GINEBRA / SRINAGAR, India – El sistema climático mundial continuó su alarmante trayectoria el año pasado, con múltiples indicadores que alcanzaron valores extremos récord o casi récord, lo que pone de relieve el ritmo acelerado del cambio climático y sus efectos en cadena sobre los ecosistemas y las sociedades humanas, según el último informe de la Organización Metereológica Mundial (OMM), el «Estado del clima mundial 2025».
El informe presenta una evaluación desoladora. Las concentraciones de gases de efecto invernadero, las temperaturas globales, el calor de los océanos y el nivel del mar continuaron aumentando, mientras que los glaciares y el hielo marino disminuyeron a ritmos sin precedentes. Los científicos advierten de que estos cambios no son aislados. Son señales interconectadas de un planeta que se calienta rápidamente.
«El desequilibrio energético de la Tierra se ha vuelto cada vez más positivo», señala el informe, refiriéndose a la creciente brecha entre la radiación solar entrante y el calor saliente. «Esto conduce a una acumulación de exceso de energía» dentro del sistema climático, añade.
Ko Barrett, secretario general adjunto de la OMM declaró a los periodistas durante la presentación del informe que su organización lleva más de 30 años publicando informes sobre el estado del clima mundial para compartir la base empírica anual de nuestros indicadores globales clave.
«Nuestro informe confirma que 2025 fue uno de los años más cálidos jamás registrados, con unos 1,43 grados Celsius por encima de la referencia preindustrial, y forma parte de una racha sin precedentes en la que los últimos once años se han clasificado como los más cálidos de la historia».
Pero, agregó, «lo que resulta especialmente preocupante es que este calentamiento no solo se refleja en las temperaturas, sino en todo el sistema climático».
«Estamos viendo cómo los glaciares siguen retrocediendo, los océanos se calientan a niveles récord y el nivel del mar sube como consecuencia tanto de la expansión térmica como del deshielo», detalló.
Al mismo tiempo, continuó recisando, «fenómenos extremos como olas de calor, lluvias torrenciales y ciclones tropicales están afectando prácticamente a todos los continentes, lo que demuestra cómo las sociedades ya están experimentando los efectos del cambio climático en tiempo real».
Barrett consideró que estos hallazgos ponen de manifiesto por qué es tan crucial la vigilancia del sistema climático.
«Los datos que recopilamos no son abstractos. Nos ayudan a mejorar las previsiones, reforzar los sistemas de alerta temprana y, en última instancia, proteger vidas y medios de subsistencia. La ciencia es clara y la situación se está volviendo más urgente», puntualizó.
Y añadió: «Nuestro objetivo ahora es garantizar que esta información llegue a los responsables de la toma de decisiones y a las comunidades, de modo que pueda servir de base para la planificación y la respuesta en un clima que cambia rápidamente».
Según el informe, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzó las 423,9 partes por millón en 2024, el nivel más alto en al menos dos millones de años. El metano y el óxido nitroso también alcanzaron niveles récord, registrando las concentraciones más altas en 800 000 años.
Los científicos atribuyen este aumento al uso continuado de combustibles fósiles, al incremento de las emisiones de los incendios forestales y al debilitamiento de los sumideros naturales de carbono. El informe destaca que casi la mitad de todo el dióxido de carbono emitido por el ser humano permanece en la atmósfera, lo que intensifica el efecto invernadero.
«El aumento de la concentración anual de dióxido de carbono en 2024 fue el mayor desde que comenzaron las mediciones modernas en 1957», reza el informe, añadiendo que este aumento persistente de los gases de efecto invernadero sigue siendo el principal impulsor del calentamiento global, representando una parte significativa del forzamiento radiativo desde la era industrial.
Las temperaturas globales en 2025 se mantuvieron excepcionalmente altas. El planeta fue aproximadamente 1,43 °C más cálido que los niveles preindustriales, lo que lo convirtió en el segundo o tercer año más cálido registrado.
El informe señala que los últimos once años, de 2015 a 2025, se han clasificado entre los más cálidos jamás registrados.
Aunque 2025 fue ligeramente más frío que el récord de 2024, debido en gran parte a un cambio de las condiciones de los fenómenos El Niño a La Niña, la tendencia general al calentamiento sigue siendo clara.
«A pesar de las condiciones de La Niña, alrededor del 90 % de la superficie oceánica sufrió al menos una ola de calor marina durante 2025», observa el informe, añadiendo que estas olas de calor marinas tan extendidas perturban los ecosistemas, dañan la pesca e intensifican los fenómenos meteorológicos extremos.
Karina von Schuckmann, autora principal del informe de la OMM, afirmó que uno de los mensajes más importantes de este informe es que la Tierra ya no se encuentra en equilibrio energético.
«Ahora estamos viendo que entra más energía en el sistema climático de la que sale, y este exceso de energía se está acumulando a un ritmo acelerado. Lo que llama la atención es adónde va este calor. Alrededor de 91 % es absorbido por los océanos, y el resto se distribuye entre la tierra, el hielo y la atmósfera. Esto convierte al océano en un elemento central para comprender el cambio climático, no solo como amortiguador, sino como un factor clave de los impactos a largo plazo», explicó.
Añadió que también se está observando que este calor se transfiere cada vez más a capas más profundas del océano.
Según Schuckmann, el hallazgo es significativo porque, una vez que el calor se desplaza por debajo de la superficie, pasa a formar parte del cambio climático a largo plazo, que puede persistir durante cientos o miles de años.
«En ese sentido, lo que estamos viendo hoy no es solo una fluctuación a corto plazo. Representa un compromiso a largo plazo del sistema climático. Al mismo tiempo, las concentraciones de gases de efecto invernadero siguen aumentando, y indicadores como el nivel del mar muestran claros signos de aceleración, lo que refuerza la magnitud y la persistencia de los cambios en curso», aseguró.
El informe indica que «la tasa de calentamiento de los océanos en las últimas dos décadas es más del doble de la observada entre 1960 y 2005».
Señala que este rápido calentamiento tiene consecuencias de gran alcance. Alimenta tormentas más intensas, acelera el deshielo y contribuye al aumento del nivel del mar. También amenaza la biodiversidad marina y altera las cadenas alimentarias.
El informe ha señalado que el nivel medio global del mar se mantuvo cerca de máximos históricos en 2025, continuando una tendencia al alza a largo plazo. Desde que comenzaron las mediciones por satélite en 1993, el nivel del mar ha subido unos 11 centímetros.
La tasa de aumento también se ha acelerado. Entre 2012 y 2025, el nivel del mar aumentó a un ritmo casi el doble del observado entre 1993 y 2011. «El nivel del mar ha subido en todas las regiones oceánicas», afirma el informe, advirtiendo del aumento de los riesgos para las comunidades costeras», precisa.
La subida del nivel del mar amenaza las infraestructuras, el suministro de agua dulce y los medios de subsistencia, especialmente en las regiones de baja altitud y los pequeños Estados insulares.
La criósfera, que incluye los glaciares y el hielo polar, sigue reduciéndose a un ritmo alarmante. El año hidrológico 2024-2025 registró uno de los cinco balances de masa glaciar más negativos desde 1950. Cabe destacar que ocho de los 10peores años en cuanto a pérdida de glaciares se han producido desde 2016.
Las tendencias del hielo marino son igualmente preocupantes. La extensión del hielo marino del Ártico en 2025 fue una de las más bajas de las registradas, mientras que el hielo marino de la Antártida alcanzó su tercer nivel más bajo desde que comenzó el seguimiento por satélite en 1979.
«La extensión máxima diaria del hielo marino del Ártico en 2025 fue la máxima anual más baja de los registros observados. La reducción del hielo disminuye la capacidad de la Tierra para reflejar la luz solar, lo que acelera aún más el calentamiento”, señala el informe.
Se ha afirmado que los océanos, además de calentarse, se están volviendo más ácidos debido a la absorción de dióxido de carbono. El pH de la superficie del océano ha disminuido de forma constante durante las últimas cuatro décadas.
«Los valores actuales del pH de la superficie no tienen precedentes en al menos 26 000 años», afirma el informe, citando hallazgos de alta fiabilidad.
Este cambio químico, según el informe, amenaza a los arrecifes de coral, los mariscos y los ecosistemas marinos que sustentan el sustento de millones de personas en todo el mundo.
Una de las novedades más significativas del informe de este año es el énfasis en el desequilibrio energético de la Tierra, una medida del exceso de calor que retiene el planeta.
En 2025, este desequilibrio alcanzó su nivel más alto desde que comenzaron los registros en 1960. Los científicos afirman que este indicador ofrece una visión global del calentamiento global.
«La cantidad total de calor almacenada en la Tierra no solo está aumentando, sino que se está acelerando. Este desequilibrio provoca cambios en todo el sistema climático, desde el aumento de las temperaturas hasta el deshielo y los cambios en los patrones meteorológicos», advierte el informe.
El documento afirma que el cambio climático ya está afectando a las vidas humanas y que los fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones, sequías y olas de calor, son cada vez más frecuentes e intensos.
Según el informe, estos cambios están asociados a la inseguridad alimentaria, los desplazamientos y las pérdidas económicas, especialmente en las regiones vulnerables.
«Los rápidos cambios a gran escala en el sistema terrestre tienen repercusiones en cadena sobre los sistemas humanos y naturales. Los riesgos para la salud también están aumentando. Las olas de calor, en particular, plantean graves amenazas, especialmente en las zonas urbanas y en las regiones con capacidad de adaptación limitada», asegura el informe.
John Kennedy, científico climático, dijo durante la presentación del informe que los últimos once años son los más cálidos de los que se tiene constancia, que los glaciares están perdiendo masa a un ritmo acelerado y que el hielo marino está disminuyendo en ambas regiones polares. A
firmó que, de hecho, ocho de los 10 años con el balance de masa glaciar más negativo se han producido desde 2016, y que en los últimos cuatro años se han registrado los mínimos de hielo marino antártico más bajos de la historia.
«También estamos observando los efectos de este calentamiento en la frecuencia y la magnitud de los fenómenos extremos. Las olas de calor se están generalizando tanto que cada vez es más difícil documentarlas individualmente», dijo Kennedy.
Al mismo tiempo, agregó, «el contenido de calor de los océanos sigue aumentando drásticamente, y la energía absorbida por los océanos equivale a muchas veces el consumo total de energía humana cada año».
«Cuando evaluamos estos cambios frente a las proyecciones de los modelos climáticos, se mantienen dentro de los rangos esperados, pero la pregunta clave ahora es cómo evolucionarán estas tendencias y si la tasa de calentamiento podría acelerarse aún más en los próximos años», concluyó Kennedy.
T: MF / ED: EG


