Sudamérica posee el mayor potencial para reforestar el planeta

Un bosque en la Amazonia brasileña donde avanza la deforestación por la explotación maderera y expansión de la frontera agrícola. Un nuevo estudio de 14 científicos de cinco países destaca el potencial que ofrece la reforestación de los espacios talados en todo el mundo, y en primer lugar en América del Sur, para enfrentar el cambio climático y preservar las riquezas de biodiversidad y agua. Imagen: Greenpeace

WASHINGTON – América del Sur tiene el mayor potencial para la plantación sostenible de árboles, en su gran superficie de bosques talados, señaló un estudio que acaba de divulgar la revista Science, sobre la forestación como vía para enfrentar el cambio climático y salvar al agua y a la biodiversidad en el planeta.

En el mundo, señala el estudio, es posible restaurar bosques en una superficie total disponible de 389 millones de hectáreas (el tamaño aproximado de India), lo que permitiría almacenar 39,9 gigatoneladas de carbono para 2050, equivalentes a aproximadamente 63 % del sumidero anual de carbono de la última década.

Los científicos, 14 investigadores de Australia, China, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, llegaron a estos números tras elaborar mapas globales de carbono del suelo -principalmente de su capa superior-, los cuales revelan las ganancias y las pérdidas de carbono con la forestación.

El mayor potencial para la plantación sostenible de árboles se encuentra en Sudamérica. Solo Brasil representa una quinta parte de la superficie potencialmente adecuada para la forestación.

La publicación del estudio llega en un momento clave, a tres meses de que se reúna en Belém, Brasil, la 30 Conferencia de las Partes (COP30) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en la que los bosques tropicales estarán en el centro de las negociaciones climáticas.

Hasta ahora, los países de todo el mundo se han comprometido a plantar 230 millones de hectáreas de árboles hasta 2030; pero solo la mitad de los compromisos se han realizado en tierras disponibles de forma sostenible.

La cantidad de tierra disponible para la plantación de árboles es la mitad o a lo sumo dos tercios de las estimaciones anteriores, una vez limitadas para evitar impactos negativos sobre la biodiversidad, la seguridad alimentaria, los recursos hídricos y el calentamiento regional.

Además, esto solo compensa una fracción de las enormes emisiones aportadas por los combustibles fósiles.

En combinación con las limitaciones de la sostenibilidad, los compromisos actuales de plantación de árboles sólo compensarían una pequeña parte de las emisiones de combustibles fósiles.

El estudio también subraya que detener la pérdida de bosques, así como proteger y gestionar los bosques existentes es tan importante, o más, que crear otros nuevos.

En el mundo cerca de un tercio de la superficie terrestre aún está cubierta de bosques, unos 4000 millones de hectáreas, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Detener por completo la pérdida mundial de bosques de aquí a 2030 podría evitar emisiones casi tres veces superiores a los compromisos actuales de plantación de árboles, si se tienen en cuenta los límites de la sostenibilidad.

En general, el estudio concluye que se necesita una planificación y una política más inteligente para liberar el potencial climático de la plantación de árboles.

Zhanghai Qin, coautor del estudio, dijo que “el potencial de la plantación de árboles para almacenar carbono es absolutamente enorme, pero debe hacerse con cuidado. Esto significa utilizar la tierra realmente disponible, prestando atención a las salvaguardias y las limitaciones de sostenibilidad”.

Asimismo, los investigadores señalan que, para asegurar la participación de las regiones tropicales en estos esfuerzos, sobre todo en países de renta baja y media, la financiación internacional es fundamental.

El estudio revela que 90 % de la superficie prometida para la plantación de árboles hasta la fecha se encuentra en países de ingresos bajos y medios.

Brasil, país que presidirá la COP30, planea lanzar el Fondo de Bosque Tropical para Siempre, un mecanismo de financiamiento que busca recompensar a los países que reduzcan la deforestación.

El estudio de Science refuerza la urgencia de que estos esquemas de financiamiento sean diseñados con equidad, pues, aunque la mayor parte del potencial sostenible de forestación está en Sudamérica, los compromisos de plantación de árboles en la región hasta ahora son limitados.

Europa también representa una cuarta parte de la superficie potencial disponible, pero hasta ahora solo ha prometido plantar árboles en 13 % de ese espacio.

En cambio, los países africanos -con mucho menos potencial sostenible, con grandes extensiones de tierras áridas- están asumiendo desproporcionadamente el esfuerzo.

África por sí sola representa la mitad de la superficie comprometida -por ejemplo, en la “muralla verde” a plantar en el Sahel, la franja semiárida que cruza el continente de oeste a este- aunque, una vez considerados los impactos en la biodiversidad, solo cuenta con cuatro por ciento de la superficie potencial mundial.

El Fondo podría ayudar a corregir esos desequilibrios, si viene acompañado de compromisos financieros ambiciosos de los países desarrollados, para apoyar la restauración de bosques y para garantizar la protección de los ya existentes.

Los resultados del estudio también dialogan con los compromisos recientes de los países amazónicos, reunidos la semana pasada en Bogotá bajo la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (Otca).

Allí se insistió en la necesidad de financiamiento internacional para sostener los planes de reducción de la deforestación y restauración de ecosistemas.

El estudio reconoce que “el desarrollo social y económico, las prioridades de conservación y las necesidades e intereses de las comunidades también deben tenerse en cuenta al contabilizar la oferta y la productividad de las tierras” a reforestar “para determinar el potencial de mitigación ‘práctico’, no solo ‘teórico’, por país y región”.

“La efectividad de la forestación como una solución climática natural depende en última instancia de tomar acción: actuar más rápido, establecer objetivos más altos, priorizar áreas con mayores beneficios y coordinar esfuerzos globales para los lugares correctos con especies adecuadas”, concluyen los autores.

A-E/HM

 

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