LONDRES – En el año 2050 probablemente 41 por ciento de la población mundial vivirá con calor extremo, y en América Latina los mayores cambios se sentirán en seis países: Brasil, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Venezuela, reveló un estudio de la británica Universidad de Oxford divulgado este lunes 26.
Según el estudio publicado en la revista Nature Sustainability, esa situación se producirá si el mundo alcanza los dos grados centígrados (2.0° C) de calentamiento global por encima de la temperatura media de la era preindustrial (en torno a 13,7° C), un escenario que los científicos del clima ven cada vez más probable.
Para el año 2010 “solo” 23 % de la población mundial vivía bajo calor extremo, pero ahora se estima que pueden ser hasta 3790 millones de personas (41 %) en pocas décadas, y los 20 países con los cambios más significativos en GRD (Grados Días de Refrigeración) son todas naciones en desarrollo.
Junto a las naciones latinoamericanas figuran 11 de África (Benín, Burkina Faso, Camerún, Chad, Congo, Malí, Nigeria, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Sudán del Sur y Uganda), y tres del sudeste asiático (Camboya, Laos y Tailandia).
La mayoría de estos países están ubicadas cerca de la línea del Ecuador o dentro de latitudes tropicales y subtropicales, lo que resulta en climas cálidos con temperaturas altas durante todo el año, y se espera que los cambios tensionen aún más el desarrollo socioeconómico de esas regiones.
El informe de la Universidad de Oxford llega unos meses después del informe de Lancet Countdown Latinoamérica en el que se advertía que la mortalidad relacionada con el calor aumentó 103 % en América Latina y el Caribe.
De hecho, esta región ha experimentado un aumento sostenido de la mortalidad relacionada con el calor entre 1990 y 2021, con un incremento especialmente notable en el número de muertes a partir de 2008.
El calor le ha costado a la región unos 855 millones de dólares anuales en el periodo 2015-2024, lo que supone un aumento del 229 % con respecto al periodo 2000-2009.
Más aún, las pérdidas laborales relacionadas con el calor en América Latina alcanzaron los 52 000 millones de dólares (0,81 % del producto interno bruto) en 2024, lo que supone un aumento de 12,6 % con respecto a 2023, afectando principalmente a los sectores de la agricultura y la construcción.
El aumento proyectado en el calor extremo hacia 2050 también conducirá a un aumento significativo en la demanda de energía para sistemas de refrigeración y las emisiones correspondientes de gases de efecto invernadero.
Con el Acuerdo de París de 2015, la inmensa mayoría de los países acordaron planes nacionales para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, de modo que la temperatura media del planeta no excediese de 1,5 °C sobre el promedio de la era preindustrial (1850-1900) ni más de dos grados a fines de siglo.
Luke Parsons, de la organización ambientalista The Nature Conservancy, hizo notar que “las naciones de bajos ingresos tienen una vulnerabilidad social relativamente mayor. Pueden ser las menos equipadas para enfrentar impactos del calentamiento, a la vez que enfrentan algunos de los mayores aumentos en el calor extremo”.
El informe de Oxford asegura además que los países con climas más fríos verán un cambio relativo mucho mayor en días incómodamente calurosos, duplicándose en algunos casos, en comparación con el período 2006-2016, cuando el aumento de la temperatura media global alcanzó 1° C sobre los niveles preindustriales.
Un calentamiento de 2° C conduciría a una duplicación (aumento de 100 %) en Austria y Canadá, 150 % en el Reino Unido, Suecia y Finlandia, 200 % en Noruega y 230 % en Irlanda.
Jesus Lizana, autor principal del informe, destacó que “la mayoría de los cambios en la demanda de refrigeración y calefacción ocurren antes de alcanzar el umbral de 1.5° C, lo que requerirá que se implementen medidas de adaptación significativas desde el principio”.
“Por ejemplo, muchos hogares pueden necesitar que se instale aire acondicionado en los próximos cinco años, pero las temperaturas seguirán aumentando mucho después de eso si alcanzamos 2.0° C de calentamiento global”, dijo Lizana.
Radhika Khosla, profesora de Empresas y Ambiente en Oxford, señaló que “superar 1.5° C de calentamiento tendrá un impacto sin precedentes en todo, desde la educación y la salud hasta la migración y la agricultura”.
“El desarrollo sostenible con cero emisiones netas sigue siendo el único camino establecido para revertir esta tendencia de días cada vez más calurosos. Es imperativo que los políticos recuperen la iniciativa hacia ello”, concluyó Khosla.
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