CASTRIES, Santa Lucía – A solo cuatro años de que finalice el plazo para alcanzar una serie de objetivos medioambientales globales, los gobiernos se comprometen a reforzar el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), con una aportación de 3900 millones de dólares.
La financiación constituirá la columna vertebral del noveno ciclo de reposición del FMAM, conocido como FMAM-9, una ronda de financiación de cuatro años que se extenderá desde julio de 2026 hasta junio de 2030. Esos años se consideran decisivos para frenar la pérdida de biodiversidad, hacer frente a la contaminación y mantener al alcance los compromisos climáticos.
Si bien la promesa de 3900 millones de dólares indica un renovado impulso, llega en un momento de creciente presión sobre el medio ambiente. Los ecosistemas siguen deteriorándose, los arrecifes de coral se están blanqueando a gran escala y los pequeños Estados insulares ya se enfrentan a las consecuencias económicas y sociales del cambio medioambiental.
«Esta reposición envía un mensaje claro: el mundo no está renunciando a la naturaleza», afirmó Claude Gascon, director ejecutivo interino del FMAM. Señaló que los países donantes «habían estado a la altura del desafío y asumido compromisos audaces hacia un futuro más positivo para el planeta» a pesar de las prioridades globales contrapuestas.
«Los próximos cuatro años del ciclo del FMAM-9 reflejarán este impulso de gran ambición para alcanzar los objetivos medioambientales de 2030», afirmó el directivo del fondo, también conocida como GEF, su sigla en inglés.
El FMAM, el mayor fondo multilateral para el medioambiente del mundo, apoya a los países en desarrollo del Sur global en el cumplimiento de los compromisos contraídos en el marco de los principales acuerdos mundiales sobre cambio climático, biodiversidad, degradación de la tierra, productos químicos y gobernanza de los océanos.
La conforma una alianza única de 18 agencias de las Naciones Unidas, bancos multilaterales, entidades nacionales y organizaciones no gubernamentales.
Desde su creación, en 1992, en el marco de la primera cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, ha proporcionado más de 27 000 millones de dólares en subvenciones y ha movilizado otros 155 000 millones de dólares en cofinanciación.
Los compromisos de financiación se abordarán durante la 71 reunión del Consejo del FMAM, se celebrará en la ciudad ade Samarcanda, Uzbekistán, del 31 de mayo al 3 de junio. La reunión precederá a la Octava Asamblea del FMAM, en la que se anunciarán públicamente los compromisos de cada país.

Reorientar las economías hacia la naturaleza
En el centro del nuevo ciclo de financiación se encuentra un impulso hacia lo que el FMAM denomina «desarrollo positivo para la naturaleza». Se trata de un esfuerzo por integrar el valor medioambiental en la toma de decisiones económicas, en lugar de tratarlo como una cuestión secundaria.
Esto incluye reformar los sistemas que impulsan la degradación medioambiental, como la producción de alimentos, la energía, el desarrollo urbano y la salud pública, para que operen dentro de los límites ecológicos.
La estrategia también se apoya en gran medida en la captación de inversión privada. Se prevé que alrededor de 25 % de los recursos del FMAM-9 se destinen a movilizar capital privado, lo que refleja un reconocimiento cada vez mayor de que la financiación pública por sí sola no puede cerrar la brecha de financiación medioambiental a nivel mundial.
Enfoque en los más vulnerables
La asignación de fondos transmite una clara señal política.
Se espera que al menos 35 % de los recursos se destine a los países menos adelantados y a los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID), países que menos contribuyen a la degradación ambiental pero que se enfrentan a algunos de sus impactos más graves. Otro 20 % está destinado a los pueblos indígenas y las comunidades locales.
Para las naciones del Caribe, donde la erosión costera, las tormentas más intensas y la pérdida de arrecifes de coral ya están transformando las economías, la financiación podría resultar significativa si se traduce rápidamente en acciones sobre el terreno.
«Necesitamos más que nunca la cooperación multilateral para proteger nuestro planeta para las generaciones futuras», afirmó Niels Annen, como secretario de Estado en el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania, al describir la reposición como un «esfuerzo conjunto» entre los países del Norte y del Sur del mundo.
«La acción medioambiental y el desarrollo sostenible deben ir de la mano. En el FMAM-9, vemos muy bien reflejadas las prioridades de Alemania: financiación innovadora para la naturaleza y las personas, una mejor cooperación con el sector privado y recursos estables para los países más vulnerables», detalló.
El apoyo a la ronda de financiación también ha llegado de España y México, con Inés Carpio San Román haciendo hincapié en la importancia del «multilateralismo efectivo» y México respaldando las «soluciones impulsadas por los países» ante los retos medioambientales globales.
Llamamientos para obtener resultados
Los grupos de la sociedad civil han acogido con satisfacción el mayor énfasis en la inclusión, en particular la asignación destinada a los pueblos indígenas y las comunidades locales.
«Esto reforzará un enfoque que abarque a toda la sociedad», afirmó Faizal Parish, presidente de la Red de Organizaciones de la Sociedad Civil del FMAM, mientras que Aliou Mustafa, del Grupo Asesor de Pueblos Indígenas del FMAM, señaló que este cambio refleja los esfuerzos por situar a los grupos indígenas «en el centro de la toma de decisiones».
Aun así, las expectativas son altas y el tiempo apremia.
«Las crisis medioambientales a las que nos enfrentamos se están acelerando», afirmó el australiano Richard Bontjer, director de Ambiente, Océanos y Biodiversidad en el Departamento de Asuntos Exteriores y representante ante el FMAM de su país, Nueva Zelanda y Corea del Sur.
Describió la reposición como «un voto de confianza», al tiempo que subrayó que «cada dólar debe contar».
A juicio de Bontjer, «esta reposición agudizará el enfoque del FMAM en el impacto, impulsará una mayor eficiencia y movilizará la financiación privada junto con la inversión pública. También reforzará el apoyo a los PEID y los PMA (países menos adelantados) y reconocerá la importancia de apoyar a los pueblos indígenas y las comunidades locales».
Con la fecha límite de 2030 acercándose rápidamente, el éxito de esta ronda de financiación se juzgará en última instancia no por el volumen de las promesas, sino por la rapidez con la que se traduzcan en beneficios cuantificables: ecosistemas restaurados, costas protegidas y economías más resilientes.
Para los países en primera línea, incluidos los insulares del Caribe, como Santa Lucía, los 3900 millones de dólares no son solo otro ciclo de financiación.
Es una ventana de oportunidad que se va cerrando.
Se esperan compromisos adicionales antes de la reunión del Consejo del FMAM a finales de mayo, cuando los países fijarán el volumen y el nivel de ambición definitivos de la ronda de financiación de cuatro años.
T: MF / ED: EG


