GINEBRA – Expertos en derechos humanos de las Naciones Unidas exhortaron a Suriname para que aborde la discriminación estructural y las formas de racismo que aún padecen sus poblaciones afrodescendientes, conocidos como “cimarrones”.
Suriname “tiene la oportunidad de romper definitivamente con los legados de esclavitud que permean su sociedad e impiden que las personas de ascendencia africana, especialmente las comunidades cimarronas, disfruten plenamente de sus derechos”, dice la declaración de los expertos divulgada este miércoles 10.
Los expertos hicieron una visita de10 días al país sudamericano, que fue colonia neerlandesa hasta su independencia en 1975, y observaron que “la discriminación racial estructural ha dejado a la mayoría de las personas afrodescendientes con un sentimiento de no pertenecer plenamente a la sociedad surinamesa”.
“Las personas afrodescendientes se encuentran rezagadas en la mayoría de los indicadores socioeconómicos a pesar de ser el grupo poblacional más numeroso”, apuntó la declaración del Grupo de Trabajo de Expertos sobre los Afrodescendientes, que actúa por mandato del Consejom de Derechos Humanos de la ONU.
Suriname es un país de 163 820 kilómetros cuadrados y 633 000 habitantes, y, con su vecina Guyana, es uno de los dos países de la fachada norte sudamericana que hace parte de la Comunidad del Caribe, mayoritariamente anglohablante.
De su población, 37 % son afrodescendientes, que suelen dividirse en dos grandes grupos, 16 % “criollos” o mestizos, y 21 % “cimarrones”, descendientes de africanos esclavizados que lograron escapar y establecerse en la selva amazónica.
Los surinameses descendientes de migrantes de la India británica constituyen 27 % de la población, 14 % son de origen javanés. Cuatro por ciento de la población son indígenas, pueblos de lengua caribe y arawak.
Según los expertos, las regiones habitadas por personas de ascendencia africana están menos desarrolladas, con “una sensación de abandono por parte del gobierno”, y “las limitaciones impuestas a la participación de los surinameses de ascendencia africana en los sectores económicos son considerables y deberían ser desmanteladas”.
Los testimonios que recogieron detallaron la persistencia de estereotipos y lenguaje despectivo, la mala calidad de la educación y el acceso limitado a atención médica adecuada y vivienda social, y servicios de agua y saneamiento inadecuados.
Asimismo, falta de oportunidades laborales y escaso apoyo estatal a las actividades generadoras de ingresos, especialmente para las mujeres.
Además, los obstáculos para acceder al crédito, el despojo de tierras, la reducción de la inversión estatal en infraestructura, los embarazos precoces, la minería ilegal y la contaminación del medio ambiente y los recursos naturales generan altos niveles de insatisfacción entre las personas afrodescendientes.
Los expertos señalaron que estos problemas han generado desconfianza y escepticismo hacia las autoridades estatales y locales, a pesar de sus reiteradas promesas, por no protegerlas ni garantizar sus derechos.
Destacaron que se debe intensificar la labor para transformar eficazmente la vida cotidiana de las personas afrodescendientes, aliviando la pobreza y garantizando sus derechos a la educación, la vivienda, el empleo, la atención médica y el acceso a servicios básicos, instalaciones e infraestructura.
El Estado, con respecto a la población cimarrona, “debe garantizar el derecho a la participación en los asuntos políticos y públicos, la consulta significativa en los procesos de toma de decisiones que afectan sus derechos, una representación adecuada y la garantía de sus derechos sobre la tierra”.
Suriname “debería reconocer y tomar medidas para abordar la situación actual de las personas afrodescendientes de manera abierta, transparente e inclusiva a fin de construir una sociedad sin discriminación ni exclusión”, concluyeron los expertos.
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