La OMS propone más impuestos a las bebidas azucaradas y al alcohol

El impuesto sobre las bebidas espirituosas promedia 22,5 por ciento en el mundo y el de los refrescos azucarados apenas llega a dos por ciento. Aumentar esos tributos ayudaría a la salud, disminuyendo el consumo e incrementando los recursos con los cuales combatir enfermedades como la obesidad, la diabetes, varios tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares, según la Organización Mundial de la Salud. Imagen: Adam Wilson / Unsplash

GINEBRA – La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha planteado la necesidad de aumentar los impuestos a las bebidas azucaradas y alcohólicas en todo el mundo, para desestimular su consumo y encarar la creciente presión financiera a causa de las enfermedades no transmisibles y las lesiones.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, dijo que “los impuestos para la salud son uno de los instrumentos más potentes que tenemos a nuestra disposición para promover la salud y prevenir las enfermedades”, al presentar informes que consideran demasiado débil la presión tributaria en el sector.

“Mediante un aumento de los impuestos sobre productos como el tabaco, las bebidas azucaradas y el alcohol, los gobiernos pueden reducir el consumo nocivo y desbloquear fondos para financiar servicios de salud vitales”, afirmó Tedros.

La OMS expone que la reducción sostenida de los impuestos a las bebidas azucaradas y alcohólicas ha hecho que estos productos sean cada vez más baratos en la mayoría de los países, una tendencia que amenaza con agravar enfermedades.

Entre ellas, la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, distintos tipos de cáncer y las lesiones, especialmente entre niños y jóvenes.

En sus informes divulgados en esta ciudad suiza, la entidad sanitaria de las Naciones Unidas considera que los sistemas fiscales actuales son demasiado débiles para frenar el consumo de productos nocivos para la salud.

En paralelo, los sistemas sanitarios en muchas naciones enfrentan una presión financiera creciente a causa de las enfermedades no transmisibles y lesiones que podrían prevenirse en gran medida.

Por ello se insta a los gobiernos a gravar de forma significativa las bebidas azucaradas y al alcohol, como una medida urgente de salud pública y de recaudación.

El mercado global de bebidas azucaradas y alcohólicas genera miles de millones de dólares en beneficios y alimenta un consumo masivo a escala mundial.

Sin embargo, los gobiernos solo captan una pequeña parte de ese valor a través de impuestos con fines sanitarios, lo que deja a las sociedades con los costos sanitarios y económicos a largo plazo. El esquema favorece las ganancias corporativas mientras socializa los daños.

En el caso de las bebidas azucaradas, al menos 116 países aplican algún tipo de impuesto, principalmente a los refrescos. No obstante este gravamen, muchos productos con alto contenido de azúcar -como jugos 100 % de fruta, bebidas lácteas azucaradas y cafés o tés listos para beber-, quedan fuera de estos impuestos.

Además, aunque 97 % de los países grava las bebidas energéticas, esta proporción no ha variado desde el último informe de la OMS, correspondiente a 2023.

Respecto al alcohol, un informe separado señala que al menos 167 países aplican impuestos a estas bebidas, y 12 mantienen prohibiciones totales.

Aun así, el alcohol se ha vuelto más asequible o ha mantenido su precio en la mayoría de los países desde 2022, ya que los impuestos no se ajustan al ritmo de la inflación ni del crecimiento de los ingresos.

El vino, por ejemplo, sigue sin gravarse en al menos 25 países, en su mayoría europeos, pese a los riesgos comprobados para la salud.

“Un alcohol más asequible impulsa la violencia, las lesiones y las enfermedades”, dijo Etienne Krug, director del Departamento de Determinantes de la Salud, Promoción y Prevención de la OMS.

Krug explicó que mientras la industria obtiene beneficios, “el público suele cargar con las consecuencias sanitarias y la sociedad con los costos económicos”.

La OMS subrayó que, a nivel global, la proporción de impuestos especiales sobre el precio final sigue siendo baja: una media de 14 % para la cerveza y de 22,5 % para las bebidas espirituosas.

En el caso de las bebidas azucaradas, el impuesto representa apenas alrededor dos por ciento del precio de una gaseosa común y suele aplicarse solo a una parte del mercado.

Estas tendencias persisten pese a que una encuesta de la firma estadounidense Gallup realizada en 2022 mostró que la mayoría de las personas apoya aumentar los impuestos al alcohol y a las bebidas azucaradas.

Frente a este escenario, la OMS lanzó la iniciativa “3 para el 35”, que busca elevar los precios reales del tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas de aquí a 2035 con el fin de reducir su asequibilidad y proteger la salud pública.

A-E/HM

 

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