CHENNAI, India – Las advertencias tempranas llegaron a las comunidades antes de que los ciclones Ditwah y Senyar azotaran las regiones costeras de Sri Lanka y el sudeste asiático a fines de noviembre de 2025, pero pese a ello más de 1500 personas perdieron la vida y cientos continúan desaparecidas, mientras que millones se vieron afectadas por estos desastres, que provocaron una destrucción masiva.
Los científicos señalan que estos fenómenos reflejan un sistema climático en transformación, que vuelve a los ciclones más peligrosos de lo que se consideraba “típico” en el pasado.
Mientras tanto, las comunidades del Himalaya, ya amenazadas por inundaciones y fallas de laderas impulsadas por el clima, ahora también deberán enfrentar un importante riesgo sísmico, luego de que India actualizara recientemente de manera radical el mapa de zonificación sísmica, ubicando a todo el arco del Himalaya en la categoría de riesgo sísmico más alto (o Zona VI).
Los científicos afirman que esta actualización exige una reevaluación de la infraestructura en el Himalaya, donde la superposición del estrés climático y la nueva evaluación del peligro tectónico profundiza la vulnerabilidad de alrededor de 52 millones de personas.
“Una tendencia de tormentas cada vez más intensas”
Al destacar que los ciclones más recientes en el sur y sudeste asiático reflejan un sistema climático cambiante, el profesor Benjamin Horton, decano de la Escuela de Energía y Medio Ambiente (SEE) de la Universidad de Hong Kong, dijo a IPS: “Si bien Senyar y Ditwah siguen siendo ciclones tropicales desde un punto de vista meteorológico, lo que los diferencia es su intensidad, sus patrones de precipitaciones y las regiones que están afectando”.
Históricamente, explicó, los ciclones en esta región eran menos frecuentes y severos.
“Hoy, las temperaturas más cálidas de los océanos y los cambios en la circulación atmosférica están alimentando tormentas más fuertes, más húmedas y, en algunos casos, de desplazamiento más lento, lo que genera inundaciones prolongadas y una mayor destrucción”, explicó Horton.
Agregó que el cambio climático está amplificando las características de estas tormentas, haciéndolas más peligrosas de lo que se consideraba “típico” en el pasado. “Y esto solo va a empeorar”, advirtió.
Horton subrayó que se necesita un enfoque de múltiples niveles para enfrentar estos desastres impulsados por el clima en el futuro.
Esto incluye brindar pronósticos precisos y una comunicación rápida a las comunidades en riesgo; diseñar edificios, carreteras e instalaciones críticas capaces de resistir vientos extremos, lluvias intensas e inundaciones; evitar el desarrollo en zonas de alto riesgo y restaurar barreras naturales como manglares y humedales.
Igualmente capacitar a las poblaciones locales en planes de evacuación y respuestas de emergencia; integrar el riesgo climático en la planificación gubernamental; y asignar recursos para la adaptación, no solo para la recuperación.

“En última instancia, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial es esencial para frenar la tendencia de tormentas cada vez más intensas. Pero, a nivel local, la adaptación proactiva y la preparación salvarán vidas y reducirán las pérdidas económicas”, enfatizó Horton.
El científico climático indio Roxy Mathew Koll escribió en un artículo que los últimos ciclones (Ditwah y Senyar) representan una nueva clase de desastres caracterizados no por vientos de extrema ferocidad, sino por la enorme cantidad de lluvia que contienen.
Según Koll, ni Senyar ni Ditwah se ubicaron entre las tormentas más fuertes de las últimas décadas. Destacó que sus velocidades de viento, de entre 60-80 kilómetros hora (km/h), no se acercaron a la ferocidad de los superciclones (que a menudo alcanzan entre 200 y 250 km/h), pero transportaban volúmenes extraordinarios de agua.
Koll considera que Senyar y Ditwah revelaron algo incómodo pero innegable, para lo cual es necesario contar con estrategias de adaptación lo antes posible.
A su juicio, a menos que las viviendas, las carreteras, las escuelas, las explotaciones agrícolas y las instituciones locales se adapten al mismo ritmo en que cambian las formas de estos desastres, las advertencias seguirán siendo solo informes meteorológicos.
Ligin Joseph, investigador en oceanografía física en la británica Universidad de Southampton, señaló que aún es demasiado pronto para afirmar de manera definitiva si estos ciclones fueron fundamentalmente diferentes de los eventos del pasado.
“Se necesitará una evaluación científica exhaustiva, incluidos análisis revisados por pares, para establecer si el cambio climático desempeñó un papel significativo. Dicho esto, los ciclones Senyar y Ditwah sí presentaron algunas características inusuales”, dijo Joseph a IPS.
Por ejemplo, destalló, “Senyar se formó muy cerca del ecuador, donde la fuerza de Coriolis (el giro necesario para que se desarrollen los ciclones) es débil. Si bien la formación de ciclones ecuatoriales es poco frecuente, no es inédita, pero sí hace que Senyar sea notable”.
Otra particularidad, explicó, es que ambos ciclones tuvieron velocidades de viento relativamente bajas, pero los impactos fueron severos, principalmente debido a las lluvias extremas y las inundaciones, más que al daño por viento. Ambos sistemas también se formaron cerca de la costa y se desplazaron lentamente, lo que puede aumentar la acumulación de precipitaciones y agravar las inundaciones, añadió Joseph.
Desde la perspectiva del cambio climático, indicó Joseph, una atmósfera más cálida retiene más humedad, lo que puede incrementar las precipitaciones asociadas a los ciclones.
“Por lo tanto, el cambio climático puede haber contribuido a la intensidad de las lluvias, pero en esta etapa es demasiado pronto para cuantificar su influencia exacta”, afirmó.
Y agregó: “Si bien se proyecta que el cambio climático aumente la intensidad de los ciclones tropicales a nivel mundial, no necesariamente incrementa su frecuencia. De lo que estamos más seguros es de que los ciclones se están volviendo más húmedos, lo que eleva el riesgo de inundaciones”.
Superposición de estrés climático y mayor riesgo sísmico en el arco del Himalaya
Las comunidades del Himalaya, ya amenazadas por inundaciones y fallas de laderas impulsadas por el clima, ahora enfrentan el mayor riesgo sísmico. Recientemente, India actualizó de manera radical el mapa de zonificación sísmica, ubicando a todo el arco del Himalaya en la Zona VI, la de mayor riesgo sísmico.
En los últimos meses y años se ha registrado un aumento de desastres en el Himalaya, incluido un flujo de escombros ocurrido en 2025 que fue atribuido a morrenas y al deshielo del permafrost, y no a una tormenta repentina.
En 2022, se registraron desastres en 63 % de los días del año en la región del Himalaya indio, con 1058 muertes, mientras que las cifras aumentaron a 68 % en 2023 y 70 % en 2024, con 837 y 870 personas fallecidas respectivamente en esos años, según la revista semanal Down to Earth, publicada por el Centro para la Ciencia y el Medio Ambiente, con sede en Delhi.
Al reaccionar ante la drástica actualización de la zonificación sísmica de India – que ubica a 61 % de la superficie terrestre del país en las categorías de riesgo moderado a alto y a todo el arco del Himalaya en la categoría de mayor riesgo, la Zona VI – , los científicos señalaron que esta revisión exige una reevaluación de la infraestructura en las zonas de alto riesgo, especialmente en el Himalaya.
Ello por la superposición del estrés climático y la nueva evaluación del peligro tectónico profundiza la vulnerabilidad de alrededor de 52 millones de personas que viven en los estados himalayos de India, en un fenómeno que sería parecido a los otros cinco países por donde se extiende la cordillera más alta del mundo.
La revisión de la zonificación sísmica fue realizada por la Oficina de Normas Indias (BIS, en inglés), el organismo nacional de normalización del país, que elabora mapas de zonificación sísmica y opera a través de diversos comités para establecer estándares.
El BIS clasifica las regiones según su riesgo sísmico, un aspecto clave para la planificación y las prácticas de construcción. En la última revisión del riesgo sísmico del BIS, un cambio fundamental respecto de versiones anteriores es la introducción de un mapa de zonas sísmicas actualizado.

Peligro sísmico mayor al proyectado anteriormente
“El cambio en el Himalaya es significativo”, dijo a IPS Vineet Gahalaut, director del Instituto de Geología del Himalaya Wadia, en Dehradun, la ciudad del norte de India, en las estribaciones himalayas.
Y agregó: “Lo más importante de esta actualización es el reconocimiento de que el peligro sísmico en el Himalaya es en realidad mayor de lo que se proyectaba en el mapa anterior”.
Señaló que la región himalaya ahora ha sido ubicada en la Zona VI, cuando antes estaba en las zonas IV y V.
“Estas zonas están directamente relacionadas con las medidas de refuerzo en la construcción de grandes estructuras. Por lo tanto, todas las estructuras críticas en el Himalaya requerirán un refuerzo mucho mayor (según el nuevo mapa)”, afirmó Gahalaut.
Navin Juyal, geólogo sénior que anteriormente trabajó en el indio Laboratorio de Investigación Física de Ahmedabad, señaló: “En un contexto de cambio climático, combinado con la amenaza sísmica, la evaluación de las zonas vulnerables es de suma importancia, porque ‘el desastre ocurre cuando el peligro se encuentra con la vulnerabilidad’”.
Juyal dijo a IPS que esto también es igualmente importante para la elaboración de políticas proactivas y resilientes frente a los desastres en la región del Himalaya.
El mapa sísmico actualizado, basado en estudios de fallas activas y mediciones continuas por GPS, revela que los mapas de zonificación anteriores no estaban alineados con el riesgo sísmico real. Esto hace que la actualización sea muy significativa, según Jayangonda Perumal, jefe del Grupo de Estructura y Tectónica del Instituto de Geología del Himalaya Wadia.
Destaca las zonas altamente vulnerables V y VI, que cubren áreas entre las estribaciones del Alto Himalaya y a lo largo de las estribaciones himalayas, incluidas ciudades como Chandigarh, Delhi y el Alto Assam, señaló Perumal.
“Si bien la reevaluación de las autorizaciones ambientales para los proyectos existentes es una decisión gubernamental, la adopción de códigos de construcción resistentes a los sismos, especialmente para grandes infraestructuras, es crucial. Debería identificarse una agencia nodal integrada por expertos de todas las instituciones pertinentes para supervisar este proceso”, dijo Perumal a IPS.
Om Prakash Mishra, director del Centro Nacional de Sismología (NCS, en inglés), indicó que existen importantes proyectos energéticos multipropósito y otras infraestructuras clave en la región del Himalaya que deben ser reevaluados a la luz de esta actualización de la evaluación de riesgos.
“Su diseño se basa en evaluaciones geológicas y sismológicas. Antes, la información sísmica era limitada y se centraba en el subsuelo inmediato. Ahora, con este nuevo mapa y el paso a la Zona VI, los valores esperados de sacudida han aumentado. Eso significa que las estructuras deben ser reevaluadas en términos de resiliencia”, afirmó Mishra.
Un llamado de atención
Según C. P. Rajendran, geólogo indio del Instituto Nacional de Estudios Avanzados, el nuevo mapa de zonificación sísmica constituye una advertencia crucial.
“Se requiere un cuidado especial para evitar la construcción de instalaciones críticas (por ejemplo, hospitales, estaciones de bomberos, centrales eléctricas) en los terrenos más vulnerables y también para regular el desarrollo en laderas empinadas e inestables, propensas a deslizamientos durante los terremotos en el Himalaya”, dijo Rajendran a IPS.
Grandes ciudades fuera del Himalaya, como Delhi, Kolkata y Guwahati, se encuentran en zonas de alto riesgo, señaló Rajendran.
“Teniendo en cuenta el mapa de zonificación sísmica actualizado, el Código Nacional de Construcción de India debe actualizarse y aplicarse rigurosamente, especialmente para edificios de gran altura, hospitales, escuelas e infraestructura crítica. Esto incluye estándares de diseño para cargas laterales (fuerzas sísmicas) y el uso de técnicas modernas de ingeniería, como el aislamiento de base”, afirmó.
Según la india Autoridad Nacional de Gestión de Desastres (NDMA, en inglés), el aumento del riesgo sísmico se debe a un auge de las actividades de desarrollo impulsadas por la urbanización, el crecimiento económico y la globalización de la economía india.
“El incremento en el uso de equipos y herramientas de alta tecnología en las industrias manufactureras y de servicios también las ha vuelto susceptibles a interrupciones causadas por sacudidas del terreno relativamente moderadas. Como resultado, la pérdida de vidas humanas ya no es el único determinante del riesgo sísmico”, señala la NDMA en su sitio web oficial
Y agrega: “Las graves pérdidas económicas que conduzcan al colapso de la economía local o regional tras un terremoto pueden tener consecuencias adversas a largo plazo para todo el país. Este efecto se vería aún más amplificado si un terremoto afecta a una megaciudad, como Delhi o Mumbai”.
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