Por qué los hombres ugandeses sobrevivientes de violencia sexual sufren en silencio

Busingye Kabumba, profesor de derecho en la Universidad Makerere, la más importante de Uganda, es una de las voces que ha empezado a entreabrir el silencio que existe en este y otros países sobre la violencia sexual contra los hombres. Imagen: Wambi Michael / IPS

KAMPALA – Cuando la gente piensa en violencia sexual, normalmente es sobre la agresión de mujeres por parte de hombres. En Uganda, al igual que en otros países, los activistas afirman que los hombres también son víctimas de violencia sexual perpetrada por mujeres, con la diferencia de que los varones permanecen en silencio.

El informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) de 2022 sobre el análisis de las deficiencias de los indicadores y cuestiones relacionados con la población en Uganda ofrece detalles sobre la violencia sexual que sufren hombres y mujeres.

«Al igual que en el caso de la violencia física, se considera que las mujeres están más expuestas a la violencia sexual que los hombres, aunque la tendencia muestra un descenso a lo largo del tiempo. La incidencia de la violencia sexual disminuyó de 27,8 % en 2011 a 17 % en 2022, pero sigue siendo significativamente superior a 6 % registrado para los hombres en 2022», indica el informe.

Y añade: «En los 12 meses anteriores a la encuesta de 2022, 11 % de las mujeres declararon haber sufrido violencia sexual, frente a 4 % de los hombres».

Entre los perpetradores de la violencia sexual contra las mujeres se encuentran los maridos o parejas íntimas actuales, desconocidos, amigos y conocidos. En el caso de los hombres, los autores identificados son las esposas o parejas íntimas actuales o anteriores, según el estudio.

El artículo 110 del Código Penal de Uganda describe la violación como el acto ilícito de mantener relaciones carnales con una mujer. En virtud de esa disposición, solo un hombre puede ser declarado culpable y la violencia se establece que la sufre solo una mujer.

El abogado Ivan Kyazze llevó a cabo un estudio exploratorio sobre la suficiencia de las convenciones y estatutos internacionales existentes en Uganda contra la violación que protegen a las víctimas masculinas de las agresoras femeninas.

«Quiero plantear una pregunta. ¿Creen que los hombres son violados por mujeres? Piénsenlo», preguntó a la audiencia en el auditorio de la facultad de derecho de la pública Universidad de Makerere, la mayor y más antigua de Uganda, con su sede principal en Kampala.

Y añadió: «La violencia sexual contra los hombres ha existido, pero ha recibido relativamente poca atención. Porque en Uganda y en otros lugares, los hombres son considerados fuertes y dominantes».

Dijo que, para muchos, es físicamente imposible que una mujer viole a un hombre y, en la ley, es un delito más grave penetrar a alguien por la fuerza que obligarlo a penetrarte.

Kyazze, actual fiscal superior del Estado, sugirió que la ley de Uganda sobre la violación es parcial y que debe modificarse para proteger también a los hombres que son violados por otros hombres y por mujeres.

Afirmó que la violación y otras agresiones sexuales son un delito internacional que no solo está aumentando, sino que también es muy controvertido y carece de una definición jurídica común, lo que hace necesario que este país de África oriental haga su propio recorrido.

«La violación es un acto de agresión sexual y una violación de la integridad física y la autonomía sexual, definido como la «invasión no consentida del cuerpo de una persona mediante una conducta que da lugar a la penetración, por leve que sea, de cualquier parte del cuerpo de la víctima o del agresor con un órgano sexual», subrayó.

Kyazze explicó que, por lo general, la sociedad imagina a los hombres como los perpetradores y a las mujeres como las víctimas de la violación.

«Tenemos que reconocer que hay otras historias. Historias de hombres que sufren violaciones, a veces a manos de mujeres. Esta es una realidad a la que se enfrentan muchos hombres», argumentó.

Afirmó que este abuso rara vez se discute abiertamente.

«En parte, esto se debe a los estereotipos sociales que dificultan que los hombres sobrevivientes den un paso al frente», consideró.

Como fiscal del Estado, Kyazze dijo que algunos hombres le contaron que habían sido abusados sexualmente por sus cónyuges, compañeros de trabajo y empleadores, pero que los casos no llegan a los tribunales.

«Hoy en día, las víctimas masculinas siguen sufriendo daños físicos y psicológicos, como ansiedad y depresión, y se les niega justicia. Esta laguna en nuestra legislación hace que nuestro país no haga ningún esfuerzo por prevenir la violencia sexual contra los hombres, en particular la violación, y fomenta los estereotipos nocivos que existen en nuestra sociedad», afirmó Kyazze.

Según el fiscal, la violación de hombres por parte de mujeres se produce cuando la agresora utiliza tácticas de intimidación emocional y sexual y drogas para facilitar la violación.

Explicó que cuando una mujer tiene poder o autoridad sobre un hombre, como en el lugar de trabajo, puede utilizar esa influencia para coaccionar o manipular al hombre para que mantenga relaciones sexuales.

Daphine Agaba, profesora del Departamento de Estudios de Género de la Universidad de Makerere, creía en un momento dado que un hombre no podía ser violado por una mujer.

«Me hice esta pregunta varias veces. ¿Cómo violan exactamente las mujeres a los hombres? Para encontrar respuestas a esta pregunta, encuesté a mis amigos varones», afirmó en una entrevista con IPS.

En la encuesta, descubrió que los hombres estaban dispuestos a relatar sus experiencias con mujeres que habían cometido actos de violencia sexual. En un caso, un hombre dijo que se sentía «violado y abusado» por su esposa, que quería tener un tercer hijo.

A partir de ese y otros testimonios que Agaba escuchó de sus colegas masculinos, dijo que comenzó a comprender algo que antes había dudado.

Sin embargo, Agaba no está totalmente convencida de la sugerencia de Kyazze sobre la necesidad de redefinir la violación en el código penal.

«Esa afirmación descontextualiza la violación de su posición social. La violación no ocurre en abstracto. La violación es una manifestación de cómo funciona el poder, y este poder sigue siendo en gran medida neocéntrico», dijo.

A su juicio, «este juego de poder no solo afecta a las mujeres, sino que también jerarquiza a los hombres entre los que son poderosos y los que no lo son».

Como mujer y activista de género, Agaba dijo que creía que el debate podía ayudar tanto a las mujeres como a los hombres sobrevivientes de violencia sexual.

«Por fin, los hombres van a empezar a tomarse en serio nuestras preocupaciones (las de las mujeres)», dijo.

Durante más de 60 años, Uganda no ha tenido una definición de violación marital, es decir, el acto de mantener relaciones sexuales sin el consentimiento de la pareja.

Las mujeres han intentado incluirlo en las leyes promulgadas en los últimos 30 años. Pero cada vez han sido derrotadas.

En 2021, el presidente Yoweri Museveni se negó a aprobar una ley sobre la violación marital, supuestamente porque suponía una duplicación de otras leyes, pero los activistas lo consideraron un revés para los derechos de las mujeres.

«En el proyecto de ley sobre relaciones domésticas, los activistas afirmaron que la violación marital es un reto muy importante. Cuando este proyecto de ley se presentó ante el Parlamento, los legisladores masculinos se burlaron de las legisladoras», comentó Agaba.

Recordó que estos legisladores decía: «Si eres mi esposa y me casé contigo, ¿en qué circunstancias dirías que te violé?»

Agaba reflexionó que «al hablar de la violación marital, esta vez perpetrada contra los hombres, espero y rezo para que ahora que los hombres quieren que se les incluya en la ley, empiecen a comprender la verdadera situación a la que nos enfrentamos».

«Así que mi pregunta es: ahora que los hombres quieren ser incluidos en la ley sobre violación, ¿veremos la violación marital en nuestras leyes?», dijo.

Agaba explicó que las estadísticas sobre las tasas de condenas para las mujeres víctimas de violación siguen siendo demasiado bajas en Uganda.

«Lo que significa que, aunque estemos hablando de los hombres, todavía no es Uhuru (independencia, en suajili) para las mujeres, ni siquiera nos acercamos. Si el Uhuru está aquí, las mujeres están a unos 100 años de distancia de eso. ¿Es esa una ley que funciona para su pueblo?», preguntó.

Aparte de las bajas tasas de condenas, Agaba dijo a IPS que el elefante en la habitación era la realidad de que los hombres están siendo violados por otros hombres, pero esta cuestión se ha eludido en Uganda, al igual que en otras partes del continente africano.

«En la República Democrática del Congo, uno de cada cuatro hombres ha sufrido violencia sexual. Sin embargo, a pesar de estas estadísticas, pocas personas se han preguntado de dónde proviene esta violencia»,  puso como ejemplo.

Reconoció que «si bien las mujeres se ven afectadas de manera desproporcionada por la violencia sexual y de género, su prevalencia no la convierte en exclusiva de las mujeres».

«La violencia sexual y de género contra los hombres suele ser perpetrada por hombres. Se produce fuera del hogar; los autores suelen ser conocidos, vecinos y familiares», detalló.

Explicó que el tipo de abusos que sufren los hombres en el Congo incluyen violaciones, mutilaciones genitales, desnudez forzada y esterilización involuntaria, todos ellos perpetrados tanto contra hombres como contra mujeres.

¿Por qué los hombres no emprenden acciones legales cuando han sido violados?

Busingye Kabumba, profesor titular de Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Makerere, dijo que la violación se ha definido como un delito que deja a la persona viva, pero con un coste real en términos de vida.

«Cuando alguien menciona la violación, no hay duda de lo que se está hablando. También se puede pensar en la violación de hombres por parte de otros hombres y, en esos casos, tampoco hay duda de lo que se está hablando. En algunos casos, incluso se considera peor», dijo Kabumba a IPS.

El profesor explicó que, al igual que las mujeres víctimas de violación, los hombres que sufren abusos sexuales por parte de mujeres temen sufrir un trauma aún mayor durante el juicio.

«Sé que es una experiencia muy traumática, pero entonces estás en la sala del tribunal, tienes un juez, lo que ocurrió fue traumático, pero ahora te piden que lo describas, hay un transcriptor, hay un secretario judicial, y solo les interesan los detalles, no les interesa realmente lo que has pasado. Es simplemente: ‘¿qué pasó?'», dijo Kabumba.

Destacó que, según la jurisprudencia de Uganda, las mujeres que son violadas por hombres ya se enfrentan a un reto. Ahora, la idea de que los hombres puedan ser víctimas de violencia sexual por parte de una mujer sería aún más difícil de procesar.

Es posible que ni siquiera se tome en serio al superviviente si decide denunciar el delito.

«¿Es la incredulidad ante la idea de que un hombre es demasiado poderoso para ser impotente? ¿Estamos diciendo que los hombres son tan poderosos que nunca pueden ser anulados o violados?», inquirió.

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