Opinión

La estanflación mundial de Trump también socava la hegemonía del dólar

Este es un artículo de opinión de Jomo Kwame Sundaram, antiguo secretario general adjunto de la ONU para el Desarrollo Económico, y de Nirina Malek, investigadora de políticas en el malasio Instituto de Investigación Khazanah.

Imagen: Goldco

KUALA LUMPUR – Se supone que las políticas del presidente estadounidense Donald Trump tienen como objetivo «hacer grande a Estados Unidos otra vez (Maga)», lo que significa cosas diferentes para cada uno. Algunas de sus consecuencias son involuntarias, como el debilitamiento del dominio del dólar y el desencadenamiento de una estanflación a escala mundial.

Bretton Woods

En julio de 1944, delegados de unos 44 países se reunieron en la localidad estadounidense de Bretton Woods, para crear un nuevo sistema monetario y financiero multilateral cuando ya estaba en su final la segunda guerra mundial (1939-1945).

Jomo Kwame Sundaram
Jomo Kwame Sundaram

Estados Unidos poseía 70 % de las reservas mundiales de oro en aquel momento, con un precio del oro fijado en 35 dólares por onza. Otros bancos centrales compraban y mantenían bonos del Tesoro de Estados Unidos y activos similares denominados en dólares como reservas de liquidez.

Esto convirtió de hecho al dólar estadounidense en el principal medio de pago del sistema monetario internacional de la posguerra. Los tipos de cambio de las demás monedas nacionales se fijaban en relación con el dólar.

A medida que otras economías se recuperaban tras la guerra, el superávit por cuenta corriente y el superávit comercial de Estados Unidos disminuyeron. Hasta 1971, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ajustaba ocasionalmente los tipos de cambio fijos para hacer frente a déficits o superávits «estructurales» de la balanza de pagos.

Privilegio exorbitante

Este sistema monetario internacional basado en el dólar otorgó a Estados Unidos lo que los dirigentes gaullistas franceses denominaron un «privilegio exorbitante» en materia económica.

En virtud de los acuerdos de Bretton Woods, Estados Unidos nunca se enfrentaría a problemas de balanza de pagos, ya que pagaba las importaciones con su propia moneda, que podía imprimir a voluntad.

El gobierno federal de Estados Unidos podía financiar sus enormes y crecientes déficits presupuestarios mediante la venta de letras del Tesoro. Esta deuda ronda ahora los 39 billones (millones de millones) de dólares, ¡más de 125 % del anual produco interno bruto (PIB)!

Los bancos centrales extranjeros no tardaron en acostumbrarse a mantener bonos del Tesoro de Estados Unidos como reservas oficiales, financiando de hecho la enorme y creciente deuda federal.

Nurina Malek

Esa demanda de los bancos centrales extranjeros mantuvo fuerte al dólar en los mercados de divisas. Las persistentes entradas de capital en Estados Unidos han mantenido al dólar sobrevalorado.

La fortaleza del dólar ha impulsado el consumo interno de importaciones, ha lastrado las exportaciones, ha ampliado los déficits comerciales y ha mantenido a raya la inflación de los precios al consumo.

En 1960, el economista belga-estadounidens Robert Triffin, famoso por predecir el colapso del sistema surgido en Bretton Woods, advirtió al Congreso de Estados Unidos sobre los problemas inevitables que surgen cuando una moneda nacional se utiliza también como moneda de reserva internacional.

Instó a la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) a tener en cuenta el papel internacional del dólar a la hora de elaborar la política monetaria nacional.

En agosto de 1971, el presidente Richard Nixon puso fin unilateralmente al compromiso de Estados Unidos con el sistema de Bretton Woods de canjear dólares por oro. Así, el dólar se convirtió claramente en una moneda fiduciaria, con tipos de cambio determinados por la confianza del mercado.

Protección mediante la diversificación

Tras la Gran Recesión de 2008-2009, los bancos centrales occidentales mantuvieron bajos los tipos de interés nominales durante más de una década mediante una «flexibilización cuantitativa» coordinada.

Los bajos tipos de interés se mantuvieron durante más de una década, incluso durante la recesión del covid-19 de 2020-2021, antes de que la FED subiera los tipos a partir de 2022, aparentemente para hacer frente a las presiones inflacionistas.

De este modo, se indujo a los prestatarios de todo el mundo a endeudarse más. Los gobiernos, las empresas y los hogares se endeudaron más, lo que aumentó la deuda acumulada.

Las obligaciones de pago internacionales se liquidan cada vez más por otros medios. Poco a poco, los acuerdos basados en el dólar coexisten con los basados en el euro y el renminbi, así como con alternativas impulsadas por los países del BRICS, encabezado por Brasil, Rusia, China y Sudáfrica.

Así, el endeudamiento y el estancamiento de Estados Unidos han ido creciendo junto con las presiones inflacionistas. Como era de esperar, ha disminuido la preferencia que tenían anteriormente otras autoridades monetarias por mantener bonos del Tesoro estadounidense como reservas oficiales.

En su lugar, las reservas oficiales se han diversificado cada vez más para incluir mayores reservas de oro, aparentemente con el fin de protegerse contra la inflación y la devaluación de la moneda.

Los bancos centrales poseen ahora unas 36 200 toneladas, una quinta parte de todas las reservas de oro, lo que supone un aumento respecto al 15 % registrado a finales de 2023. ¡En 2025, las reservas de oro de los bancos centrales no estadounidenses superaron por primera vez en este siglo el valor de sus bonos del Tesoro!

Trump 2.0

Las críticas al sistema del dólar resurgen de vez en cuando, especialmente a medida que Washington utiliza como arma un mayor número de instrumentos y acuerdos financieros.

La segunda administración de Trump, después de gobernar el país entre 2017 y 2021 y que en muchos círculos denominan Trump 2.0,, ha amenazado a los principales acreedores del gobierno federal de Estados Unidos, entre ellos China y aliados de larga data como Japón y las monarquías del Golfo.

A medida que se intimida a los aliados leales, muchos se están alejando discretamente de los acuerdos monetarios y financieros internacionales vigentes basados en el dólar, que durante mucho tiempo se han preferido por razones de conveniencia.

Tras bombardear 10 países durante el primer año de Trump 2.0, iniciado en en enero de 2025, el gasto militar estadounidense ha aumentado rápidamente, sobre todo porque es probable que la guerra con Irán y muchas de sus consecuencias se prolonguen a pesar de la promesa de un alto el fuego.

Dado que la confianza internacional en Estados Unidos se ve constantemente socavada por iniciativas unilaterales e inesperadas de la Casa Blanca, los gobiernos están tratando de reducir su vulnerabilidad, especialmente mediante la diversificación de sus activos de reserva.

Pero, a diferencia de lo que ocurría al principio de su primer mandato, Trump ahora acoge con agrado un dólar más débil calificándolo de «genial». Sus continuos esfuerzos por rebajar los tipos de interés de la Reserva Federal también reflejan la negativa de los sucesivos presidentes de Estados Unidos a abordar los déficits fiscales federales cada vez mayores a lo largo de las últimas décadas.

Con el aumento de la inflación, las primas de mercado sobre los tipos de interés de la Reserva Federal están impulsando al alza los tipos comerciales. Esto perjudica a la economía real, al empleo y a los bancos, muchos de los cuales se enfrentan a un aumento de los impagos.

Todo ello agrava las «correcciones de mercado» financieras en Estados Unidos y más allá. Las perturbaciones internacionales provocadas por Trump están agravando la inestabilidad y ralentizando las economías de todo el mundo.

Las políticas de Trump han ralentizado la economía mundial, incluida la del propio Estados Unidos. Dado que los esfuerzos para abordar la crisis del estrecho dee Ormuz se han visto socavados por Israel, su legado incluirá ahora, sin duda, haber provocado la primera gran estanflación en casi medio siglo.

Jomo Kwame Sundaram es un antiguo profesor de economía y ex secretario general adjunto de la ONU para el Desarrollo Económico, que recibió el premio Wassily Leontief por promover un pensamiento económico sin fronteras.

Nurina Malek es licenciada en Economía por la estadounidense Universidad de Wisconsin-Madison y actualmente trabaja en investigación de políticas en el Instituto de Investigación Khazanah, basado en Kuala Lumpur, la capital de Malasia.

T: MF / ED: EG

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]