GINEBRA – Con la separación, segregación y subordinación de la población palestina en Cisjordania Israel busca mantener de manera permanente su opresión y dominación, advirtió este miércoles 7 un informe de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh).
El alto comisionado, Volker Türk, dijo que “hay una asfixia sistemática de los derechos de los palestinos en Cisjordania. Es una forma particularmente severa de discriminación racial y segregación, que se asemeja al tipo de sistema de apartheid que hemos visto antes”.
Aludió así al sistema de segregación racial que imperó en Sudáfrica durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo XX, legalizado por el gobierno de minoría blanca en detrimento de la mayoría negra de la población.
Documenta el drástico deterioro de la situación desde al menos diciembre de 2022, agravada tras el 7 de octubre de 2023 -cuando la milicia islamista Hamas atacó el sur israelí-, con la expansión del uso de fuerza ilegal, detenciones arbitrarias, tortura, restricciones de movimiento severas y una expansión de los asentamientos.
La violencia de los colonos, en muchos casos con la aquiescencia o participación del Ejército israelí, se ha intensificado en ese territorio, de 5860 kilómetros cuadrados, entre Israel y Jordania, y que cuenta con tres millones de habitantes.
En el documento se detallan ejemplos del uso letal y discriminatorio de la fuerza. Por ejemplo, el 28 de enero de 2025 las fuerzas israelíes dispararon en el abdomen a un niño de 10 años, Saddam Hussein Rajab, quien murió días después. Un video muestra que estaba desarmado en el umbral de un edificio.
El 9 de febrero de 2025, esas mismas fuerzas mataron a una mujer embarazada de ocho meses, Sondos Shalabi, de 23 años, tras considerarla “sospechosa” por “mirar al suelo”. Las autoridades reconocieron que no estaba armada.
La impunidad es la norma: de más de 1500 palestinos asesinados entre enero de 2017 y septiembre de 2025, las autoridades israelíes abrieron solo 112 investigaciones, con una sola condena. Miles de palestinos permanecen detenidos arbitrariamente, la mayoría bajo “detención administrativa”, sin cargos ni juicio.
Las restricciones discriminatorias de movimiento infringen el derecho al trabajo y privan a los palestinos del acceso a sus tierras, causando graves dificultades económicas.
La construcción de nuevas carreteras, accesibles solo para colonos israelíes, aísla a las comunidades palestinas. Miles han sido desalojados de sus hogares, lo que puede constituir una transferencia ilegal, un crimen de guerra.
El informe también describe cómo Israel confisca y demuele ilegalmente infraestructura hídrica palestina y desvía agua a sus asentamientos, obligando a la Autoridad Palestina a comprar grandes cantidades de agua a una empresa israelí que la extrae de Cisjordania ocupada.
La expansión de asentamientos ilegales continúa sin cesar, apropiándose de decenas de miles de hectáreas de tierra palestina.
Un ejemplo reciente es la aprobación por parte del gabinete de seguridad israelí de la construcción de 19 nuevos asentamientos, que, según funcionarios israelíes, buscan bloquear el establecimiento de un Estado palestino.
“Las autoridades israelíes deben derogar todas las leyes, políticas y prácticas que perpetúan la discriminación sistémica contra los palestinos por motivos de raza, religión u origen étnico», exigió Türk.
Hizo un llamado para que Israel ponga fin a su presencia ilegal en el Territorio Palestino Ocupado, desmantelando todos los asentamientos y evacuando a los colonos, y para que respete el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino.
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