Türk condena deshumanización de la política migratoria de EEUU

El pequeño Liam Conejo Ramos, de cinco años, fue detenido junto con su padre por el Servicio de Inmigración de Estados Unidos en la norteña ciudad de Minneapolis, ya conmovida por la reciente muerte de una manifestante por disparos de un agente del mismo ente gubernamental. El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha criticado esas prácticas y el conjunto de la política migratoria del gobierno del presidente Donald Trump, y demanda rectificaciones. Imagen: Columbia Heights Public School

GINEBRA – El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, condenó la deshumanización y el trato dañino hacia los migrantes y refugiados en Estados Unidos, e instó a ese país a respetar la dignidad humana en sus prácticas de control y política migratoria.

“Estoy estupefacto por el ahora habitual abuso y denigración de los migrantes y refugiados: ¿dónde está la preocupación por su dignidad, y nuestra humanidad?”, señaló Türk en una declaración divulgada este viernes 23 por su oficina en esta ciudad suiza.

Expuso que “las personas están siendo vigiladas y detenidas, en ocasiones de forma violenta, incluso en hospitales, iglesias, mezquitas, tribunales, mercados y escuelas -e incluso dentro de sus propios hogares-, a menudo únicamente sobre la base de la mera sospecha de encontrarse en situación migratoria irregular”.

“Niños están dejando de asistir a la escuela y a citas pediátricas por temor a no volver a ver a sus padres”, agregó.

Además, “quienes se atreven a pronunciarse o a protestar pacíficamente contra redadas migratorias abusivas son estigmatizados y amenazados por funcionarios y, en ocasiones, también sometidos a violencia arbitraria”, dijo Türk.

Estados Unidos lanzó una gran campaña antinmigración apenas el republicano Donald Trump asumió su segunda presidencia el 20 de enero de 2025, con una batería de decretos y recursos legales, judiciales, administrativos, policiales y militares, de vigilancia, contención, represión, y deportaciones.

Según el diario The New York Times, a lo largo de 2025 la Administración Trump deportó a medio millón de personas -miles de ellas detenidas en redadas por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE)-, de las cuales unas 270 000 en la frontera sur y otras 230 000 en el interior de Estados Unidos.

El foco político y mediático de esas prácticas se desplazó de las áreas de frontera a las grandes ciudades, en particular las dirigidas por el opositor Partido Demócrata. En muchas de ellas hubo masivas protestas contra el ICE y las deportaciones.

Este enero, la opinión fue impactada por hechos como la muerte de una manifestante, Renée Nicole Good, de 37, años, madre de un niño pequeño, por disparos de un agente del ICE en Minneapolis, en el norteño estado de Minnesota, y la detención de un niño de cinco años, Liam Ramos, junto con su padre, en esa misma ciudad.

Türk deploró que agentes migratorios estadounidenses hayan utilizado recurrentemente la fuerza, aparentemente de forma innecesaria o desproporcionada , en operaciones a gran escala.

“Conforme al derecho internacional, el uso intencional de la fuerza letal solo es admisible como medida de último recurso frente a una persona que represente una amenaza inminente para la vida”, recordó.

Dijo que las personas arrestadas y detenidas a menudo carecen de pronto acceso a asistencia jurídica y de recursos efectivos para impugnar su detención, así como las decisiones de deportación.

Además, subrayó que muchos arrestos, detenciones y expulsiones se producen sin esfuerzo por evaluar y preservar la unidad familiar, lo que expone en particular a los niños a daños graves y duraderos.

“Insto al gobierno a poner fin a las prácticas que están desgarrando a las familias”, dijo el responsable de la ONU para los derechos humanos.

Asimismo, pidió una investigación independiente y transparente sobre el preocupante aumento del número de muertes bajo custodia del ICE. El año pasado se tuvo conocimiento de al menos 30 muertes, y en lo que va del presente año se han notificado otras seis, según datos de su oficina.

Türk dijo que deportaciones de algunas personas, incluso a países distintos de su país de origen o con los que no mantienen ningún vínculo, se han llevado a cabo de forma apresurada, sin considerar debidamente los riesgos de tortura o daño irreparable.

Un caso emblemático fue la deportación de 252 migrantes ilegales venezolanos a una cárcel de máxima seguridad en El Salvador, el Centro de Confinamiento del Terrorismo en el país centroamericano.

El alto comisionado reconoció a la multitud de funcionarios públicos, grupos comunitarios y representantes de la sociedad civil en todo Estados Unidos “que están defendiendo la dignidad, la equidad y la rendición de cuentas en el trato hacia los migrantes y sus comunidades”.

En ese grupo su declaración mencionó a miembros del Congreso, jueces, autoridades estatales y locales, así como abogados, líderes religiosos, proveedores de servicios, personas defensoras y ciudadanos.

Türk insistió en que “Estados Unidos tiene la obligación de cumplir con el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional de los refugiados”.

“La implementación del control migratorio debe respetar en todo momento el debido proceso, la protección frente a la detención arbitraria, el principio de no devolución, la igualdad y la no discriminación, así como la protección de la familia”, concluyó.

A-E/HM

 

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