DELHI – Pyari Hessa, de 26 años, compagina largas jornadas como controladora de tráfico ferroviario en una empresa siderúrgica de Jamshedpur con los entrenamientos nocturnos de fútbol en el mismo campo donde entrenan los profesionales.
Esta mujer transgénero de la comunidad tribal Ho nació como Pyare Lal en Bedamundui, una remota aldea situada a 50 kilómetros de Chaibasa, la capital del distrito de West Singhbhum, en el nororiental estado Jharkhand.
Durante años, luchó contra las expectativas familiares y las normas sociales por el derecho a vivir con autenticidad y a ser vista simplemente como una persona.
Ahora, como capitana y delantera del equipo Jamshedpur FT, en el primer torneo de fútbol de la India dedicado a las mujeres transgénero, la Transgender Football League, su lucha por la aceptación encuentra una poderosa expresión en el campo de juego.
Iniciado el 7 de diciembre de 2025, bajo la Jamshedpur Super League (JSL) por el Jamshedpur Football Club (FC), este innovador torneo de ocho equipos reúne a unas 70 mujeres transgénero, muchas de ellas procedentes de comunidades tribales como la de Ho.
La liga se celebra en el campo de fútbol artificial del JRD Tata Sports Complex y se caracteriza por un formato rápido de siete contra siete.
Las jugadoras provienen de diferentes ámbitos de la vida; algunas son obreras, jornaleras, artistas escénicas, conductoras de e-rickshaw y otras profesiones, de zonas diversas, y compiten no solo por los goles, sino también por la visibilidad, la dignidad y un verdadero sentido de pertenencia.
En este espacio, se les celebra por su habilidad, pasión y trabajo en equipo, trascendiendo las barreras sociales y redefiniendo la inclusión a través del deporte.
Kundan Chandra, director de fútbol base y juvenil del Jamshedpur FC, explica la filosofía del club.
«La introducción de la Liga de Fútbol Transgénero supone un paso progresista y significativo en nuestro compromiso por hacer que el fútbol sea inclusivo, accesible y empoderador para todas las personas. Como club, creemos firmemente que el fútbol debe servir de plataforma para fomentar el talento sin discriminación», detalla.
Para jugadoras como Pyari Hessa, esa creencia ya no es solo palabras.
«Cuando juego al fútbol, me siento inmensamente feliz y me siento reconocida. El juego me da la oportunidad de superar mi identidad de género. Me proporciona una plataforma», afirma Pyari.
La vida no fue fácil para ella, ni en casa ni en su búsqueda de un empleo estable.
Licenciada en Humanidades, perdió a su padre a una edad temprana y ahora vive con su madre en Jamshedpur, lejos de su aldea tribal ancestral. Antes de conseguir un trabajo, se desempeñaba como jornalera ocasional para llegar a fin de mes.
Finalmente, encontró empleo en el departamento de logística de uno de los principales fabricantes de acero de la India, gracias a su programa de contratación específico para grupos infrarrepresentados.
Su identidad tribal marca profundamente su vida, pero como mujer trans, se enfrenta a dificultades adicionales. Las comunidades tribales tradicionales de Jharkhand, arraigadas en las costumbres, el culto a la naturaleza y las normas sociales, a menudo no aceptan a las personas transgénero con el respeto que merecen, lo que conduce a la exclusión, el estigma y un apoyo limitado por parte de la familia o la comunidad.
El estado de Jharkhand es el hogar de más de 30 tribus indígenas. La cultura y la posición social de las personas transgénero dentro de las comunidades tribales (adivasi) de esta zona son complejas y, en general, se caracterizan por un reconocimiento o una aceptación tradicionales limitados.

El viaje de la aldea al campo de fútbol
«Empecé a jugar al fútbol a los 10 años, como cualquier otro niño de mi aldea. Jugábamos con pelotas de plástico en el campo de la aldea, solo por diversión, nada más», cuenta Pyari.
Y añade: «Cuando estaba en la universidad, conocí a personas de la comunidad trans que jugaban en partidos benéficos y de exhibición en Chaibasa. Fue entonces cuando me di cuenta de que el fútbol ya no era solo un juego para mí, sino que me daba una razón para seguir adelante y crecer».
«En esos partidos locales, el equipo trans ganador recibía dinero en efectivo y era homenajeado», rememora.
Antes de cada partido, añade, los organizadores anunciaban al público: «No hagan comentarios sobre el género, no molesten a los jugadores, denles el respeto que se merecen». Escuchar eso me hizo sentir como una pequeña victoria».
Pyari comparte estos recuerdos con un orgullo tranquilo. Tras ganar su partido el 25 de enero, su equipo se impuso por 4-1 al Chaibasa FC.
Según el entrenador Sukhlal Bhumij, que entrena a Pyari y al resto de miembros del equipo, «los partidos trans se disputan entre ocho equipos, se celebran cada dos domingos y deberían terminar en abril».

Amor por el juego
El fútbol goza de un seguimiento apasionado y profundamente arraigado en Jharkhand, especialmente entre sus comunidades tribales.
En las aldeas rurales, los niños juegan descalzos en terrenos abiertos desde una edad temprana, lo que lo convierte en una parte cotidiana de la vida y la cultura.
Aunque el críquet sigue siendo popular, el fútbol prospera a nivel popular a través de torneos locales y ha cobrado un nuevo impulso con el Jamshedpur FC en la Superliga India, donde los grupos de aficionados celebran con orgullo la identidad tribal, explica Bhumij, entrenador con licencia C de la Federación India de Fútbol (AIFF).
Este deporte también empodera a muchas personas, en particular a las niñas tribales y a los jugadores transgénero, transformando los campos de las aldeas en poderosos espacios de orgullo, inclusión y cambio social.
En distritos como West Singhbhum, los comités de las aldeas y los grupos comunitarios llevan mucho tiempo organizando exhibiciones informales de personas transgénero y partidos benéficos, a menudo como eventos puntuales, recaudaciones de fondos benéficas o partes de torneos locales para promover la visibilidad y el respeto.
Puja Soy, una de las máximas goleadoras de la liga con siete goles en seis partidos, afirma que el fútbol está trayendo por fin un reconocimiento real a su comunidad.
Esta destacada jugadora de 23 años del Jamshedpur FT, bailarina profesional que completó su educación de décimo curso, vive ahora de forma independiente en Jamshedpur. Nacida como Shoray Soy, se mudó lejos de sus padres en la aldea de DiriGoda para cursar estudios superiores y tener una vida mejor.
Al compartir las duras realidades a las que se enfrenta fuera del campo, Puja afirma: «Ningún propietario de piso quiere alquilar casas a personas de nuestra comunidad». «Encontrar incluso este lugar fue una lucha».
Actualmente comparte una vivienda de una sola habitación con otra mujer trans en Jamshedpur.
Jharkhand alinea sus políticas para las personas transgénero con la Ley de Protección de los Derechos de las Personas Transgénero de la India de 2019, que permite a las personas identificarse como tercer género y obtener un certificado de identidad sin necesidad de presentar pruebas médicas obligatorias.
Entre las principales ventajas se incluyen la inclusión en la categoría para reservas en la educación y los empleos públicos, junto con un subsidio mensual de la seguridad social de 1000 rupias (unos 10 dólares).
También se brindan consultas externas específicas para personas transgénero en los hospitales públicos para recibir atención sin discriminación y el acceso a programas como el seguro médico Ayushman Bharat, becas, programas de desarrollo de habilidades y apoyo para el alojamiento.
El estado de Jharkhand también ha creado una Junta de Bienestar Transgénero y una unidad de apoyo para facilitar la aplicación.
Sin embargo, los miembros de la comunidad afirman que la realidad sobre el terreno difiere mucho de lo que se ha escrito sobre el papel.
A pesar de estas disposiciones, las mujeres transgénero suelen perder oportunidades laborales.
Para sobrevivir, muchas recurren a la mendicidad en los semáforos o en los peajes de las autopistas, mientras que otras se dedican al trabajo sexual.
Una jugadora de la liga, que habló bajo condición de anonimato, contó que juega al fútbol en su tiempo libre, pero que, al carecer de empleo, a menudo se planta en los peajes de las autopistas o en los semáforos para mendigar a los transeúntes.
La mendicidad de las personas transgénero se ha convertido en algo habitual en las calles y los mercados de la India, tan normalizada que la sociedad la ha aceptado en gran medida como algo inevitable, incluso cuando las políticas progresistas prometen un futuro diferente.

Libertad en el campo
De vuelta en los campos de entrenamiento del JRD Tata Sports Complex, Pyari está lista para la sesión vespertina. Con las botas atadas y el balón a sus pies, parece concentrada.
«No puedo venir a entrenar todos los días debido a mi trabajo por turnos», dice con una pequeña sonrisa. «Pero siempre que mi turno termina a última hora de la tarde, me aseguro de venir aquí. Aquí es donde me siento libre», acota.
Cuando Pyari empieza a regatear, moviendo el balón con suavidad por el césped, parece que es algo más que fútbol. Con cada toque y cada giro, hace malabarismos con su trabajo, su vida como mujer trans, sus raíces tribales y sus sueños, todo ello con un ritmo perfecto, igual que cuando controla el balón. En este campo, todo parece encajar.
T: MF / ED: EG


