NACIONES UNIDAS – La Organización de las Naciones Unidas (ONU), que se enfrenta a una crisis de liquidez, ha amenazado con despedir a alrededor de 20 % de sus 37 000 empleados en todo el mundo, una medida que ha desencadenado protestas generalizadas de los sindicatos del personal tanto en Nueva York como en Ginebra.
Sin embargo, en un nuevo giro de los acontecimientos, durante la primera semana de agosto, la Oficina de Recursos Humanos del Departamento de Gestión, Estrategia, Políticas y Cumplimiento (DMSPC, en inglés) ha presentado «un programa de separación anticipada en interés de la buena administración de la Organización, destinado a mitigar el impacto negativo derivado de la posible necesidad de rescindir contratos en el futuro».
El programa facilitará la separación voluntaria del personal, incluida la jubilación anticipada. El programa estará abierto hasta el 12 de septiembre de 2025.
La Asamblea General de la ONU decidió en 2017 fijar la edad de jubilación en 65 años, con efecto a partir del 1 de enero de 2018, en lugar de los 62 años anteriores.
Ian Richards, presidente del Sindicato del Personal de la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra (Unog, en inglés), dijo a IPS que «se trata de un acuerdo mutuo, así que veamos cuántos lo aceptan».
Añadió que «sin duda, esto despejará el terreno» antes de que Guy Ryder, el subsecretario general que dirige la iniciativa e reforma y reestructuración de las Naciones Unidas llamada ONU80, «aplique sus recortes generales, pero esto nos lleva a una pregunta más importante: ¿cuál es la estrategia que hay detrás de ONU80?».
Richards advirtió que estos recortes serán dolorosos para los beneficiarios y para la organización. No habrá ganas de hacer otra ronda de recortes el año que viene.
«Así que, al recortar de forma generalizada en lugar de determinar en qué somos buenos y luego destinar los recursos a eso, estamos congelando el statu quo por el momento», consideró.
Al mismo tiempo, señaló, se están recortando puestos de menor rango mientras se mantienen los del mayor nivel, y en el caso de Ginebra, la sede se está fragmentando en múltiples lugares de destino europeos.
«¿Todo esto nos hará más fuertes y nuestro trabajo más eficaz?», preguntó Richards.
Y es notable que, según una encuesta reciente, el personal no confía en la gestión de Ryder de la Iniciativa ONU80 y solo 18 % confía en el liderazgo del secretario general en general. «Eso no es bueno», adujo.
El secretario general, António Guterres dijo en julio que se ha pedido a los departamentos de la ONU y a las sedes de Nueva York y Ginebra que revisen si algunos equipos pueden ser reubicados en lugares de destino de menor costo, reducidos o suprimidos.
Guy Candusso, ex primer vicepresidente del Sindicato del Personal de la ONU en Nueva York, dijo a IPS que el organismo ha ofrecido paquetes de indemnización en varias ocasiones y que era una opción popular, especialmente si se estaba cerca de la jubilación.
«A veces ofrecían paquetes mejorados. En una ocasión, idearon una forma de cubrir la asistencia sanitaria hasta la edad de jubilación anticipada. (La cobertura médica siempre fue una consideración importante)», afirmó.
«Hubo una gran reducción de personal durante el mandato del subsecretario general Connors (Joseph Connor, subsecretario general de Administración y Gestión de la ONU) y, al final, nadie perdió su trabajo. Muchos empleados abandonaron la organización, encontraron otros trabajos o se trasladaron a otros lugares», dijo Candusso.
Stephanie Hodge, evaluadora internacional y exasesora de la ONU que ha trabajado en 140 países, descartó la «jubilación anticipada» como una «supresión encubierta». Declaró a IPS que la crisis de reducción de personal de la ONU tiene un importante coste humano.
Las Naciones Unidas están en crisis, afirmó.
Con un recorte previsto de 20 % en la plantilla y una creciente crisis de liquidez, la ONU está poniendo en marcha un «programa de separación anticipada» en el marco de la Iniciativa ONU80, lanzada por Guterres en marzo, para promover una restructuración y actualización del organismo cuando llega a su 80 aniversario.
Sobre el papel, es voluntario: el personal puede marcharse antes, con prestaciones, «en interés de la buena administración». El objetivo declarado es suavizar el impacto de los futuros despidos.
El lenguaje suena justo, incluso generoso, hasta que se ve lo que realmente está pasando, dijo Hodge, exempleada del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (1994-1996 y 1999-2004) y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (2008-2014).
La jubilación anticipada en el sistema de las Naciones Unidas es un acto voluntario. Se sopesan las opciones, se decide abandonar el servicio antes de la edad de jubilación obligatoria y se recibe una indemnización que refleja tanto los años de servicio como la decisión de jubilarse anticipadamente. »
Por lo general, se presenta como una conclusión digna de una carrera profesional», según Hodge.
La supresión de puestos es lo contrario. Se trata de una separación involuntaria: se elimina el puesto, a menudo con mínimas posibilidades de reasignación. Se recibe una indemnización por despido, no una indemnización por jubilación. La pensión deja de acumularse el día que se abandona el puesto.
El acceso al seguro médico después de la jubilación solo está garantizado si se cumplen unos requisitos muy estrictos. Existe el derecho a recurrir ante los tribunales, pero el proceso es complejo, requiere muchos recursos y está en contra de quienes ya se encuentran en una situación delicada por haber perdido su empleo, argumentó.
«No me jubilé anticipadamente. Me suprimieron el puesto», comentó sobre su caso.
«No hubo elección, ni negociación, ni posibilidad significativa de ser transferida a un puesto comparable. Cuando se cerró la puerta, me ofrecieron trabajo, pero solo por encargo. Sin prestaciones. Sin seguridad laboral. Sin tiempo libre», rememoró.
Añadió que «la carga de trabajo era implacable y se eliminaron las protecciones de la función pública internacional. A cambio de décadas de servicio, me empujaron a un trabajo precario por contrato, sin ninguna de las garantías que definen el modelo de empleo de las Naciones Unidas».
Para quienes están dentro del sistema, dijo, la diferencia entre la separación voluntaria e involuntaria no es solo semántica, es la diferencia entre marcharse con estabilidad y ser empujado a la incertidumbre.
Para quienes están fuera, es fácil pasar por alto cómo el planteamiento de la ONU oculta una verdad más dura: la reducción de plantilla puede utilizarse como arma. La supresión de los puestos y cargos puede dirigirse contra personas concretas, eludir la equidad procesal y erosionar las protecciones sin admitir abiertamente que se trata de un despido improcedente.
«Esto va más allá de mi caso particular», dijo Hodge.
«Si la ONU sustituye puestos fijos y seguros por contratos temporales sin prestaciones, socava el concepto mismo de la función pública internacional: la independencia, la lealtad y la estabilidad que permiten al personal servir al mundo sin temor a represalias políticas o económicas», afirmó.
Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.
A juicio de la exasesora de la ONU, con esa estrategia, «lo que corremos el riesgo de conseguir es una institución vacía, con personal contratado, sobrecargado de trabajo, sin voz, sin recursos y sin memoria institucional.
Si la ONU realmente quiere «mitigar el daño», consideró, debe empezar por reconocer la marcada diferencia entre la jubilación anticipada voluntaria y la abolición forzosa. Y debe dejar de tratar al personal experimentado como activos desechables en una hoja de cálculo presupuestaria.
«He vivido las consecuencias y puedo decirles que la diferencia entre lo que se promete y lo que se cumple no es solo un defecto de la política. Es un coste humano», subrayó Hodge.
Naïma Abdellaoui, miembro de la Mesa Ejecutiva del Sindicato del Personal de la Onug, puntualizó a IPS que el programa de jubilación humanitaria se presenta como voluntario.
«Sin embargo, he oído de otros representantes del personal, concretamente de los cargos del Sindicato del Personal de la Onug, que se anima al personal a solicitarlo porque quienes no lo hagan con suficiente antelación podrían no recibir la indemnización por cese. Esto es coacción psicológica», comentó.
El único criterio es la edad. «¿No es esto discriminatorio hacia los miembros del personal de más edad?», se preguntó.
Señaló que «esta medida también podría tener como objetivo privar a las Naciones Unidas de su memoria institucional, un concepto que solía ser muy apreciado en nuestra Organización».
Mientras tanto, el mensaje de las Naciones Unidas al personal también indicaba que el programa de separación anticipada está abierto a los miembros del personal que cumplan todos los criterios siguientes:
• Pertenecer a las categorías profesional y superior, al servicio móvil y a los servicios generales y categorías conexas, incluidas, entre otras, las categorías de funcionarios nacionales del cuadro orgánico, oficios y servicios de seguridad.
• Tener un nombramiento de carrera (es decir, permanente, continuo o indefinido) o un nombramiento de plazo fijo (sin ninguna limitación).
• Haber completado al menos cinco años de servicio continuo en la Organización a 31 de diciembre de 2025.
• Tener 55 años o más a 31 de diciembre de 2025; y
• No haber alcanzado la edad de separación obligatoria de 65 años a más tardar el 30 de junio de 2026.
Términos y condiciones
Los términos y condiciones del programa de separación anticipada se ajustan al Estatuto y Reglamento del Personal de las Naciones Unidas y a otras condiciones reflejadas en OHR PG/2025/5 sobre el programa de separación anticipada, incluido un período de inelegibilidad para volver a ser contratado.
Los funcionarios que se separen del servicio en virtud de este programa no podrán ser contratados como funcionarios, consultores o contratistas individuales, ni en ninguna otra capacidad, por la Secretaría de las Naciones Unidas o cualquiera de las organizaciones del régimen común de las Naciones Unidas, durante el período correspondiente a los meses de la indemnización por el cese en el servicio que se les haya pagado.
La separación de los funcionarios en virtud de este programa constituirá una terminación con el consentimiento del funcionario, es decir, una separación del servicio acordada mutuamente por el funcionario y la Organización.
Los funcionarios deberán tener en cuenta cualquier posible repercusión del programa en su situación de visado.
No se pagará ninguna indemnización por cese adicional a las cantidades previstas en el anexo III del Estatuto del Personal, ni se pagará ninguna indemnización en lugar de preaviso. Los miembros del personal deberán cumplir el período de preaviso aplicable antes de la fecha de separación acordada mutuamente.
La aprobación definitiva de la separación acordada mutuamente estará sujeta a la disponibilidad de presupuesto y liquidez, de conformidad con los intereses de la buena administración de la Organización, según lo determine el Departamento de Estrategia, Política y Cumplimiento de la Gestión.
La Organización se reserva el derecho de rechazar o aplazar la solicitud de separación anticipada de mutuo acuerdo presentada por un miembro del personal. En caso de aplazamiento, el período de preaviso que deberá cumplir el miembro del personal se ajustará en consecuencia a la fecha de separación anticipada de mutuo acuerdo.
T: MF / ED: EG