Los autos eléctricos ganan terreno en Costa Rica de la mano de marcas chinas

Tráfico en la Avenida Central de San José de Costa Rica. En 2024, el país tuvo la mayor proporción de vehículos eléctricos de América Latina en las ventas de vehículos nuevos. Imagen: Michael Dwyer / Alamy

SAN JOSÉ – Existe un juego muy popular en Costa Rica que consiste en gritar “¡lo vi primero!” y dar una palmadita cada vez que aparece en la carretera un antiguo “vocho” Volkswagen. Pedro Dobles, que dirige el concesionario de automóviles Cori Motors, dice que sus hijos han introducido un giro moderno: ahora también celebran cuando ven un vehículo eléctrico.

En 2024, Costa Rica tuvo la mayor participación nacional en América Latina en ventas de vehículos eléctricos (VE) entre todas las ventas de vehículos nuevos, con 16 %, según una investigación realizada por BloombergNEF.

Se prevé que este año alcance una proporción de uno de cada cinco. El número de vehículos eléctricos importados también ha crecido rápidamente, pasando de solo 611 en 2020 a alrededor de 10 300 en 2025, según las cifras proporcionadas por la Asociación Costarricense de Movilidad Eléctrica (Asomove), una organización sin fines de lucro.

La placa verde, pensada para visibilizar y promover la flota eléctrica, se multiplica en Costa Rica a un ritmo que supera la expectativas de las autoridades políticas que en 2018 promovieron una ley de incentivos tributarios para avanzar en las metas de reducción de la contaminación provocada por el transporte de combustión.

“Costa Rica ya superó la fase incipiente. Ahora estamos por la consolidación y el escalamiento”, afirmó a Dialogue Earth Randall Zúñiga, director del departamento de Energía en el Ministerio de Ambiente (Minae).

Sin embargo, a pesar de estos avances, Zúñiga admite que aún queda mucho por hacer. Los vehículos eléctricos solo representan el 2,5 % (29 805) de los aproximadamente 1,2 millones de vehículos matriculados actualmente en la autoridad fiscal de Costa Rica. La directora ejecutiva de Asomove, Silvia Rojas, atribuye esto a la falta de políticas gubernamentales que incentiven el cambio de los automóviles de combustión interna, como la construcción de una red de recarga de vehículos eléctricos.

Hay más de 300 estaciones de recarga en todo el país, pero las opciones de recarga rápida son actualmente una minoría. Estas circunstancias pueden hacer que los conductores piensen dos veces antes de emprender un viaje largo.

Rápido crecimiento

Para Dobles, el cambio hacia una movilidad más eléctrica “tiene todo el sentido”. Cori Motors importa cuatro de las más de diez marcas chinas que circulan por las carreteras costarricenses, entre ellas BYD, líder mundial en autos eléctricos. Según él, BYD exportó 3.200 autos eléctricos a Costa Rica en 2025, casi un tercio del total.

La fuerte competencia entre los fabricantes, incluidos los de China, ha provocado una baja de los precios. Dobles afirma que esto era antes un problema que disuadía a los consumidores. Y su popularidad ha crecido aún más gracias al boca a boca. La experiencia de un amigo o familiar tiene más peso que la mejor campaña publicitaria, señala Dobles: “Los clientes son los mejores vendedores”.

charging electric SUV
Un SUV eléctrico siendo cargado en Costa Rica. Actualmente hay unas 300 estaciones de carga en el país, la mayoría en zonas urbanas. Imagen: Mario Duran-Ortiz / Flickr

Sin embargo, aún existen importantes retos para su adopción universal. Federico Villalobos, consultor de infraestructura vial, afirma que algunos aspectos de la política de movilidad eléctrica han sido erróneos.

A pesar de los incentivos gubernamentales para aumentar el uso de vehículos eléctricos, la infraestructura vial no ha mejorado, afirma.

La combinación de incentivos para los conductores de vehículos eléctricos y la reducción de los ingresos por impuestos sobre el combustible también podría dejar al Estado con menos recursos para invertir en carreteras o subvencionar proyectos de transporte público, advierte: “Se han realizado esfuerzos con buenas intenciones, pero son parciales y el problema es más complejo”.

La industria también ha tenido que desafiar la creencia predominante en Costa Rica de que los motores diésel son superiores.

Andrea Morales, encargada de sostenibilidad en una organización de empresarios del sector de la construcción, cuenta que su papá era uno de los que inicialmente dudaba de los vehículos eléctricos, pero ella lo convenció de que probara uno.

Su pequeño Chevrolet Spark es ahora su medio de transporte favorito. “No conozco a nadie que se haya arrepentido de pasarse a un vehículo eléctrico”, añade.

Manuel Delgado, creador de contenido en YouTube especializado en tecnología y movilidad eléctrica, afirma que el punto de inflexión para los vehículos eléctricos en Costa Rica llegó en 2021, cuando las ventas anuales nacionales alcanzaron las mil unidades por primera vez. Surgieron vallas publicitarias en las ciudades y a lo largo de las principales carreteras, y figuras influyentes se sumaron a la tendencia.

El Alajuelense, uno de los clubes de fútbol más importantes del país, firmó un acuerdo de patrocinio con BYD.

El factor geopolítico y los desafíos

Mientras Estados Unidos y China se enfrentan por el comercio internacional, el temor a posibles aranceles sobre los vehículos chinos se cierne sobre la industria. Estados Unidos podría presionar a Costa Rica para que retire los incentivos fiscales a los vehículos eléctricos con el fin de perjudicar los intereses chinos, por ejemplo.

Rojas afirma que, aunque la industria sigue de cerca las noticias sobre los aranceles, cree que es poco probable que se impongan. “El sector automovilístico no se considera de interés estratégico para Estados Unidos en comparación con, por ejemplo, las telecomunicaciones o los puertos”, afirma.

En lo que respecta al gobierno, dice Zúñiga, su prioridad a la hora de seleccionar qué vehículos eléctricos importar es el cumplimiento de las normas técnicas y de seguridad.  “Es neutral, no se promueven orígenes específicos… La gestión de riesgos se aborda mediante la diversificación de proveedores y reglas claras, no desde una lógica geopolítica”, assegura.

El camino hacia la consolidación de la movilidad eléctrica, sin embargo, presenta retos diversos. El más mencionado es la necesidad de llevarla al transporte público más allá de los casos demostrativos o anecdóticos, bajo la certeza de que las carreteras están saturadas de autos sin importar si funcionan con gasolina o electricidad.

Un reciente reporte de la plataforma Numbeo atribuye a Costa Rica tener el segundo peor tráfico vehicular del mundo. Esto se debe, en gran medida, al tiempo que se pasa en el tráfico diario y a la consiguiente insatisfacción y emisiones de CO2, así como a la ineficiencia general del sistema de transporte nacional. Los planes del gobierno para un tren eléctrico en la capital, San José, siguen adelante.

Ampliar la red de recarga rápida también supone un reto debido a las restricciones legales que impiden a las empresas privadas vender electricidad.

Para sortear esta restricción, las empresas privadas ofrecen recargas gratuitas para atraer clientes a sus negocios lucrativos. Por ello, en la actualidad solo hay 77 estaciones de recarga públicas en el país y otras 250 proporcionadas por tiendas, bancos y restaurantes, según cifras de Asomove. Y la mayoría de ellas siguen concentrándose en las zonas urbanas, lo que no resuelve la ansiedad de los conductores por los viajes de larga distancia.

Además de los beneficios universales de un aire más limpio y una reducción de las emisiones que calientan el planeta, el crecimiento de los vehículos eléctricos presenta una oportunidad única para el país: la empresa costarricense Fortech afirma ser la única recicladora de baterías de litio en Centroamérica.

Guillermo Pereira, director ejecutivo de la compañía, dice que su planta, que funciona con energía renovable, procesó unas 2000 toneladas de baterías en 2025, incluidas casi 300 procedentes de vehículos eléctricos.

“Las baterías de litio son un recurso que no se puede desperdiciar”, defiende Pereira. Si más países de Centroamérica se suman al creciente entusiasmo de Costa Rica por la movilidad eléctrica, el país podría cosechar los beneficios económicos de esta ventaja inicial en materia de reciclaje.

Este artículo se publicó originalmente en Dialogue Earth.

RV: EG

 

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