ASUNCIÓN – Hacían 33 grados centígrados cuando en una jornada de pruebas de las categorías inferiores del club Cerro Porteño de Paraguay un adolescente de 16 años se desplomó en la mañana del 21 de noviembre de 2025. Era uno de los cientos que había llegado con el sueño de jugar con los colores de una de las instituciones deportivas más populares del país. Había tenido un paro cardíaco. Fue salvado por el personal médico del club.
El fútbol no solo es el deporte más extendido en el mundo, sino también “la música del cuerpo y el festival de los ojos”, según escribió el escritor uruguayo Eduardo Galeano en su libro Fútbol a sol y sombra.
Allí, Galeano también cuenta cómo Diego Armando Maradona, la legendaria estrella del fútbol argentino, “denunció la omnipotente dictadura de la televisión, que estaba obligando a los jugadores a deslomarse al mediodía, achicharrándose al sol” en las Copas del Mundo de 1986 y 1994, celebradas respectivamente en México y Estados Unidos.
El fútbol es un pasatiempo amado por cientos de miles de niños y adolescentes en todo el mundo, pero ahora el calor extremo está poniendo en riesgo su salud. Los desafíos y posibles soluciones son múltiples, señalan investigadores, entrenadores y estudios científicos, desde alertas tempranas hasta la prohibición de los campos de juego sintéticos que retienen el calor.
Alertas en el país campeón del mundo
El fútbol profesional también está luchando contra el calor. Las altas temperaturas registradas en Estados Unidos durante la Copa América 2024 obligaron a la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) a revisar su protocolo médico.
Un informe publicado el año pasado por Football for Future advertía que 14 de los 16 estadios donde se jugarán partidos de la Copa Mundial masculina de este año en México, Canadá y Estados Unidos superan los “umbrales de seguridad” para la práctica deportiva debido a los riesgos climáticos, incluido el calor extremo.
Los niños son más vulnerables al calor que los adultos. En 2023, las altas temperaturas obligaron al Estado paraguayo a suspender todos los encuentros deportivos de inferiores entre las diez de la mañana y las cinco de la tarde. No fue el único lugar. En Argentina, varias ligas locales debieron tomar la misma decisión ese mismo año y aplazar partidos.
Las suspensiones en estos dos países se produjeron durante una ola de calor 60 veces más probable debido al cambio climático. Uno de los lugares afectados fue la ciudad de Rosario, en Argentina, donde se ubica el club en el que jugaron dos campeones mundiales, Maradona y Lionel Messi: Newell’s Old Boys.
El coordinador de las divisiones inferiores de Newell’s, Gustavo Tognarelli, considera que el impacto del calor “es un tema que todavía no está presente en las instituciones”. Tognarelli tiene a cargo a más de 400 niños, niñas y adolescentes en las distintas categorías del club, y admite que en Argentina “es difícil el calor en los dos primeros meses del año”.
De acuerdo con el último informe Lancet Countdown, toda la región experimentó un aumento en cientos de horas al año donde caminar y correr es un riesgo para la salud, en comparación con el periodo 1991-2000.
Para Tognarelli “se nota el impacto en los entrenamientos. No es lo mismo un chico que practica a las ocho de la mañana que otro que practica a las diez”.
Para mayor complejidad, el director de divisiones inferiores de Newell’s nota que en los últimos años ha habido una tendencia a adoptar campos de juego con pasto sintético, “que son buenos para practicar técnica o ante días de lluvia, pero levantan mucho más calor en el terreno de juego”.
Iván Vázquez, director de las divisiones juveniles del Club Olimpia de Paraguay, es aún más enfático: “Los campos de césped sintético deberían prohibirse aquí. Las temperaturas pueden dañar los pies de los niños, causándoles quemaduras cuando se caen”.
Además de los entrenamientos, en las divisiones inferiores es un desafío constante el hecho de que todas suelen jugar el mismo día en un mismo terreno de juego debido a desafíos de infraestructura y movilidad, lo que “vuelve a veces difícil que una categoría no juegue en horario con mucho sol”. Esto complica cumplir con las recomendaciones tanto de oficiales de salud como de las federaciones de fútbol sobre la exposición.
Ariel Ramírez, coordinador de medios de comunicación de la Conmebol, que rige todo el fútbol profesional en Sudamérica, afirma que la institución “controla las altas temperaturas en sus torneos mediante protocolos médicos estrictos que incluyen el monitoreo de humedad y temperatura ambiental con equipos especializados”.
Las pausas para beber son obligatorias por encima de ciertas temperaturas, junto con exámenes médicos previos al partido, aclimatación y educación sobre los golpes de calor. Este protocolo también se aplica a los torneos juveniles.
Estaba en vigor cuando el joven de 16 años se desplomó en Paraguay el pasado mes de noviembre. Pero su aplicación puede ser irregular. Un estudio de 2018 advertía que en las ligas locales de Paraguay era constante la ausencia de ambulancias durante entrenamientos y partidos de juveniles.
Niños y jóvenes en riesgo
La Conmebol desarrolló originalmente su protocolo para la Copa América 2016 en Estados Unidos.
Los sucesivos torneos de fútbol celebrados en América han sido objeto de críticas por su enfoque ante el calor extremo. La organización tuvo que actualizar y ampliar su protocolo para la Copa América 2024, también en Estados Unidos, en respuesta a las crecientes pruebas sobre el impacto de jugar en durante el verano.
A pesar del nuevo protocolo, un árbitro se desmayó en ese torneo durante uno de los nueve partidos disputados en condiciones de riesgo grave de calor.
El profesor Gregory Wellenius, investigador sobre cambio climático y salud ambiental de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston, señala que en las divisiones inferiores el desafío va más allá de tener protocolos, controlar horarios y los tipos de campo de juego.
Wellenius señala que aunque ciudades como Boston —que será sede de la próxima Copa del Mundo— cuentan con protocolos y alertas ante situaciones de calor extremo, “en general estos están pensados en base a la población en general, no en atletas y mucho menos en niños y jóvenes futbolistas”.
Además hay riesgos particulares en niños, niñas y adolescentes. “Los niños no son pequeños adultos, son termodinámicamente diferentes. Sudan diferente, y sudar es el mecanismo que tenemos los humanos para enfriar el cuerpo”, agrega el docente.
Lugares que históricamente no tenían altas temperaturas se enfrentan a problemas mayores para adaptar su infraestructura, dice Wellenius. “Lo que puede ser común en Houston o Centroamérica no lo es en ciudades como Boston, que antes eran más frías y ahora tienen olas de calor”.
Además de lo fisiológico y la infraestructura, para Wellenius es esencial considerar que “en general, niños y niñas tienen menos capacidad de identificar síntomas, lo que los hace menos propensos a saber cuando parar” cuando tienen demasiado calor en entornos competitivos.
Aún se desconoce el impacto total del calor en los niños y adolescentes. “Realmente no sabemos el impacto a largo plazo de la exposición al calor extremo en niños”, afirma el investigador. “¿Qué pasa en sus cuerpos si se encuentran constantemente presionados por las temperaturas?”.
Adaptarse y educar en las casas y en las gradas
“Nuestro análisis muestra que de aquí al 2050 el calor extremo en los estadios se convertirá en la nueva normalidad, con casi el 90% de ellos con necesidades de adaptación para lidiar con estas condiciones”, indica Philip Jenkins, uno de los autores del informe Football for Future sobre los peligros de la próxima Copa del Mundo.
El informe se centró en los estadios de este Mundial y los dos siguientes, así como en los estadios vinculados a leyendas de la Copa del Mundo, como aquellos en los que Lionel Messi y Pelé comenzaron sus carreras. En algunos de estos estadios, los partidos de fútbol y los entrenamientos se verán gravemente afectados por las temperaturas extremas en 2050, durante hasta dos meses al año, según el reporte.
Ante esta “nueva normalidad”, los entrenadores e investigadores afirman que no existe una solución milagrosa.
Las pausas para refrescarse y dejar atrás los campos de césped sintético en favor del césped natural podrían ayudar. Pero, en términos más generales, “la región necesita desarrollar sistemas de alerta temprana para el calor extremo”, afirma Francisco Chesini, investigador de salud pública de la Universidad de Buenos Aires y miembro de la Red Mundial de Información sobre el Calor y sus Riesgos para la Salud.
Estos sistemas ya se han implementado en países como España, donde las previsiones a nivel local y los umbrales de temperatura activan una respuesta integral por parte de las autoridades y los funcionarios de salud. Naciones Unidas lanzó en 2022 una iniciativa para la adopción mundial de sistemas de alerta temprana antes de finales de 2027. Paraguay ya se ha propuesto desarrollar uno como parte de su política climática, a la espera de obtener financiación.
“Queda todavía camino para concientizar más sobre la necesidad de invertir en infraestructura”, dice Tognarelli. “Porque es inversión, no gasto. Nuestro papel debe ser la protección y formación integral de estos chicos”.
Para Wellenius existe una oportunidad, todavía desaprovechada, en el potencial de las comunidades organizadas alrededor del fútbol para no solo proteger a la niñez y la adolescencia en el deporte, sino también avanzar en el entendimiento y la necesidad de políticas públicas sobre el calor.
“La gente sabe que el calor es un problema, pero no piensa que sea su problema”, dice. “No basta con emitir alertas generales en medios o redes sociales ante temperaturas extremas, sino hacer llegar esa información de manera estratégica a quienes ostentan la confianza de otras personas en esas comunidades, como las madres y entrenadores”, concluye.
Además de la música del cuerpo y el festival de los ojos, el fútbol también puede cambiar la mentalidad sobre los riesgos climáticos y qué hacer al respecto.
Este artículo se publicó originalmente en Dialogue Earth.
RV: EG




