LA HABANA – Las calles de Cuba muestran ya las evidentes secuelas del bloqueo impuesto por Estados Unidos a la importación de petróleo a esta nación caribeña: hay menos vehículos y más peatones, en la mayor constatación por ahora de la emergencia en el transporte.
Si hace días frecuentaban las filas extensas de automóviles en las estaciones de servicio de la capital, en busca de acaparar la mayor cantidad de combustible posible cuando su escasez empezaba a vislumbrarse, ahora el panorama cambió por completo.
Las filas se encuentran mayormente en Ticket, una plataforma cubana de reservas en línea, creada por la estatal empresa desarrolladora de software, Xetid, que sirve tanto para comprar una entrada a una obra de teatro, como reservar un turno en una lista de espera de ventas de combustible.
El sábado 7, la estatal corporación Cimex informó que se suspenden las ventas de combustible en moneda nacional y que se dejará de comercializar diésel en las estaciones de servicios que operan en dólares, como parte del plan de contingencia anunciado el día anterior por el gobierno cubano, para paliar la crisis energética que empeoraría aún más por las nuevas medidas de máxima presión de Estados Unidos.
“Es injusto lo que está sucediendo en el país a nivel nacional. Me levanto temprano para prender carbón para poder hacer café, para poder venderlo en la cafetería. Mientras, el dólar sigue subiendo y el precio del transporte, también”: Leidy González.
Ahora los cubanos solo pueden comprar gasolina en dólares, con una reserva previa a través de Ticket y un límite de 20 litros por vehículo.
“No hay gasolina en ninguna parte, ni por la izquierda (mercado negro). Tengo el carro parado y no sé por qué no puedo entrar (acceder) al Ticket ese”, dijo a IPS Humberto García, un taxista privado residente en La Habana.
Desde las primeras horas de funcionamiento del nuevo sistema, comenzaron a multiplicarse las inquietudes de los usuarios asociadas a fallas técnicas, lentitud en el acceso y dificultades para obtener turnos.
Miles de personas intentaron ingresar de manera simultánea desde todo el país para obtener turnos, consultar salas de espera o verificar la disponibilidad del combustible.
Ello sometió a Ticket a una presión inédita, con unas 15 000 peticiones por minuto, que crecieron hasta generar, con el empleo de accesos automatizados por bots (robots), entre 10 000 y 20 000 solicitudes por segundo.
Los centros de datos, simplemente, se saturaron.
Cuba había dependido durante mucho tiempo de Venezuela para la mayoría de sus necesidades de combustible. Pero tras el ataque estadounidense del 3 de enero que secuestró al presidente venezolano, Nicolás Maduro, Washington tomó el control de la industria petrolera venezolana y detuvo los envíos a este país insular de 9,7 millones de habitantes.
A partir de esa fecha, las filas en las estaciones de servicio aumentaron mientras el precio de la gasolina en el mercado negro se duplicó, para luego cuadruplicarse tras la orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense Donald Trump, el 29 de enero, en la que amenaza con aranceles a cualquier país que suministrara petróleo a Cuba.
Actualmente, la gasolina puede costar en el mercado informal el equivalente en pesos de entre cuatro y seis dólares, según la tasa informal, en un país donde el salario mínimo apenas supera los 15 dólares, de acuerdo a la tasa oficial.

Dos mercados de combustible
Antes de la adopción de este esquema de venta en dólares mediante Ticket, ya existía el mismo sistema, pero en pesos cubanos, con miles de personas registradas, que esperaban su turno para comprar combustible.
A partir de abril de 2023, cuando la escasez de los carburantes empezaba a afectar el transporte, el gobierno de La Habana trazó el límite de compra de hasta 100 litros de diésel o 40 litros de gasolina por vehículo. En el resto del país, el suministro en pesos era más controlado y reducido.
Paralelamente, a tono con la política de dolarización de la economía cubana, se establecieron estaciones de servicios que funcionaban exclusivamente en dólares, y sin topes en la cantidad que podía comprarse.
El precio de las distintos combustibles en dólares era más caro que en las cadenas en pesos cubanos, si se tenía en cuenta el cambio del mercado informal.
Por ejemplo, la conocida en Cuba como “gasolina especial B-94”, de alto octanaje, en marzo de 2024 costaba 1,30 dólares el litro en las cadenas en divisas, y 156 pesos, en las de pesos cubanos (unos 0,5 dólares según la tasa de entonces del mercado informal, el más usado por la población).
Luego el peso se fue depreciando más y más, mientras se iba volviendo más atractivo reservar un turno para comprar combustible en Ticket, aunque las listas de espera eran cada vez más extensas, porque principalmente se abastecían las gasolineras en dólares.

Medidas de resistencia
El llamado plan de contingencia aprobado por el Consejo de Ministros –y anunciado el viernes 6 en la estatal televisión nacional, por los ministros de Trabajo, Transporte, Educación Superior, Educación y el viceprimer ministro, Oscar Pérez-Oliva–, incluyó, aparte del racionamiento en la venta de combustible, otras medidas impactantes.
Los trenes interprovinciales tendrán una frecuencia de salida de una vez cada ocho días –antes era cada cuatro–, mientras se reduce el servicio de ómnibus, así como otras recortes al transporte público.
“Es injusto lo que está sucediendo en el país a nivel nacional. Me levanto temprano para prender carbón para poder hacer café, para poder vender en la cafetería. Mientras, el dólar sigue subiendo y el precio del transporte, también”, dijo a IPS Leidy González, encargada de una cafetería en la provincia de Artemisa, al oeste de La Habana.
Pérez-Oliva afirmó que se priorizará el poco combustible disponible “para garantizar” la «vitalidad de los servicios fundamentales” como el funcionamiento de hospitales y “las actividades económicas fundamentales” que recauden divisas, como el turismo.
Mientras tanto, se descentralizará la importación de combustible y se autorizará a cualquier empresa –también las privadas– a comprarlo en el exterior. Antes solo se importaba desde la administración central del Estado.
Para reducir el consumo eléctrico, en el sector estatal el gobierno promoverá masivamente el teletrabajo, reubicará a trabajadores, reducirá la semana laboral a cuatro días, de lunes a jueves, mientras implementa clases semipresenciales para los centros universitarios.
“Vamos a vivir tiempos difíciles”, advirtió el presidente cubano Miguel Díaz-Canel durante una intervención televisada el jueves 5, anticipando las medidas que ocurrirían en los próximos días.
En ella, el mandatario aseguró que el paquete de emergencia tomará como referencia las “indicaciones” del expresidente Fidel Castro (1959-2008) durante el llamado Periodo Especial, en la década de 1990, por la honda crisis que supuso la caída del bloque soviético, y de la que el país solo se repuso parcialmente.
Díaz-Canel barajó la posibilidad de la “opción cero”, un plan de supervivencia creado en esa época, para un escenario de “cero petróleo», que implicaba un racionamiento extremo, el uso de tracción animal, transporte no motorizado, la autosuficiencia alimentaria y carbón vegetal para cocinar.
Al menos este método de resiliencia ya abunda no solo en los campos de Cuba, sino en muchas comunidades capitalinas.

Cocina de resiliencia
La localidad de El Tejar, con más de 500 familias, crece en el corazón de la capital de Cuba, pero alejada por más de dos kilómetros de cualquier avenida. La mayoría de sus habitantes llegó de zonas rurales a partir de 2014.
Como en otras comunidades, estos pobladores también sufren de cortes eléctricos recurrentes y cada vez más extensos e imprevisibles, por lo que sus cocinas de inducción quedan inutilizables durante largos periodos.
Al no tener acceso a un servicio de gas manufacturado, dependen del gas licuado que se distribuye por el Estado de manera subsidiada, pero que suele escasear y, desde hace un año, su disponibilidad ha empeorado. Apenas el miércoles 11 el gobierno anunció su distribución en La Habana y las provincias colindantes de Artemisa y Mayabeque.
El Tejar no tiene más remedio, entonces, que volver al carbón y la leña para cocinar.
“Siempre cuando se llevan el fluido eléctrico yo siempre acudo rápido a encender mi carbón. Hay otras personas que no le gusta cocinar ni con leña ni con carbón. Pero si no cocinamos, ¿qué vamos a hacer? No nos podemos sentar a esperar que venga el fluido eléctrico porque sabemos la situación cómo está”, dijo a IPS Moraima Mustelier, residente de la comunidad.
Cuba sufre una cada vez más grave crisis eléctrica desde mediados de 2024 por las frecuentes averías de sus obsoletas centrales termoeléctricas y la falta de divisas para importar los combustibles necesarios para nutrir la generación distribuida.
Desde hace meses, la isla no llega a cubrir la mitad la electricidad que necesita consumir, lo que deriva en recurrentes cortes eléctricos, que funcionan bajo una programación semanal, o, como sucede muchas veces, por déficits o fallos repentinos, y pueden llegar a ocupar hasta 20 horas diarias, sobre todo fuera de la capital.
Más allá de la poca generación de electricidad o el racionamiento de combustible, otra repercusión a la presión de Trump llega por los cielos, cuando varias fuentes, como estadounidense Administración Federal de la Aviación, divulgaron un anuncio de las autoridades cubanas a pilotos y controladores aéreos: no hay combustible para aviones en los aeropuertos de la isla.
Aerolíneas canadienses como Air Canada, Air Transat y WestJet, o las rusas Rossiya Airlines y Nordwind Airlines suspendieron sus rutas a la isla, y diseñaron estrategias para repatriar a ciudadanos que habían llegado al país como turistas.
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Otras compañías aéreas anunciaron cambios en sus políticas de cancelación para permitir a los pasajeros más flexibilidad para salir de Cuba, o agregaron escalas para repostar.
Rutas cortas, como las que van a La Habana desde Cancún, en México, o desde Florida, en Estados Unidos, no sufrieron graves afectaciones en sus cronogramas.
“No hemos tenido ningún problema con el horario del vuelo. Solo se retrasó media hora, algo normal. Sí, he escuchado rumores de vuelos cancelados o reajustados por la falta de combustible, pero si te soy sincera, nunca me preocuparon”, dijo a IPS la cubana Noelvis Morera, antes de entrar al aeropuerto internacional de La Habana.
Pero aún está por ver que más agobios sucederán en materia energética cuando el tiempo pase, y como afectarán específicamente al transporte y a otros combustibles indispensables en la ya agobiada vida cotidiana de los cubanos.
ED: EG


