías y servicios de transición energética, representaron 44 % del valor mundial de los proyectos de inversión en nuevas instalaciones en 2025, frente a 16% en 2020.
El crecimiento en los valores de los proyectos fue impulsado principalmente por los centros de datos, seguidos del petróleo y el gas, y los semiconductores.
La mayoría de los demás sectores registraron descensos, incluidas las energías renovables, la infraestructura y la fabricación, lo que muestra cuán estrecha sigue siendo la recuperación.
Las economías de ingresos bajos y medios-bajos atrajeron solo alrededor de 10% de la inversión en sectores estratégicos entre 2020 y 2025, en comparación con más de 20 % en otros sectores.
Por otra parte, el informe registra que los gobiernos también están adoptando un papel más activo en la configuración de los flujos de inversión, y en 2025 los países adoptaron un récord de 229 medidas de política de inversión.
Si bien la mayoría seguía siendo favorable a los inversores, muchas estaban diseñadas para atraer inversiones hacia industrias estratégicas, apoyar prioridades económicas nacionales o responder a preocupaciones de seguridad económica.
Para los países en desarrollo, el panorama de inversión trae oportunidades y riesgos. Muchos corren el riesgo de quedarse atrás a medida que la inversión se vuelve más intensiva en capital y tecnología y depende cada vez más de apoyos de políticas públicas, que muchas economías en desarrollo no pueden igualar fácilmente.
La Unctad señala que los países en desarrollo necesitan más que la promoción de inversiones para competir en este entorno.
Necesitan puntos de entrada realistas en cadenas de valor en evolución, mejores mecanismos de facilitación de la inversión, infraestructura confiable, capacidades de la fuerza laboral, desarrollo de proveedores y mercados regionales que hagan más viables los proyectos, apunta el informe.
También será necesaria la cooperación internacional, para garantizar que las asociaciones de inversión apoyen tanto la resiliencia de los inversores como las prioridades de desarrollo de las economías de acogida.
Las perspectivas para 2026 siguen siendo difíciles. La incertidumbre en torno a la política comercial, las tensiones geopolíticas, los conflictos, los altos costos de financiación y la fragmentación económica siguen pesando sobre las decisiones de inversión.
Al mismo tiempo, se espera que la competencia por proyectos vinculados a industrias estratégicas se intensifique a medida que los gobiernos buscan asegurar futuras fuentes de crecimiento y ventaja tecnológica.
El estudio servirá de base para los debates en el Foro Mundial de Inversiones 2026 de la Unctad, que se celebrará en Doha, Qatar, del 25 al 27 de octubre, donde gobiernos, inversores y socios de desarrollo examinarán cómo convertir el selectivo panorama de inversión en beneficios más amplios para el desarrollo.
La pregunta central ya no es simplemente cuánta inversión cruza fronteras, sino hacia dónde va, qué ayuda a construir y quién tiene posibilidades de beneficiarse de ella, recalca el informe divulgado en la sede de la Unctad en esta ciudad suiza.
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