«Nada se compara con las vidas perdidas»: reflexiones sobre la guerra en Ucrania

Los equipos de la Cruz Roja Ucraniana distribuyen más de 3300 comidas calientes a los residentes de Kiev en puntos de apoyo de toda la ciudad. Imagen: Cruz Roja

BRATISLAVA –  «Ahora tenemos un dicho aquí en Ucrania: ‘los jóvenes se reúnen en los funerales de sus amigos en lugar de en las bodas’. Es triste, pero muy cierto. Este martes 24, cuando la invasión a gran escala de Rusia de su país entra en su quinto año, Iryna Yakova, de 29 años, reflexiona sobre cómo ha cambiado su vida en los últimos cuatro años.

Desde Lviv, una ciudad del oeste de Ucrania donde vive, cuenta a IPS que sus «valores y actitud ante la vida» han cambiado. «Las cosas materiales dejan de ser importantes cuando tus seres queridos o amigos están en peligro», afirma. También ha desarrollado un agudo sentido de su identidad nacional y empatía por el sufrimiento de sus compatriotas ucranianos.

«Durante la invasión a gran escala, me di cuenta de que toda Ucrania es mi hogar. Lloro por las personas que murieron por un misil en Kiev mientras dormían por la noche. Aunque no los conocía, me duele porque son ucranianos. También me duele ver a niños que crecen sin sus padres porque estos están en el frente», cuenta.

E insiste: «La guerra ha intensificado mi sentido de la empatía y la pertenencia».

Pero también su salud mental se ha resentido. Dice que la ansiedad está siempre presente en su vida.

En todo caso, lo que repite a menudo cuando responde a preguntas sobre cómo es su vida hoy en día en comparación con antes de la guerra, lo que destaca es la pérdida que ella y otros han sufrido.

«Lo que más echo de menos (de mi vida antes de la invasión) son las personas que han muerto en la guerra. He perdido amigos, conocidos y familiares. No hay nada comparable a la pérdida de seres humanos. Lo más difícil a lo que me he tenido que enfrentar durante esta guerra es ir a los funerales de amigos, personas con las que solías ir de fiesta, viajar o estudiar», afirma.

El coste humano de la invasión de Ucrania por parte de Rusia ha sido enorme: el gobierno ucraniano no da cifras oficiales de bajas militares, pero se estima que podrían ascender a 600 000. Mientras se cree que las bajas militares rusas son más del doble.

Pero la magnitud de las bajas civiles también ha sido apabullante. Según organismos de las Naciones Unidas, más de 15 000 civiles han muerto y más de 41 000 han resultado heridos en Ucrania desde el inicio de la invasión el 24 de febrero de 2022.

Resulta preocupante que, cuando Ucrania conmemora el cuarto aniversario del inicio de la guerra, las investigaciones sugieran que se ha producido un fuerte aumento de las bajas civiles durante el último año.

Los datos de la organización Action on Armed Violence (Acción contra la Violencia Armada, AOAV), publicados a principios de este mes, muestran que las víctimas civiles en Ucrania aumentaron 26 % en 2025 en comparación con 2024, a pesar de que se produjo una disminución de 6 % en el número de incidentes con armas explosivas que causaron heridos registrados en todo el país.

El grupo, con su sede central en Londres, afirmó que sus datos mostraban un cambio preocupante en el carácter del conflicto: el número medio de civiles muertos o heridos por incidente en Ucrania aumentó un 33 % a lo largo del año, con un total de 2248 civiles muertos (un aumento del 11 %) y 12 493 heridos (un aumento del 28 %) por violencia explosiva.

Esto sugiere que Rusia está utilizando armas explosivas en Ucrania de manera que generan un mayor impacto en la población civil, ya sea mediante más ataques con drones, municiones más pesadas, la elección específica de objetivos en zonas pobladas o ataques repetidos contra infraestructuras urbanas, afirmó el grupo.

Casi siete de cada 10 víctimas civiles registradas en los datos de AOAV se produjeron en barrios residenciales, frente a poco más de cuatro de cada diez en 2024.

Niamh Gillen, investigadora de la AOAV, dijo a IPS que era imposible afirmar de forma definitiva que las fuerzas rusas estuvieran atacando deliberadamente a civiles ucranianos, pero que «los datos hablan por sí solos».

«Muestran que se están atacando zonas civiles, que los ataques se producen en zonas civiles como hospitales, escuelas, ciudades y pueblos. En general, en zonas con una alta concentración de civiles, como ciudades, pueblos y aldeas, si se utilizan armas explosivas con un impacto de gran alcance, es probable que se cause daño a más civiles», afirmó.

Además de las muertes y la destrucción que han causado los ataques rusos, estos también han provocado desplazamientos masivos.

Se cree que al menos 3,4 millones de personas se encuentran desplazadas internamente en el país. Esto ha supuesto una enorme presión no solo para los propios desplazados, sino también para las comunidades y los servicios de acogida.

En Kiev, continúan los esfuerzos de respuesta en medio de los ataques a la infraestructura energética y el frío intenso. La Cruz Roja Ucraniana presta apoyo a los centros de acogida las 24 horas del día, proporcionando a las personas un lugar seguro donde calentarse, recibir asistencia y sentirse atendidas en condiciones difíciles. Crédito: Cruz Roja

La salud física de la población se ha deteriorado en estas condiciones: la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha afirmado que más de dos tercios de la población han informado de un empeoramiento de su salud desde el inicio de la invasión.

Pero el daño causado por estos ataques va mucho más allá de lo físico. Los profesionales de la salud mental del país, así como organismos internacionales como la OMS, han advertido de una crisis de salud mental en Ucrania, con hasta 10 millones de personas que podrían sufrir problemas de salud mental.

IPS dialogó con decenas de personas en ciudades y pueblos de toda Ucrania sobre cómo la guerra había afectado a su salud mental.

Muchos hablaron de ansiedad, a veces permanente en cierta medida, que podía intensificarse en cualquier momento por el sonido frecuente de las sirenas antiaéreas que advertían de un ataque o, para los que estaban más cerca del frente, por los sonidos de las explosiones y los bombardeos.

«Lo que afecta a mi salud mental a diario son los constantes ataques nocturnos con drones y misiles. Debido a ellos, es imposible relajarse o descansar adecuadamente, ya que es esencial llegar a un refugio para estar a salvo, incluso por la noche», explicó a IPS Mihail, un adolescente que vive en la región de Kiev y que como otros testigos pidió no dar su nombre completo.

La situación de muchos ucranianos ha empeorado gravemente este invierno. En lo que ha sido uno de los inviernos más fríos que ha vivido el país en muchos años, las fuerzas rusas han atacado repetidamente la infraestructura energética de Ucrania, lo que ha provocado cortes de electricidad masivos y generalizados.

Las instalaciones de calefacción térmica también han sido destruidas en ataques selectivos.

Dado que las temperaturas han bajado hasta los 30 grados centígrados bajo cero en algunas ocasiones, millones de personas se han quedado congeladas en sus hogares.

Jamie Wah, subjefe de la delegación de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en Ucrania, dijo a IPS que la gente estaba sufriendo desesperadamente por el frío.

«Algunas noches han sido insoportables. No hay forma de escapar del frío. Cuando sales de tu apartamento, hace frío. A veces la gente bromea diciendo que hace más calor dentro de una nevera que dentro de su apartamento. Llevo aquí más de cuatro años y este ha sido el peor invierno», detalló.

Las organizaciones humanitarias, incluida la Cruz Roja Ucraniana, y los servicios de emergencia estatales han instalado puntos de calefacción de emergencia en ciudades y pueblos donde la gente puede calentarse, recargar sus dispositivos y conseguir comida.

Pero Wah dijo que, aunque esto se ha convertido en una crisis humanitaria, es solo una de las muchas crisis a las que se enfrentan los ucranianos.

«En las regiones del frente, hay comunidades que están bajo órdenes de evacuación, y algunas comunidades han visto prácticamente cortados la mayoría de sus recursos. Los lazos familiares están muy tensos y las necesidades de salud mental son también inmensas, no solo en las regiones del frente, sino en toda Ucrania», afirmó.

Detalló que «hay muchas reparaciones que hacer en las viviendas, por no hablar de la crisis energética, que es una crisis humanitaria… sin calefacción ni electricidad, solo las cosas cotidianas, incluso calentar la comida se convierte en un problema».

Y añadió: «Muchas familias tienen que pasar más tiempo fuera de sus hogares y gastar más dinero. Además, el coste de la vida ha aumentado. Estas son algunas de las situaciones reales y tangibles a las que se enfrenta ahora la población de Ucrania».

En medio de estos problemas, muchos ucranianos admiten que están agotados tras cuatro años de guerra.

Pero entre las muchas personas con las que IPS habló en vísperas del cuarto aniversario de la guerra, había una determinación generalizada, aunque ciertamente no total de no rendirse.

«Siento una gran responsabilidad. No tengo derecho a rendirme, porque muchas personas han muerto para que yo pueda tener la oportunidad de vivir. Por supuesto, hay agotamiento, pero, a diferencia de los militares, un civil como yo tiene tiempo para descansar y recuperarse», dijo Iryna Yakova.

Para muchos, esa resiliencia nace del deseo no solo de que ellos y su país sobrevivan a lo que consideran un intento de Rusia de destruirlos como Estado y nación independientes, sino también de la esperanza de que, en última instancia, se haga justicia por lo que se les ha hecho.

El ejército y las autoridades rusas han sido acusados en repetidas ocasiones de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, violaciones del derecho internacional humanitario y genocidio durante la invasión de Ucrania.

El gran volumen de presuntos delitos —el fiscal general de Ucrania ha registrado al menos 180 000 crímenes de guerra— y las limitaciones para documentar, investigar y enjuiciar durante un conflicto en curso hacen que no se esperara que fuera fácil llevar a los responsables ante la justicia.

Hasta ahora, solo se ha enjuiciado a algo más de 100 personas en Ucrania por delitos cometidos durante la invasión.

Pero se teme que organismos internacionales, como la Corte Penal Internacional (CPI), que ha dictado una orden de detención el presidente ruso Vladimir Putin y otros líderes del país invasor por presuntos crímenes de guerra, puedan verse cada vez más incapacitados para enjuiciar a las principales figuras que ordenaron esos crímenes.

Ello porque los líderes mundiales, como el presidente estadounidense Donald Trump, ya no están interesados en defender la justicia internacional por los crímenes de guerra.

«Espero sinceramente que la guerra termine muy pronto y que todos los criminales de guerra sean llevados ante la justicia», dijo Mihail.

Sin embargo, dijo a seguidas, «lo que veo que está sucediendo ahora mismo es todo lo contrario: mientras que instituciones como la ONU son incapaces de castigar a Rusia, la gente está empezando a olvidar sus crímenes de guerra. Los países están levantando gradualmente las sanciones».

«Por ejemplo, los atletas rusos podrán participar en los Juegos Paralímpicos de este año. Como resultado, personas que cometieron crímenes de guerra hace solo unos meses o años ahora pueden participar en uno de los eventos deportivos más importantes del mundo», afirmó.

Por lo tanto, agregó, «debemos actuar, negándonos a normalizar la agresión, manteniendo firmes las sanciones y, lo que es más importante, recordando la guerra».

Otros, sin embargo, se muestran más optimistas.

«Los ucranianos no tienen ninguna duda de que los criminales de guerra pueden ser llevados ante la justicia», dijo a IPS Oleh Martynenko, experto del Centro para las Libertades Civiles, una oenegé ucraniana que documenta los crímenes de guerra.

«Así lo demuestra la participación de ucranianos en misiones internacionales y tribunales en los que se ha condenado a criminales de guerra», dijo.

Además, añadió, «gracias a la Unión Europea, los ucranianos están creando sus propios sistemas de enjuiciamiento penal, que prevén la detención y el encarcelamiento de los criminales de guerra rusos de conformidad con las normas internacionales de las Naciones Unidas».

A pesar de estas preocupaciones y de los demás problemas diarios a los que se enfrentan los ucranianos ahora que la invasión a gran escala entra en su quinto año, algunos miran al futuro con cierta esperanza.

«Siento una mezcla de determinación, resiliencia, ira y esperanza de victoria», aseguró a IPS convencida etiana, una enfermera de la región de Dnipropetrovsk, que pidió también no dar su nombre completo por razones de seguridad. «¡Gloria a Ucrania!», añadió, como hicieron otros entrevistados.

T: MF / ED: EG

 

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