La tecnología digital es luz y sombra para la industria cultural

Las industrias culturales se han expandido, en recursos y audiencias, con respaldo de las tecnología digitales, las que sin embargo también representan un riesgo para la estabilidad e ingresos de los creadores. La Unesco señala la importancia de sostener políticas nacionales con objetivos claros de apoyto a los creadores y a las comunidades vulnerables que necesitan expresar y compartir la diversidad de sus identidades culturales. Imagen: Te Reaction Lab

PARÍS – Las tecnologías digitales han ampliado el acceso a herramientas y audiencias creativas, pero también han intensificado las desigualdades y la precariedad económica de los creadores, advirtió un informe sobre políticas de creatividad publicado este miércoles 18 por la Unesco.

El mercado global de las industrias creativas y culturales pasó de 118 000 millones de dólares en 2005 a 254 000 millones en 2023, pero el sector encara un apoyo todavía frágil en numerosos países, indica el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Los ingresos digitales representan ahora 35 % de los ingresos de quienes se dedican a la creación frente a 17 % en 2018, lo que evidencia un cambio estructural acompañado de inestabilidad en las ganancias y una mayor exposición a infracciones de propiedad intelectual.

Para 2028, la proyección indica que el impacto de los contenidos producidos por inteligencia artificial (IA) generativa provocará pérdidas globales de ingresos estimados en 24 % en la creación musical y 21 % en la creación audiovisual.

Los países en desarrollo representan poco más de 20 % del comercio mundial de servicios culturales, lo que refleja las crecientes disparidades a medida que los mercados se desplazan hacia los formatos digitales.

La financiación pública directa para la cultura se mantiene en niveles alarmantemente bajos, por debajo de 0,6 % del producto bruto (PIB) mundial, y sigue disminuyendo.

Un persistente “muro de visados» limita la movilidad artística, ya que 96 % de los países desarrollados impulsa la movilidad hacia el exterior, pero solo 38 % facilita la movilidad entrante desde países en desarrollo.

El informe “plantea la necesidad de renovar y fortalecer el apoyo a quienes se dedican a la creación artística y cultural en un contexto en el que la IA y las transformaciones digitales están redefiniendo las industrias creativas”, expuso el director general de la Unesco, Jaled El-Enany.

Con respecto a la brecha digital, el informe recoge que 67 % de la población de los países desarrollados posee competencias digitales esenciales, frente a 28 % en los países en desarrollo, lo que acentúa las diferencias Norte-Sur.

Por otra parte, la concentración del mercado en un reducido número de plataformas de streaming (transmisión continua y en tiempo real de contenidos de audio y vídeo) y la opacidad de los sistemas de curación de contenido marginan a los creadores menos conocidos.

Solo 48 % de los países (el estudio evalúa 158 naciones, con información efectiva aportada por 120) están desarrollando estadísticas para hacer un seguimiento del consumo cultural digital, lo que limita las acciones políticas efectivas.

El documento subraya que, si bien las industrias culturales y creativas se reconocen cada vez más como motores del crecimiento económico, la cohesión social y el desarrollo sostenible, los sistemas que las apoyan siguen siendo frágiles y desiguales.

Aunque 85 % de los países encuestados incluye las industrias culturales y creativas en los planes nacionales de desarrollo, solo 56 % establece objetivos específicos, lo que revela una brecha entre los compromisos generales y las acciones reales.

El informe también señala la creciente preocupación por la libertad artística y la seguridad de quienes se dedican a la creación.

Solo 61 % de los países mantienen órganos independientes de vigilancia de la libertad artística.

La inestabilidad política, los conflictos y los desplazamientos aumentan los riesgos para quienes trabajan en el ámbito cultural, y solo 37 % de los países anuncian iniciativas para su protección.

Los mecanismos de apoyo para artistas en riesgo siguen estando fragmentados y carecen de recursos suficientes, mientras que la vigilancia digital y el sesgo algorítmico plantean nuevos desafíos.

Los avances hacia la igualdad entre géneros siguen siendo dispares.

Si bien el liderazgo de las mujeres en las instituciones culturales nacionales ha aumentado a nivel mundial -de 31 % en 2017 a 46 % en 2024- persisten disparidades significativas: las mujeres ocupan 64 % de los puestos de liderazgo en los países desarrollados, frente a solo 30 % en los países en desarrollo.

Los marcos normativos a menudo siguen situando a las mujeres principalmente como consumidoras culturales, en lugar de apoyarlas como creadoras y líderes en los sectores culturales y creativos.

La Unesco reivindica que ha ayudado a más de 100 países en políticas para fortalecer la protección socioeconómica de los artistas, acompañar la transición a lo digital de los sectores creativos y aumentar la capacidad de las comunidades vulnerables para crear, expresar y compartir la diversidad de sus identidades culturales.

A-E/HM

 

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