Asesinados más de mil trabajadores humanitarios en tres años

Trabajadores humanitarios remueven arenas para recuperar los cuerpos de 15 compañeros asesinados en el sur de Gaza en marzo de 2025. Esos crímenes, a menudo causados por Estados miembros de las Naciones Unidas, destacan en el panorama general adverso para la protección y cooperación con las poblaciones víctimas de conflictos en todo el mundo. Imagen: Ocha

NACIONES UNIDAS – Al menos 326 trabajadores humanitarios murieron durante sus tareas de cooperación en 21 países durante 2025, lo que eleva el total de fallecidos en tres años a más de 1010, indicó un reporte presentado ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

“Esa cifra superior a 1000 se compara con las 377 muertes registradas a nivel mundial durante los tres años anteriores, lo que supone casi el triple del número de fallecidos”, dijo al grupo de embajadores Tom Fletcher, director de la Oficina de Coordinación deAsuntos Humanitarios (Ocha) de las Naciones Unidas.

Consideró que “esto no es una escalada accidental. Es el colapso de la protección”, pues los fallecidos “murieron en acto de servicio, distribuyendo alimentos, agua, refugio y medicinas, algunos viajando en convoyes claramente identificados y en misiones coordinadas con las autoridades”.

“Con demasiada frecuencia fueron asesinados por los Estados Miembros de las Naciones Unidas”, lamentó.

Del total de víctimas, al menos 560 murieron en Gaza y Cisjordania, 130 en Sudán, 60 en Sudán del Sur, 25 en Ucrania y 25 en la República Democrática del Congo.

Los trabajadores humanitarios “no solo están siendo asesinados, sino que nuestra labor está siendo restringida, penalizada y deslegitimada”, dijo Fletcher.

“Nos dicen adónde no debemos ir, a quién no debemos ayudar. Nos acosan o nos arrestan por hacer nuestro trabajo. Mienten sobre nosotros y esas mentiras tienen consecuencias”, deploró.

Fletcher destacó que esos trabajadores de la cooperación siguen siendo asesinados a pesar de una reciente resolución del Consejo de Seguridad que planteó con urgencia moral sobre “poner fin a la violencia contra los trabajadores humanitarios”.

La Resolución 2730 de 2024, redactada por Suiza y aprobada por 14 votos a favor, con la abstención de Rusia, instó a todos los Estados a respetar y proteger a los trabajadores humanitarios y al personal asociado de conformidad con el derecho internacional.

Fletcher cuestionó si esto se debía a que el derecho internacional humanitario, “forjado por una generación de líderes políticos más sabios, ya no resulta conveniente, o si quienes nos matan no sienten ningún costo por sus acciones, o incluso si somos considerados objetivos legítimos”.

Esas tendencias, junto con el desplome de la financiación para las labores de salvamento, “son un síntoma de un mundo sin ley, belicoso, egoísta y violento”, declaró.

Por su parte, Gilles Michaud, subsecretario general de Seguridad de la ONU, reportó que en el último año se produjeron 14 secuestros, 145 arrestos y detenciones, además de 441 actos de intimidación y acoso contra el personal humanitario.

En ese mismo período, también se registraron 62 ataques contra instalaciones de las Naciones Unidas y 84 ataques contra vehículos de la ONU, “y los perpetradores rara vez rinden cuentas, rara vez se les señala con su nombre y se les avergüenza públicamente, y mucho menos se les procesa”, dijo Michaud.

“Mis compañeros murieron ayudando a niños atrapados en medio de la guerra, llevando a cabo campañas de vacunación, viviendo en barrios violentos y escoltando ayuda para hacerla llegar a millones de personas necesitadas”, abundó.

A esos trabajadores “seguimos fallándoles”, dijo Michaud, e hizo hincapié en que el sistema de seguridad para los humanitarios está al límite: cada vez recibe menos financiación, es ignorado y se ve debilitado.

Elyse Mosquini, encargada de mantener el contacto con la ONU en el Comité Internacional de la Cruz Roja, señaló “la alarmante frecuencia de las campañas de desinformación deliberadas y perjudiciales, diseñadas para erosionar la confianza en las organizaciones humanitarias y presentar a los colegas como objetivos legítimos”.

Agregó que “cada ataque contra personal humanitario que queda impune permite que este patrón insidioso continúe. Cada ataque de este tipo transmite a otros el mensaje de que las vidas de los trabajadores humanitarios son prescindibles”.

“Sencillamente, estamos perdiendo nuestra humanidad en la guerra. Esto no puede continuar”, concluyó Mosquini.

A-E/HM

 

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