Las muertes maternas se disparan en Ucrania, devastada por la guerra

La sala de maternidad del Hospital Multifuncional 25 de la ciudad de Járkov. Imagen: UNFPA Ucrania

BRATISLAVA – “Fue una cesárea de emergencia cuando la vida de la embarazada corría peligro. Realizamos la operación solo con linternas y sin agua, en un contexto de constantes explosiones”, recuerda el doctor Oleksandr Zhelezniakov, director del Departamento de Obstetricia del Hospital Clínico Regional de Járkov, en el este de Ucrania.

Recuerda lo que, según él, fue uno de los procedimientos médicos “más difíciles” en los que ha participado desde el inicio de la invasión rusa a gran escala de su país.

Pero no fue la única vez que tuvo que trabajar en condiciones extremas mientras su ciudad era bombardeada por los rusos. De hecho, afirma, se ha convertido en algo habitual para él y sus colegas.

“La realidad actual es que, dado que estamos en una ciudad en primera línea, trabajamos así casi a diario, porque las alarmas nunca cesan y escuchamos explosiones casi a diario”, explica a IPS.

“Simplemente hacemos lo que tenemos que hacer para salvar una vida, para salvar el futuro. En momentos como estos, solo pensamos en salvar una vida. Trabajamos [en estas condiciones] porque la vida siempre debe prevalecer”, afirma.

El hospital de Zhelezniakov, al igual que muchos otros centros médicos en Ucrania, ha sufrido repetidos ataques y daños desde el inicio de la guerra. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha documentado más de 2700 ataques contra centros de salud ucranianos desde el 24 de febrero de 2024.

Estos ataques incluyen más de 80 centros de atención materna, con consecuencias devastadoras para la salud materna, como demuestran datos publicados recientemente.

Según un análisis del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), publicado en diciembre, se ha producido un marcado aumento del riesgo de muerte durante el embarazo o el parto en Ucrania a medida que el conflicto se prolonga.

La agencia afirma que los repetidos ataques a hospitales y el colapso de los servicios esenciales están obligando a las mujeres a dar a luz en condiciones cada vez más peligrosas.

El personal sanitario ha advertido que una combinación de violencia, estrés crónico, desplazamiento e interrupción generalizada de la atención materna está provocando un aumento repentino de las complicaciones del embarazo y muertes evitables.

Su análisis de datos nacionales muestra un aumento de 37 % en la tasa de mortalidad materna entre 2023 y 2024, el año completo más reciente con datos nacionales disponibles.

Personal observa el inicio de la construcción de una instalación con búnker en el Hospital Multifuncional 25 de la ciudad de Járkov. Imagen: UNFPA Ucrania

En 2023, Ucrania registró 18,9 muertes maternas por cada 100 000 nacidos vivos. En 2024, esa cifra ascendió a 25,9. La organización afirma que la mayoría de estas muertes son evitables, lo que refleja un sistema sanitario que opera bajo una presión extrema.

También indicó que se han observado fuertes aumentos en las complicaciones graves del embarazo y el parto. Las rupturas uterinas, una de las emergencias obstétricas más peligrosas, han aumentado 44 %. Los trastornos hipertensivos del embarazo han aumentado más de un 12 %, mientras que la hemorragia posparto grave ha aumentado casi 9 %, entre 2023 y 2024.

Los retrasos en el acceso a la atención, el estrés, el desplazamiento y la interrupción de las vías de derivación son factores contribuyentes clave.

Mientras tanto, la situación en las regiones de primera línea es particularmente grave. En Jersón, los nacimientos prematuros casi duplican la media nacional, y la región registra la tasa más alta de mortalidad fetal del país, según el UNFPA.

Entre los factores que contribuyen a esta situación se incluyen el estrés, la inseguridad y las dificultades para acceder a la atención médica, que pueden provocar partos prematuros y rotura prematura de membranas.

Otro indicador de la sobrecarga del sistema es la tasa de cesáreas. A nivel nacional, esta tasa excede ya 28%, superando ya los niveles recomendados. En las regiones de primera línea, las cifras se encuentran entre las más altas de Europa: 46 % en Jersón y aproximadamente 32 % en Odesa, Zaporiyia y Járkov.

Estas altas tasas suelen reflejar la necesidad de que los médicos y las mujeres programen los partos en periodos cortos de relativa seguridad y, además, pueden indicar una mayor tasa de complicaciones del embarazo que requieren intervención quirúrgica, según funcionarios del UNFPA.

“Los ataques [a centros de salud, incluyendo maternidades y neonatología] han tenido consecuencias graves y mensurables para la salud materna. Ucrania entra en otro invierno en condiciones que aumentan drásticamente los riesgos para las mujeres embarazadas, los recién nacidos y el personal sanitario que los atiende”, declaró a IPS Isaac Hurskin, jefe de Comunicaciones del UNFPA en Ucrania.

A principios de diciembre, un hospital de maternidad en Jersón, un centro apoyado por el UNFPA, fue alcanzado por fuego de artillería.

Durante el ataque, el personal del hospital trasladó a las parturientas y a los recién nacidos a una sala de maternidad blindada, una de las muchas instalaciones de este tipo construidas por el gobierno con la ayuda de organizaciones como el UNFPA para proteger a las madres y a sus bebés durante las hostilidades activas.

Si bien todas sobrevivieron al ataque y una niña nació en el búnker durante el bombardeo, Hurskin afirmó que era «un claro ejemplo de las condiciones en las que se producen actualmente el embarazo y el parto, condiciones que ninguna mujer ni profesional de la salud debería tener que afrontar jamás».

Sin embargo, la devastación causada por la guerra en Ucrania también está afectando la salud reproductiva en general.

IPS ha hablado con mujeres en Ucrania que han admitido que evitan embarazarse debido a la preocupación por su capacidad para acceder a la atención médica materna de forma segura, pero también por las condiciones en las que podrían tener que criar a un bebé.

Las mujeres en zonas afectadas por conflictos tienen necesidades reproductivas específicas. Es muy difícil satisfacerlas cuando un hospital de maternidad es bombardeado con regularidad o cuando la infraestructura energética es atacada, lo que limita la funcionalidad de los hospitales y obliga a las embarazadas a alojarse en albergues sin equipamiento.

«Una mujer que esté considerando quedarse embarazada debe tomar una decisión basándose en estos factores: si el hospital es seguro, si puede acceder a los servicios y si puede cuidar a su hijo después, sin electricidad, calefacción ni agua en casa”, dijo a IPS Uliana Poltavets, coordinadora del Programa de Defensa Internacional y Ucrania de Médicos por los Derechos Humanos (PHR).

Zhelezniakov acotó que “esta es una tendencia que se observa”.

“Las mujeres temen no solo por su vida y la de sus hijos no nacidos durante el parto bajo los bombardeos, sino también por un futuro incierto: la falta de vivienda segura, trabajo y condiciones normales para criar a un hijo. Este es un temor racional en las condiciones irracionales de la guerra. Es una de las razones del marcado descenso de la tasa de natalidad”, dijo.

Pero añadió que, por el contrario, los efectos de la guerra estaban afectando la capacidad de las mujeres para concebir.

“El estrés crónico, los altos niveles de cortisol, la ansiedad y los trastornos del sueño afectan directamente el equilibrio hormonal y la función reproductiva. El estrés constante también provoca desequilibrios hormonales (disfunción del eje hipotálamo-hipofisario-ovárico)», afirmó.

Añadió que «esto genera un aumento de los casos de infertilidad secundaria, insuficiencia ovárica prematura y endometriosis. Ya estamos observando un aumento en el número de menopausias patológicas en mujeres jóvenes”.

Estas amenazas a la fertilidad y la salud materna se producen en un momento en que Ucrania se enfrenta a una crisis demográfica.

Según el UNFPA, desde 2014, cuando Rusia se anexionó ilegalmente Crimea y apoyó a movimientos paramilitares separatistas en el este de Ucrania, el país ha perdido aproximadamente 10 millones de personas debido al desplazamiento, la mortalidad y la migración. La fecundidad ha caído por debajo de un hijo por mujer, una de las tasas más bajas del mundo.

El UNFPA señala que el aumento de las muertes maternas, el incremento de las complicaciones y la incertidumbre generalizada sobre la seguridad del parto se refuerzan mutuamente, con consecuencias a largo plazo para las familias, las comunidades y la recuperación nacional.

«Esto no es solo una emergencia humanitaria. Es una crisis demográfica con implicaciones que se extenderán mucho más allá del fin de las hostilidades. Proteger la salud materna es fundamental para la recuperación a largo plazo de Ucrania y su estabilidad futura», afirmó Hurskin.

De hecho, ejemplos de otros conflictos recientes donde se ha producido una destrucción generalizada de la atención médica han demostrado los efectos a largo plazo de la guerra en la salud materna y reproductiva mucho después de su finalización.

Desde problemas para reconstruir las instalaciones dañadas y destruidas, el desplazamiento continuo y la continua escasez de personal médico, son solo algunas de las barreras que impiden a las mujeres acceder a los servicios.

“Miren a Siria, por ejemplo. El sistema de salud se está reconstruyendo, al igual que las instalaciones, las cosas están mejorando, pero tomará décadas volver a donde estaba antes», dijo a IPS un experto en atención médica en zonas de guerra que trabaja para una organización internacional de derechos humanos.

Hablando bajo condición de anonimato por razones de seguridad, agregó: «Y la atención materna tiende a ser relegada a un segundo plano tanto durante como después de un conflicto; los recursos tienden a destinarse a otras áreas, como la atención de emergencias y traumatología. Las mujeres en Siria tendrán problemas para acceder a la atención materna durante años”.

Zhelezniakov admite que el agravamiento de la crisis demográfica en Ucrania es inevitable.

“Se prevé que la situación empeore. La destrucción del sistema de salud materna solo agrava los problemas existentes causados ​​por la guerra: la migración de mujeres y niños al extranjero, la pérdida de vidas, la inestabilidad económica y la presión psicológica”, afirmó.

Pero añade que incluso ahora se pueden tomar medidas para mejorar la atención médica materna, incluyendo el fortalecimiento de la atención primaria y la mejora de la digitalización (sistemas de salud electrónica).

También se pueden activar acciones en cuanto a la inversión en prevención, los programas de apoyo a la salud mental, la mejora del medio ambiente, la regulación legislativa y la sensibilización sobre la salud reproductiva para reducir la mortalidad y la discapacidad, entre otras.

También sería útil desarrollar la cooperación internacional mediante la creación de centros médicos en regiones relativamente seguras con el apoyo de socios internacionales, como el UNFPA y la OMS, para garantizar los servicios.

“Incluso durante las hostilidades activas, podemos y debemos trabajar para adaptar el sistema”, afirmó.

También promete que, pase lo que pase, él y el resto del personal médico no detendrán su trabajo, recordando la cesárea de emergencia realizada con linterna mientras los proyectiles caían sobre Járkov.

“El nacimiento de un niño en estas condiciones es siempre un milagro y un poderoso incentivo para seguir trabajando, a pesar de todo”, sentenció.

T: MLM / ED: EG

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]