SANTIAGO / EL QUISCO – El Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados que instituyó el gobierno izquierdista de Gabriel Boric, un mes antes de terminar su mandato, será uno de sus legados culturales y sociales, pero su aplicación quedará en manos del ultraderechista José Antonio Kast, quien asumirá la presidencia el 11 de marzo.
Tras debates públicos iniciados en 2023 con los diálogos sociales “Hablemos de Cuidados”, promovidos junto a Naciones Unidas, la ley Chile Cuida atiende las necesidades de decenas de miles de cuidadores, sobre todo mujeres.
Esas cuidadoras ven en la nueva norma una solución a una sobrecarga de trabajo y a su soledad, implícitas en la tarea de cuidar niños, adolescentes, adultos mayores o personas en situación de dependencia.
Este alargado país sudamericano de 18,4 millones de habitantes vive un envejecimiento acelerado de su población y se estima que en el 2050 al menos 30 % de su población tendrá 65 años o más y un tercio de este grupo superará los 80 años.
Se suma a ello el aumento de personas con enfermedades crónicas o dependientes lo que multiplicó hasta un millón el número de cuidadoras, mujeres en su mayoría, que quedan sin acceso a trabajo remunerado y al descanso.
La Ley Chile Cuida consagra por primera vez al cuidado como un derecho social, completando un pilar de protección social que incluye previsión social, salud y educación, entre otras asistencias a las personas cuidadora.
“Los cuidados sostienen la economía y la vida de nuestra patria. Ahora viene la implementación y la generación de conciencia de lo que significa el cuidado”: Gabriel Boric.
“Al promulgar la ley de Chile Cuida, quiero reconocer a todas las personas, principalmente mujeres, que cuidan en el país, que están en todas partes, que muchas veces no se ven, pero ahí están y nos sostienen”, afirmó Boric el 9 de febrero, en la ceremonia de la firma de la norma en el palacio de La Moneda, sede de la presidencia chilena.
El mandatario saliente subrayó que la ley que entró en vigor de inmediato “todavía hay muchos que no dimensionan cómo cuidar es trabajar y cómo ese trabajo sostiene también el trabajo del resto. Y cómo cuando por cualquier motivo falla la red de cuidados, se desmorona o tiembla todo el sistema de la vida social”.
La nueva norma crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, como un modelo de gestión intersectorial, multinivel y permanente que incluye la nueva Secretaría de Apoyos y Cuidados.
Apunta a articular políticas, programas y servicios existentes, eliminando duplicidades y fortaleciendo la eficiencia del gasto público, con foco en la autonomía, la prevención de la dependencia y el acompañamiento a las personas cuidadoras.

Cuando envejecer y cuidar es mejor fuera de las ciudades
El Quisco, uno de los cuatro municipios chilenos con mayor población longeva, representa un ejemplo de la situación de los cuidados y de los beneficiados con la nueva ley.
Muchos adultos mayores emigran desde Santiago hacia la costa central, por ejemplo al balneario de El Quisco, a 108 kilómetros de la capital. Buscan aquí una mejor condición para vivir su vejez aprovechando las bondades del clima marítimo.
Juan Canales y su esposa se asentaron en la localidad en 2019. Él cuidó durante 11 años a su esposa con alzhéimer hasta su muerte en 2025. Ahora, Canales sigue participando en la Agrupación de Cuidadores y Amigos de Postrados, una organización creada hace 13 años, donde ha hecho una red de amistad que ahora lo sustenta.
Luz Castro cuida a su esposo Raúl Cárcamo, un ingeniero civil de 65 años, enfermo desde el 2010 con su columna deformada y complicado tras una cirugía al hipotálamo. Ambos vinieron a El Quisco desde el municipio de Maipú, también en el oeste de Santiago.
“Allá no recibía ayuda, como sí sucede aquí donde estoy fascinada con el respaldo de esta Agrupación”, dijo a IPS en la sede de la entidad. “Mi esposo es todo para mi, es también como un hijo. Hoy me dijo que estaba linda. Lo quiero mucho”, confesó.
“Sé que quitarán algunas cosas, pero esta ley de cuidados quedó amarrada. Esto no se acaba y llegó para quedarse”: Margarita Bustos.
Ana María Vásquez cuida a su madre de 86 años quien tiene poca movilidad y padece alzhéimer desde el 2019. “Cuando queda sola una persona, si no tiene una red de apoyo se va consumiendo y viene la depresión. Los cuidadores en general somos también adultos mayores y se van consumiendo si quedan solos”, explica a IPS.
Margarita Bustos, preside esta Agrupación desde hace 10 años. Cuidó a su madre durante 42 años. “Estuve durmiendo dos o tres horas. Y cuidé también a mi papá quien murió dos meses después, el año pasado”, dijo a IPS.
La Agrupación sirve de sostén emocional para 130 socios.
Cuenta con 15 “cuidadoras de respiro”, financiadas gracias un proyecto municipal, que cada mañana van a los hogares de más de 60 pacientes.
Esas cuidadoras temporales permiten a los cuidadores estables usar libremente su tiempo durante las mañanas. Mientras, las cuidadoras de respiro dan desayuno, hacen aseo completo, controlan medicamentos y atienden emocionalmente a los pacientes.
El municipio financia la labor de la organización con el equivalente a 93 000 dólares. Bustos cuenta que su trabajo y el de todos los dirigentes es sin remuneración.
Margarita Bustos, presidenta de la Agrupación de Cuidadores y Amigos de Postrados en el balneario El Quisco, en la puerta de la institución inaugurada en diciembre de 2025, que contó con el financiamiento de aportes de ganancias mineras de Chile. Imagen: Orlando Milesi / IPS“Somos todos adultos mayores con voluntad y ganas de hacer algo por el bienestar de la gente. Es un trabajo social y como dirigentes sociales, no podemos percibir remuneraciones”, afirmó Bustos.
La dirigenta dijo no temer que el gobierno de José Antonio Kast detenga el programa de cuidadoras.
“Sé que quitarán algunas cosas, pero esta ley de cuidados quedó amarrada. Esto no se acaba y llegó para quedarse, como nos dijo el alcalde. Y por eso nos entregaron nuestra sede”, sostuvo.
Añadió que Chile Cuida apunta a que los municipios sean los mayores responsables de los programas de cuidado.
“Nuestra Agrupación no puede terminar y a nosotros cuidadores no se nos acabará el programa”, se mostró confiada. “Tenemos mucho peso público. Somos la primera entidad en Chile de cuidadoras informales y organizadas”, agregó.
Para Carolina Lizama, de la Fundación Mujer, Derechos y Cuidados, la nueva ley “es también una medida de prevención porque el cuidado cuando se deja en soledad puede convertirse en una situación de riesgo extremo”.

La prisa con leyes sociales en el tiempo de descuento
La ministra de Desarrollo Social y Familia, Javiera Toro, calificó el trabajo de cuidados como “un patrimonio social del país”.
Hace un año el gobierno de Boric, en el poder desde marzo de 2022, ya otorgó una credencial de cuidadoras a más de 233 000 personas, principalmente mujeres, que ahora tienen acceso expedito a trámites públicos.
Y desde el 2022 creó centros de atención y apoyo para cuidadoras que inicialmente atendieron a 300 personas y ahora suman hasta 37 000, en una red local que funciona en 125 de los 345 municipios chilenos.
Con la ley Chile Cuida toda esta labor se convierte en una política de Estado que no puede desmantelarse, dijo Toro.
Pero una de las incertidumbres es que rige un plazo de seis meses para establecer los reglamentos técnicos de la ley y debe aún implementarse el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados.
Toro admite que existe temor sobre el curso futuro de esta ley con el inicio del gobierno de Kast, quien anunció una severa reducción presupuestaria y la eliminación de empleados públicos, lo que puede impactar o desmantelar parcialmente el sistema social del Estado.
En todo caso, la ministra saliente dice confiar “en que quienes asuman la próxima administración darán continuidad y proyección a este sistema”.
Según Antonia Orellana, ministra de la Mujer y Equidad de Género, con la nueva ley “el cuidado entró en la política pública y no vamos a permitir que vuelva a quedar afuera”.
Para Boric, esta ley “es un triunfo de las mujeres cuidadoras, un paso importante en un cambio cultural donde toda la sociedad tiene que asumir que los cuidados son una corresponsabilidad”.
“Los cuidados sostienen la economía y la vida de nuestra patria. Ahora viene la implementación y la generación de conciencia de lo que significa el cuidado”, aseveró.
Durante su cuatrienio, el gobierno estableció avances sociales como el establecimiento progresivo de la jornada laboral de 40 hora semanales, a la que se llegará progresivamente en abril del año 2028, el salario mínimo de 539 000 pesos (620 dólares) y la mejora de las pensiones para los jubilados.
Ahora, en sus últimos días, quiere sumar a la ley de Chile Cuida otra más: la de las públicas salas cunas, que liberarían tiempo para que las mujeres dejen en esas guarderías especiales a sus bebes y dediquen esas horas a trabajos remunerados u otros quehaceres.
“Tenemos una tarea pendiente… la ley de sala cunas para terminar con la discriminación de mujeres para integrarse al mundo laboral”, afirmó el mandatario.
Pero la oposición de derecha, que controla las dos cámaras del Congreso legislativo, ha demorado la tramitación de un proyecto de 2018, durante la presidencia del derechista Sebastián Piñera, que el gobierno de Boric reintrodujo en mayo de 2024, con mayor gradualidad y también mayor aporte financiero.
Según Boric, “hay un consenso técnico” sobre las salas cunas y por eso el único argumento opositor para no aprobar es dilatar el acuerdo para que no sea durante su gobierno que se apruebe esta ley.
Pero Boric trata seguir presionando para que la norma salga antes del 11 de marzo.
Ese acelerador social de Boric en sus últimos días ha incluido también otras áreas. Por ejemplo, el 29 de enero anunció la creación de seis nuevas áreas protegidas en la desértica región de Atacama, en el norte del país, para proteger 10 humedales de altura.
Boric justificó esa medida afirmando que la Red de Salares Protegidos apunta a “defender nuestra propia existencia” y es parte de la Estrategia Nacional del Litio lanzada por su gobierno en 2023.
ED: EG



