Más de cuatro millones de niñas en riesgo de mutilación genital

Mujeres y niñas en la aldea Otoy, en Yibuti, donde un movimiento comunitario ha presionado con éxito para que se abandone la mutilación genital femenina. Es en países de África donde está más extendida esta práctica que han sufrido más de 200 millones de mujeres y que se arriesgan a sufrir este año más de cuatro millones de niñas, según agencias de las Naciones Unidas. Imagen: Agence Neuvieme / Unfpa

NACIONES UNIDAS – Más de 230 millones de niñas y mujeres han sido sometidas a la mutilación genital femenina y este año 4,5 millones de niñas están en riesgo de padecer ese procedimiento, alertaron en una declaración varias agencias de las Naciones Unidas.

Esos millones de mujeres “viven con las consecuencias físicas y mentales profundas, duraderas y a menudo potencialmente mortales de esta práctica”, destacaron en su declaración la Organización Mundial de la Salud (OMS), ONU Mujeres, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y otras agencias de la organización mundial.

“En el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina -6 de febrero-, reafirmamos nuestro compromiso de poner fin a la mutilación genital femenina para todas las niñas y todas las mujeres en riesgo”, reza la declaración.

Asimismo, se plantean “seguir trabajando para garantizar que las personas sometidas a esta práctica nociva tengan acceso a servicios apropiados y de calidad”.

África es la región del mundo más afectada por esta práctica en casi 30 de sus países, con altos porcentajes de víctimas registradas -mujeres entre 15 y 49 años que la han sufrido- en Egipto, Eritrea, Etiopía, Gambia, Guinea, Malí, Mauritania, Sierra Leona, Somalia, Sudán y Yibuti. También en el oeste de Asia, en Iraq y Yemen.

La mutilación genital femenina hace referencia a todos los procedimientos que implican la extirpación total o parcial de los genitales externos de la mujer u otras lesiones en los órganos genitales femeninos con fines no médicos.

Se practica sobre todo en niñas que se encuentran entre la edad infantil y los 15 años. Algunas sociedades la ven como un rito iniciático; otras la utilizan para reprimir la sexualidad de las niñas o salvaguardar su castidad. Algunas comunidades la consideran un requisito para el matrimonio o la herencia.

Ni el islam ni el cristianismo respaldan esta práctica, pero es habitual que se recurra a los textos religiosos para justificarla.

En cualquiera de sus formas, constituye una violación de los derechos humanos fundamentales de las niñas y las mujeres, entre los que se incluyen el derecho a la salud, a la seguridad y a la dignidad, recuerdan las agencias de la ONU.

La mutilación genital femenina no tiene ningún beneficio para la salud y puede provocar graves complicaciones a largo plazo, incluso la muerte. Entre los riesgos inmediatos para la salud se cuentan las hemorragias, los estados de conmoción, las infecciones, la transmisión del VIH, la retención de orina y el dolor intenso.

Las repercusiones psicológicas pueden ir desde la pérdida de confianza de las niñas en sus cuidadores hasta sentimientos de ansiedad y depresión que pueden aparecer a largo plazo. En la edad adulta, las niñas sometidas a la ablación genital son más propensas a sufrir problemas de infertilidad o complicaciones durante el parto.

Por añadidura, las graves complicaciones de por vida tienen un costo estimado de 1400 millones de dólares anuales.

Las intervenciones dirigidas a erradicar la mutilación genital femenina durante las últimas tres décadas están teniendo un buen impacto, y casi dos tercios de la población de los países donde es prevalente expresan apoyo a su eliminación.

El progreso contra la mutilación genital femenina se está acelerando, y la mitad de todos los avances desde 1990 se lograron en la última década, reduciendo el número de niñas sometidas a la práctica, de una de cada dos a una de cada tres.

“Necesitamos aprovechar este impulso y acelerar el progreso para alcanzar la meta del Objetivo de Desarrollo Sostenible de erradicar la mutilación genital femenina para 2030”, expresan las agencias de la ONU en su declaración.

Advirtieron sin embargo que “los avances logrados durante décadas corren peligro a medida que disminuyen la inversión y el apoyo globales. Los recortes de financiación y la disminución de la inversión internacional en programas de salud, educación y protección infantil están limitando los esfuerzos”.

“Cada dólar invertido para erradicar la mutilación genital femenina se multiplica por 10. Una inversión de 2800 millones de dólares puede prevenir 20 millones de casos y generar 28 000 millones de dólares en rentabilidad”, concluye la declaración que reclama más respaldo a la prevención y al apoyo a las sobrevivientes.

A-E/HM

 

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