OPS en alerta por el uso de medicamentos para bajar de peso

Pacientes deben acudir al médico para evaluar su perfil individual en caso de presentar obesidad, la cual puede estar asociada a comorbilidades como diabetes o problemas cardiovasculares. La OPS advierte sobre la necesidad de controlar el uso con fines cosméticos y de modo abusivo de algunos de los medicamentos empleados en esas circunstancias. Imagen: iStock / OPS

WASHINGTON – La Organización Panamericana de la Salud (OPS) está preocupada por la proliferación de medicamentos para bajar de peso e instó a los países del hemisferio a fortalecer la vigilancia para garantizar su uso adecuado.

Varios países han reportado, en los últimos meses, un aumento de efectos adversos de diversa gravedad asociados al uso indebido de esos medicamentos, indicó la organización regional en una alerta epidemiológica.

Entre ellos están condiciones graves como pancreatitis aguda, enfermedad de la vesícula biliar y obstrucción intestinal, además de otros riesgos poco frecuentes que aún se encuentran en evaluación.

La lupa de la OPS está puesta sobre medicamentos como semaglutida, dulaglutida, liraglutida y tirzepatida, entre otros, indicados para el tratamiento de la diabetes tipo 2 bajo criterios específicos y, en algunos casos, para la obesidad.

Medicamentos agonistas del receptor GLP-1 (Diabetes tipo 2/Obesidad), como Mounjaro y Ozempic, actúan como reguladores del apetito y el metabolismo. Sobre ellos la OPS advierte la necesidad de controlar su uso indebido.

Son sustancias que imitan las hormonas intestinales para aumentar la saciedad, controlar la glucemia y promover una pérdida de peso significativa.

Sin embargo, su uso debe limitarse a las indicaciones aprobadas e implementarse dentro de un plan clínico estructurado con seguimiento periódico, apunta la OPS.

La obesidad se reconoce como una enfermedad crónica que requiere un abordaje integral y continuo. En ese contexto, la OPS sostiene que el uso de intervenciones farmacológicas debe evaluarse cuidadosamente dentro de modelos de atención multidisciplinarios.

Enfatiza que se debe considerar el perfil clínico individual, las comorbilidades y el balance entre riesgo y beneficio de cada opción terapéutica.

La creciente demanda de estos medicamentos puede incentivar las ventas a través de canales no oficiales, como internet y las redes sociales, lo que aumenta el riesgo de exposición a productos falsificados, no autorizados o de calidad inferior.

Esos productos pueden contener dosis incorrectas, principios activos distintos o ingredientes no declarados, lo que puede derivar en fracaso terapéutico, reacciones adversas graves y otras complicaciones, además de generar costos adicionales para los pacientes y los sistemas de salud.

En el hemisferio varias autoridades reguladoras han emitido comunicaciones sobre el uso fuera de etiqueta y la detección de productos falsificados o no autorizados.

Se advierte que el uso de estos productos únicamente con fines cosméticos, sin una evaluación clínica integral o indicación médica, puede exponer a las personas a riesgos innecesarios y desviar recursos de quienes tienen indicaciones médicas claras.

El pasado febrero, un Comité de Expertos de la OMS publicó la 24.ª edición de la Lista Modelo de Medicamentos Esenciales.

En ese documento se recomienda incluir semaglutida, dulaglutida, liraglutida y tirrizepatida como tratamientos complementarios para adultos con diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular o renal crónica que también presenten obesidad.

El Comité no recomendó el uso de estos productos en personas con obesidad sin diabetes tipo 2 u otras comorbilidades.

La OPS llama a los países americanos a garantizar que el uso de agonistas del GLP-1 se limite a las indicaciones aprobadas por la autoridad reguladora nacional, en el contexto de un plan integral y a largo plazo para el manejo de la obesidad o la diabetes, según corresponda.

Y enfatiza que estos medicamentos sólo deben utilizarse con receta médica y bajo la adecuada supervisión clínica.

A las autoridades correspondientes la OPS recomienda intensificar la supervisión del mercado farmacéutico y la cadena de suministro, para prevenir la circulación de productos subestándar o falsificados.

Asimismo, desarrollar estrategias de comunicación dirigidas a la población y al personal de salud, que informen sobre los riesgos del uso sin supervisión médica, y sobre los canales oficiales de notificación de eventos adversos.

A-E/HM

 

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