La acción climática no puede esperar al consenso, según el presidente de la COP30

André Corrêa do Lago, presidente de la COP30 sobre cambio climático, celebrada en Brasil en noviembre pasado, insta a los países a que comiencen a aplicar las medidas acordadas contra para afrontar la crisis del clima. Imagen: Kiara Worth / ONU Cambio Climático

LONDRES / RÍO DE JANEIRO – A medida que se desmorona el consenso sobre la acción climática, el mundo debe dejar de esperar a las negociaciones y empezar a aplicar lo que ya se ha acordado. Así lo afirma el diplomático brasileño André Corrêa do Lago. Presidente de la COP30 celebrada en Brasil a fines del año pasado, sigue ocupando el cargo en la cumbre insignia de la ONU sobre el cambio climático hasta la COP31 del próximo noviembre, cuando Turquía tomará el cargo.

Corrêa do Lago declaró a Dialogue Earth que la diplomacia climática debe ahora hacer mayor hincapié en la acción y la cooperación entre grupos de países, empresas y ciudades: “Para las decisiones se necesita consenso, para la implementación no”.

También destacó el “importante desafío” que plantea la retirada de Estados Unidos de varios acuerdos climáticos a principios de este año, y advirtió de una creciente reacción en contra de los costos de la acción climática.

En la 30 Conferencia de las Partes (COP30) sobre cambio climático, celebrada en la ciudad amazónica brasileña de Belém del 10 al 22 de noviembre, los países acordaron el objetivo de triplicar la financiación para la adaptación al cambio climático.

Al mismo tiempo, se creó un mecanismo de “transición justa”, destinado a garantizar que los trabajadores y las comunidades no se queden atrás en el proceso de abandono de los combustibles fósiles. Pero, en última instancia, la cumbre no logró alcanzar un consenso sobre los combustibles fósiles ni sobre la deforestación.

Las negociaciones internacionales sobre el clima se han basado durante mucho tiempo en el consenso entre casi 200 países. Esto ha dotado a los acuerdos resultantes de una gran legitimidad, pero también ha ralentizado los avances y los ha complicado políticamente. Corrêa do Lago afirmó que el verdadero avance de la COP30 no fue solo un mayor énfasis en la implementación, sino una separación más clara entre la implementación y la negociación.

“[El consenso] es algo maravilloso porque da una enorme fuerza a lo que se aprueba”, dijo. “Pero también es una forma de impedir que algunas cosas avancen», añadió.

Más allá del consenso

Corrêa do Lago señala que los países pueden actuar de acuerdo con sus propias circunstancias y en consonancia con lo que ya han acordado; coaliciones más pequeñas de naciones con intereses similares pueden avanzar juntas en cuestiones como la transición energética o la deforestación.

“Hay muchas formas de hacer lo correcto”, dijo Corrêa do Lago, «y según cada país, puede ser completamente diferente”.

Ese mayor énfasis en la implementación es esencial, argumentó, porque el tiempo se está agotando. “Creemos firmemente en la ciencia”, dijo Corrêa do Lago. “Y la ciencia nos dice que nos queda muy poco tiempo”, agregó.

Un mayor énfasis en la implementación también podría ayudar a mantener el impulso cuando las divisiones políticas perturban la cooperación internacional. En enero, el presidente estadounidense Donald Trump anunció que su administración retiraría a la mayor economía del mundo de 66 organismos internacionales, incluidos varios centrados en el clima, la biodiversidad y la energía.

Corrêa do Lago señaló que el papel de Estados Unidos, tanto como uno de los principales emisores y como fuente de importantes soluciones tecnológicas, empresariales y de la sociedad civil, hace que esto signifique “sin duda un reto importante”. No obstante, subrayó que la acción climática en Estados Unidos va mucho más allá de su gobierno federal.

“Una cosa es lo que dice el gobierno y otra muy distinta es lo que hacen las comunidades, las empresas o la comunidad científica”, afirmó. Las negociaciones pueden ser competencia exclusiva del gobierno, añadió, pero “en la agenda de acción” todo el mundo puede participar, ya sean empresas, universidades, científicos o las autoridades de todo un estado, como California.

Trabajar para implementar las medidas climáticas acordadas podría ayudar a llenar el vacío creado por estas divisiones. Varios acuerdos de anteriores COP sobre el clima no se han llevado a cabo plenamente. Los objetivos de financiación para la adaptación climática, por ejemplo, se han incumplido repetidamente, incluida la promesa realizada en la COP26 de 2021 de duplicar la financiación para 2025.

Mientras tanto, se siguen aprobando nuevas licencias de petróleo y gas, a pesar del acuerdo de la COP28 de abandonar los combustibles fósiles.

Un renovado enfoque en la implementación también podría ayudar a contrarrestar un ataque creciente contra la “lógica económica” de la acción climática, afirmó. Si bien los esfuerzos por desacreditar la ciencia climática no son nuevos, Corrêa do Lago argumentó que el foco se ha desplazado cada vez más hacia el ataque a los argumentos financieros para resolver la crisis.

“Eso es, en mi opinión, quizá incluso más peligroso”, afirmó.

La acción climática ha quedado relegada en la agenda política de varios países, mientras los gobiernos se enfrentan a crisis superpuestas en materia de economía, seguridad y costo de vida. En Brasil, país natal de Corrêa do Lago, el actual gobierno se presenta como un líder climático. Sin embargo, incluso allí, las prioridades de desarrollo incluyen la expansión de los combustibles fósiles y siguen compitiendo con los objetivos de reducción de emisiones.

También ha habido una creciente oposición al concepto de “cero neto” en países del Norte global como el Reino Unido, mientras que los think tanks (grupos de pensamiento) de derecha han continuado con lo que los críticos describen como “obstrucción climática”.

“Primero fue un cuestionamiento a la ciencia, y luego un cuestionamiento a la solución”, dijo Corrêa do Lago. “Creo que centrarnos en la implementación es lo que nos da ejemplos que demuestran que las soluciones económicas sí funcionan”, agregó.

Hojas de ruta y contradicciones

Corrêa do Lago describió la diferenciación entre negociación e implementación como uno de los “logros más importantes” de la COP30. Ahora está promoviendo dos hojas de ruta: una sobre la reducción de la deforestación y otra sobre la transición para abandonar los combustibles fósiles. Son iniciativas paralelas que se basan en los compromisos existentes y están abiertas a las aportaciones de los gobiernos y otras partes interesadas.

“Decidimos elaborar hojas de ruta independientes para poder avanzar en ellas. La idea de las hojas de ruta es reunir elementos que ayuden a los países a alcanzar, quizás en algún momento, un consenso”, recordó.

Esto se suma al mandato de la COP29 -celebrda en Bakú a fines de 2024- de elaborar una hoja de ruta para movilizar 1,3 billones (millones de millones) de dólares en financiación climática al año para 2035, en cuya promoción también trabaja Corrêa do Lago.

Para promover estas hojas de ruta, Corrêa do Lago visitó Turquía en febrero, donde se celebrará la COP31 en la ciudad costera de Antalya. Tras una larga disputa por la copresidencia, Australia dirigirá las conversaciones previas a la COP31 con los países del Pacífico.

tres hombres vestidos de traje sentados en una mesa en una conferencia de prensa
El secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Simon Stiell, el presidente de la COP31, Murat Kurum, y André Corrêa do Lago en una conferencia de prensa preparatoria de la COP31 celebrada en Estambul en febrero. Imagen: ONU Cambio Climático

Brasil también está elaborando una hoja de ruta nacional para traducir el liderazgo climático del país en una transición “justa y planificada”, tal y como prometió el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en diciembre, poco después de la COP30. Se esperaba que el plan estuviera listo a principios de febrero, pero aún no se ha publicado ningún marco de implementación.

El Observatorio del Clima (OC), una coalición de organizaciones de la sociedad civil brasileña, ha criticado tanto la hoja de ruta del gobierno como las iniciativas de la COP30. En una carta dirigida a Corrêa do Lago, advirtió que las hojas de ruta internacionales corren el riesgo de convertirse en “otro documento destinado a acumular polvo”.

En recomendaciones sobre el plan nacional, advirtió que las políticas actuales siguen siendo “contradictorias” con la descarbonización, y rechazó la lógica de que la expansión de la producción de petróleo pudiera financiar la transición energética, un enfoque defendido por Lula.

Corrêa do Lago afirmó que tales contradicciones no son exclusivas de Brasil.

“Ningún país tiene una visión unificada de cómo avanzar en esta agenda”, dijo, señalando que los gobiernos suelen estar divididos entre ministerios con prioridades contrapuestas. Añadió que la dependencia de los ingresos procedentes de los combustibles fósiles refleja la escasez de alternativas: “Puede que lo necesitemos porque no hemos encontrado otras formas de obtener financiación para la transición”.

La agenda de la COP30 también se enfrenta a un posible rival —o aliado— en Colombia.

En abril, la ciudad de Santa Marta, en la costa caribeña del país, acogerá la Primera Conferencia sobre la Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles. Esta iniciativa ha sido impulsada por Colombia y los Países Bajos. Queda por ver qué logrará la conferencia y cómo cualquier posible acuerdo alcanzado allí podría interactuar con la propia hoja de ruta de la COP30.

Corrêa do Lago señaló que la formulación propuesta inicialmente para el evento, “eliminación gradual” de los combustibles fósiles, se ha descartado en favor de “transición para abandonar”, un juego de palabras que también ha marcado las negociaciones de la COP.

Lula da Silva y Gustavo Petro
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, junto a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, durante una reunión bilateral celebrada este mes de marzo. En abril, Colombia acogerá la Primera Conferencia sobre la Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles. Imagen: Juan Cano / Presidencia de Colombia

“No se trata de nosotros contra ellos” añadió, «será muy interesante ver qué ocurre en Santa Marta. Son procesos paralelos. Son complementarios, pero son paralelos”.

De cara al futuro, Corrêa do Lago se mostró optimista respecto a que este mayor énfasis en la implementación y la acción perdurará.

“Hemos hablado mucho con Turquía y Australia, y una de las cosas que ya han incorporado —y que creo que es muy importante— es esta nueva estructura de la agenda de acción, basada en la implementación”, dijo. “El hecho es que, si disponemos de poco tiempo, debemos explorar todas esas soluciones tanto como sea posible”, concluyó.

Este artículo se publicó originalmente en Dialogue Earth.

RV: EG

 

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